Pence se distingue por su intensidad en el terreno

KANSAS CITY - Usted lo ve pararse en el plato con un estilo bien peculiar de agarrar el bate, correr desesperadamente a la primera base o en un intento por ejecutar un engarce ataviado con esas medias altas que le llegan hasta las rodillas, o tal vez se fije en algún close-up en la intensidad que tiene en sus ojos cuando el juego está bien cerrado.

Con todo eso, usted se da cuenta de la clase de jugador que disfrutan todos los días tanto el dirigente Bruce Bochy como los demás peloteros e integrantes de la organización de los Gigantes de San Francisco en su jardinero derecho Hunter Pence.

"Es un tipo cuya pasión por la pelota es increíble", elogió el jardinero central venezolano Grégor Blanco, el hombre que suele custodiar los bosques de los Gigantes precisamente al lado de Pence. "Lo da todo por sus compañeros de juego para ganar y hace todo lo que esté a su alcance por lograrlo. Refleja su pasión en cada hit, en cada turno".

La intensidad de Pence se nota no solamente en el terreno de juego, sino en lo que hace para motivar a sus compañeros. Hace un par de años, cuando los Gigantes volvieron una y otra vez de desventajas en la postemporada para ganar la Serie Mundial de 2012 por barrida sobre los Tigres de Detroit, lo llamaban "El Predicador" por sus discursos de aliento al resto del equipo.

No conforme con eso, al avanzar los Gigantes a la postemporada de 2014, levantó a la usualmente concurrencia plena en el AT&T Park de sus asientos al pedirles que gritasen un "Sí, Sí, Sí" en favor del equipo y su deseo por el eventual pase a rondas subsiguientes. Ya para la segunda arenga, recibía como respuesta un eco ensordecedor.

Cuando los Gigantes se fueron a festejar a sus vestidores, Pence los animó de tal manera que algunas de sus palabras metieron en problemas a los Medios de Comunicación Audiovisuales que cubrían ese momento.

Sus compañeros se apoyan en él en busca de motivación adicional. Y Pence es tan humilde al respecto que informa públicamente que otros peloteros de menor renombre, como el propio Blanco, son los que le han dado palabras de aliento para seguir adelante.

El estelar abridor Madison Bumgarner confiesa que no sabe cuántas tazas de café toma Pence cada día, pero está convencido de que es mucho más que las del consumidor promedio.

El propio Pence revela que se concentra tanto cuando está enfocado, que su propia familia le recrimina que no le hace caso a nadie cuando está viendo algo por televisión.

Esa pasión, esa intensidad, se traducen en un pelotero de enorme fervor competitivo, algo que aprecian los Gigantes y que ya conocían de antemano al adquirirlo en una transacción el 31 de julio de 2012, enviando a los Filis de Filadelfia al jardinero Nate Schierholtz, el receptor Tommy Joseph y el lanzador Seth Rosin.

"Vi desde el otro lado la forma como él juega a la pelota", describió el manager de los Gigantes, Bruce Bochy. "De hecho, otros dirigentes me dijeron cómo disfrutaban verlo en acción. Y cuando lo obtuvimos, nos dimos cuenta de era todo lo que pregonaban. Viene al parque a darlo todo, un 100 por ciento en absolutamente todo lo que hace".

Tal es la intensidad con la que juega Pence a la pelota que los Gigantes le tienen un sobrenombre bien peculiar. Lo llaman "A todo vapor".

"Es único, es entretenido", calificó Bochy, que este año no hallaba cómo darle un día libre a Pence después de que su jardinero derecho alinease en cada inning de cada partido de la temporada previa. "Tiene un corazón enorme y todo lo hace con pasión".

Rara vez se molesta Bochy con las características de una pregunta, porque todas las suele analizar con paciencia antes de ofrecer una respuesta, pero se le notó que estaba un poco incómodo cuando alguien le preguntó que Pence no era un jardinero sobresaliente de acuerdo a algunas de esas estadísticas modernas.

Por supuesto, Bochy estuvo en total desacuerdo con esas cifras, especialmente porque ve a Hunter realizar engarces espectaculares a diario en AT&T Park, cuyo jardín derecho es uno de los más difíciles de custodiar en las Grandes Ligas.

"Es incansable, le importa ganar y de verdad siempre está preocupado por el bienestar de todos sus compañeros de equipo", profundizó Bochy.

Ese esfuerzo constante de Pence fue recompensado por sus propios compañeros, instructores y preparadores físicos al darle en 2013 el Premio Willie Mac, dedicado a Willie McCovey y concedido cada año al pelotero que signifique la mayor inspiración para el resto del equipo.

Debutante en las Ligas Mayores con los Astros de Houston en 2007, Pence inició 2014 con la segunda racha vigente de juegos seguidos iniciados en las Grandes Ligas (171), cifra apenas superada por Prince Fielder (505), de los Rangers de Texas.

Participó con los Filis en la Serie Divisional de 2011, pero su mayor éxito en la postemporada lo ha tenido con los Gigantes al ser pieza clave de la novena que conquistó la Serie Mundial de 2012.

Su recompensa fue la extensión de su contrato hasta fines de 2018 y de ese modo la fanaticada de los Gigantes sabe que podrá disfrutar por unos cuantos años más de sus valiosos servicios.