Jake Peavy pretende darles a los Gigantes otra corona

KANSAS CITY - Jake Peavy todavía debe tener a flor de labios el agradable sabor de la champaña y en su corazón aún arde la emoción de haber llegado al sueño que aspira a alcanzar todo pelotero profesional: ser un campeón de la finalísima beisbolera, la Serie Mundial.

Pero Peavy, integrante de la rotación de los Medias Rojas de Boston que le ganó el Clásico de Octubre a los Cardenales de San Luis en seis juegos en 2013, quiere más, mucho más. Y esa oportunidad se le abre de par en par al iniciar el martes el partido que pudiera sellar la tercera corona absoluta de los Gigantes de San Francisco en apenas cinco años.

"No puedo imaginar nada que sería más dulce que eso", proclamó el experimentado lanzador derecho de lo que significaría darle el título a los Gigantes con una perla propia desde la lomita. "Para eso juega uno, para llegar a la Serie Mundial y ganarla, ser el tipo que recibe la bola con esa oportunidad es especial y así lo comprendo.

"Solamente tengo que mantenerme en el momento, ejecutar mis lanzamientos, encontrar la forma, cualquier manera de ayudar a los Gigantes a ganar este juego", enfatizó Peavy de su importante cita en el Kauffman Stadium, hogar de los Reales de Kansas City. "Y les prometo una cosa: voy a agotar todas las opciones posibles para lograrlo".

De 34 años de edad, el nativo de Mobile, Alabama, ha disfrutado de una carrera exitosa en el Béisbol de Lujo, con marca de 139-111 en temporadas regulares y la conquista del Premio Cy Young de 2007 con los Padres de San Diego, pero le falta demostrar que puede ser un lanzador ganador en la Serie Mundial. Su registro de 1-4, 7.05 en ocho series de postemporada con los Frailes, los Medias Rojas y ahora los Gigantes no es necesariamente una marca como para deleitarse.

"Es difícil vislumbrar este juego como si fuera cualquier otro simplemente porque sabemos el significado que tiene", analizó Peavy, que trata de evitar que los Gigantes tengan que disputar un séptimo y decisivo cotejo el miércoles en la locura azul de Kauffman Stadium. "Pero una vez que inicia la acción es otro juego de pelota, lo mismo que uno que se celebre en el mes de julio".

Ganar una Serie Mundial con la franela de los Gigantes sería especial para Peavy, ahora que sabe todo el esfuerzo que han puesto tanto el alto mando de la franquicia de naranja y negro como sus peloteros principales o "de franquicia" que tienen en su arsenal para armar una novena ganadora de modo consistente.

"Hay que darle al César lo que es el del César, desde el alto mando de la divisa hasta los instructores", elogió Peavy, que comenzó su carrera en las Grandes Ligas precisamente con Bruce Bochy como su dirigente. "Luego uno ve a Buster Posey y se da cuenta lo que significa para este equipo. Con él, [el venezolano] Pablo Sandoval, Hunter Pence, usted tiene increíble personalidad en ese grupo. Combine todo esto con fabuloso liderazgo, excelentes canjes, como 'Sabe' [el gerente general Brian Sabean] parece poder hacerlos anualmente, y ciertamente tiene la fórmula ideal para que todo eso sea posible".

Uno de esos canjes que le dieron buen resultado a los Gigantes fue precisamente la adquisición de Peavy a cambio de los promisoros lanzadores Heath Hembree y el venezolano Edwin Escobar, cuando los actuales campeones de la Liga Nacional sufrieron la baja por el resto de la campaña de Matt Cain, uno de sus principales abridores.

Tan pronto llegó a la Bahía, Peavy decretó que "daría mi vida por ese hombre", ya que conceptúa al hoy dirigente de los Gigantes como una especie de padre. Y es que con San Diego hizo enormes amigos con Bochy, con el instructor Tim Flannery -coach de tercera base de los Gigantes- y tantos que todavía lo admiran y respetan.

"Nosotros lo llamábamos 'Jacobo el Trovador' porque siempre acompañaba a Flannery -famoso por sus conciertos benéficos- con su guitarra", recordó a LasMayores.com la experimentada Voz de los Padres Eduardo Ortega, narrador del equipo por radio -y ahora también por televisión- por casi tres décadas. "Tremendo pitcher, gran competidor, puso a los Padres en el mapa y lo mejor de todo es que se mantiene como un ser humano bien humilde".

Ese amor es correspondido por sus nuevos compañeros en San Francisco. En muy poco tiempo, Peavy ha ganado amigos por doquier en los vestidores de la novena de la Bahía. Los integrantes de una rotación suelen ser bien reservados entre aperturas, pero al ex Patirrojo suele deambular por doquier, dando o recibiendo consejos.

¿Qué clase de ser humano es Peavy? Para muestra un botón: lo primerito que hizo al comparecer ante la prensa el lunes fue expresar su sentido pésame a familiares y amigos de Oscar Taveras por la sensible pérdida del promisorio jardinero dominicano de los Cardenales.

"Obviamente, una noticia desgarradora para todos nosotros", comentó Peavy del fallecimiento del joven que acababa de medirse a los propios Gigantes en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. "No lo conocía personalmente, pero todos somos parte de una fraternidad. Quiero dejar en claro que mantenemos firme en nuestro pensamiento a Taveras, a su familia y a los Cardenales".

En pocas horas se sabrá si este veterano derecho de enorme corazón dentro y fuera del diamante es capaz de agradecer a su "papá" Bochy con una perla de pitcheo para coronar a los Gigantes.