Del desastre a la gloria va S.F. para empatar la SM

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SAN FRANCISCO - Tan grande era la controversia de que si Madison Bumgarner debió abrir en lugar de Ryan Vogelsong el cuarto juego de la Serie Mundial de 2014 que de haber perdido ese desafío el dirigente Bruce Bochy hubiese sido quizás duramente criticado por la prensa especializada.

Vogelsong no fue ciertamente una solución desde la lomita, pero los Gigantes reaccionaron vigorosamente y lo que parecía ser un juego en el que los Reales de Kansas City tomarían ventaja de 3-1 en el Clásico de Octubre, los Gigantes se dieron el lujo de sacar las castañas del fuego con la victoria por 11-4 que iguala la finalísima 2-2.

El estelar zurdo Madison Bumgarner tratará de darle la ventaja a los Gigantes al subir a la lomita el domingo para el quinto partido de la Serie Mundial de 2014.

"¿Cómo no me voy a emocionar en ese momento?", declaró el tercera base venezolano Pablo Sandoval, que impulsó dos carreras para romper el empate en el crucial sexto episodio de tres rayitas de los Gigantes. "¿Cómo lo hago? No sé, yo lo que quiero es ayudar a mi equipo a ganar".

Hunter Pence disfrutó de una noche productiva con el madero al impulsar tres carreras, Joe Panik aportó dos carreras remolcadas y el venezolano Yusmeiro Petit sumó tres episodios en blanco a su impresionante seguidilla de 12 entradas sin rayitas en la postemporada de 2014 para que los Gigantes asegurasen el retorno de la Serie Mundial a Kauffman Stadium para un sexto juego, independientemente de lo que pase el domingo en San Francisco.

Con la victoria de los Gigantes, se marca la 44ta oportunidad en la que una Serie Mundial se empata a dos victorias por bando. De las 43 ocasiones previas en las que se igualaba a 2-2 un Clásico, el ganador del quinto juego se ha llevado la competencia en el 65% de las ocasiones.

"Era bien importante triunfar hoy y también lo va a ser si ganamos mañana, porque de esa manera pondríamos la Serie 3-2 a nuestro favor y los obligaríamos a ganar dos juegos en Kansas City", expresó Petit, que con 3-0 sigue invicto en la postemporada. "Mi trabajo es tratar de mantener el juego cerrado para permitirle a la ofensiva reaccionar y de que esa manera podamos ganar".

El jardinero central venezolano Grégor Blanco fue la bujía que encendió la chispa de los Gigantes al embasarse para anotar la primera carrera en el episodio inicial y disfrutó de una noche excelente al pegar dos imparables y pisar el plato en tres ocasiones.

"Nunca nos vamos a rendir y sé que ellos tampoco", manifestó Blanco en los vestidores de los Gigantes. "Ese es mi trabajo, llegar a primera base y hacer lo posible para avanzar a segunda. Si pego un doble, procurar alcanzar la tercera base para estar más cerca de anotar".

Blanco tuvo palabras de admiración y respeto para Petit, que salió gritando "Vamos, Vamos" de la lomita luego de otra maravillosa actuación como relevista luego de que el abridor Vogelsong hubiera permitido cuatro carreras en apenas 2.2 episodios de trabajo".

"Lo que hizo Petit hoy es increíble, pero no es sorpresa, porque lo ha hecho todo el año", enfatizó Blanco. "Es un lanzador agresivo que realiza un trabajo fabuloso cada vez que le dan la pelota".

La pizarra final del partido no refleja ni remotamente lo que ocurría en el primer tercio del mismo, no porque hubiesen vapuleado a Vogelsong sino porque una marfilada suya a la defensiva con dos outs en la pizarra le impidió cerrar un tercer tramo en el que los Reales anotaron en cuatro ocasiones.

El propio dirigente Bochy no pudo ocultar su frustración y sacudió su gorra mostrando su disgusto cuando parecía que el juego se le iba de las manos a los Gigantes.

"Bueno, es frustrante porque él [Vogelsong] estaba haciendo buenos lanzamientos", comentó Bochy. "No la tiré [la gorra] sino que le pegué al dugout con ella. Ocasionalmente si demuestro mi emoción en la banca. Es que estaba haciendo buenos pitcheos y no terminaba de terminar con el inning. Creo que si sale en blanco de ese episodio nos hubiera brindado un hermoso partido".

A la postre, el del sábado fue el clásico partido en el que contribuye todo el equipo a la victoria, incluyendo Juan Carlos Pérez y Joaquín Arias, dos suplentes dominicanos. Pérez, que abrió en el bosque izquierdo, aportó jugadas fantásticas con el guante e impulsó una carrera. Arias encendió la chispa con un imparable como emergente por Petit.

"Esa derrota [la del viernes] había que olvidarla", dijo Arias. "De nuestro equipo sé que aunque pierda un juego nunca decae el optimismo. Siempre sale a buscar la victoria. Me siento bien contento. Le doy gracias a Dios y al manager Bochy por la oportunidad".