Pablo Sandoval orgulloso, con o sin Guante de Oro

SAN FRANCISCO - Pablo Sandoval se siente bien contento de los progresos que ha logrado con su defensiva en 2014 y se sentiría bien orgulloso si le dan el Guante de Oro como mejor tercera base de la Liga Nacional, pero es algo que no le quita el sueño para nada.

"Para mí no es una de las metas ni uno de los logros, es normal, si me lo gano, bienvenido sea", comentó el antesalista de los Gigantes de San Francisco a una pregunta de LasMayores.com, luego de la práctica de los campeones de la Liga Nacional con miras al tercer partido de la Serie Mundial a celebrarse el viernes en el AT&T Park de San Francisco.

Sandoval es el único pelotero de los Gigantes que aparece entre los finalistas para el Guante de Oro. Figura entre los tres antesalistas candidatos de la Liga Nacional, junto al dominicano Juan Uribe y Nolan Arenado, de los Dodgers de Los Angeles y los Rockies de Colorado, respectivamente.

"Lo que me importa es que mejoré mi defensa y eso es lo que más me gusta, que me sienta bien con mi defensiva", proclamó Sandoval. "Pero si no pasa que sea lo que Dios quiera".

El bateador ambidextro de Puerto Cabello, Venezuela, suele ser bien humilde con respecto a sus logros personales, pero sí considera que hizo los suficientes méritos para llevarse ese galardón.

"De verdad, el que se lo gane hizo su trabajo, pero si no me lo gano yo sería injusto porque ellos jugaron menos partidos que yo", analizó con sinceridad Sandoval para los lectores de LasMayores.com

En este sentido, los números le dan la razón a Sandoval. Intervino en 151 juegos e hizo 11 errores, la menor cantidad de su trayectoria en las Grandes Ligas si se toma en cuenta la cantidad de encuentros en los que participó. Uribe intervino en 102 juegos e hizo 25 errores. Arenado, que ya tiene un Guante de Oro en su vitrina de trofeos, incurrió en 15 marfiladas en 111 desafíos.

Los premios Guantes de Oro son determinados por los votos de los dirigentes e instructores de las Grandes Ligas, pero no pueden emitir sufragios por sus propios peloteros.