Grégor Blanco, nacido para el rol de primer bate

Grégor Blanco, nacido para el rol de primer bate

SAN FRANCISCO -- Ser el primer bate de una novena que intervenga en una contienda tan importante como lo es la Serie Mundial tiene que ser una de las experiencias más extraordinarias para cualquier profesional del apasionante mundo del diamante.

Imagínese usted al hombre que se dispone a entrar al cajón de bateo, con todo el estadio pendiente de él, con milllones y millones de espectadores preparados para verlo alrededor del planeta por televisión, algunos corriendo a última hora para instalarse frente a la pantalla chica, "armados" con una refrescante bebida y/o un humeante bocadillo.

Y se presenta el primer bateador a dar un elevadito al pitcher, le bromea un humilde periodista latinoamericano. "No, qué va, ya vengo a pegar una línea", respondió con una carcajada Grégor Blanco al escuchar el cuadro imaginativo previo que le presentaba el enviado de LasMayores.com.

Debutar tan bien en la Serie Mundial de 2014 fue una experiencia bien chévere para Blanco, de acuerdo a lo que explicó a nuestros lectores. Embasarse como primer bate, anotar la primera carrera, salvar un inning peligroso con un engarce en el jardín central, impulsar una rayita con boleto con las bases llenas, son experiencias que va a atesorar el resto de su vida.

"Me imagino cómo debe haber estado mi familia en casa, muy contentos", comentó Blanco, instalado como primer bate y jardinero central titular en la recta final de la campaña al lesionarse el estelar puertorriqueño Angel Pagán. "Todo esto es increíble, más que todo para Venezuela. Sé que están pendientes de todo lo que ocurre en esta Serie Mundial".

Ser un primer bate en las Grandes Ligas no es flor de un solo día para Blanco, uno de los mejores jardineros a la defensiva del béisbol más exigente que se juega en el mundo. Vislumbraba esa experiencia de pegar el primer hit de la Serie Mundial de 2014 en Kauffman Stadium prácticamente desde que estaba en el vientre de su madre y gozará un mundo cuando sea el artillero inicial de los Gigantes al reanudarse el Clásico de Octubre el viernes en el AT&T Park de San Francisco.

"Ser un primer bate es como parte de mi vida desde que era niño", rememoró Blanco. "Fíjate que mi pelotero favorito era Kenny Lofton" , refiriéndose al pelotero que bateó 2,428 hits en las Grandes Ligas con seis equipos diferentes, fundamentalmente los Indios de Cleveland.

Constituirse en primer bate de un equipo de Serie Mundial es una experiencia que no fue necesariamente proveniente de un camino de rosas para Blanco, que fuera el jardinero izquierdo titular de los Gigantes cuando barrieron a los Tigres de Detroit en la Serie Mundial de 2012.

Para su fortuna, el dirigente Bruce Bochy siempre le tuvo una gran confianza a Blanco, aún cuando casi a diario era torpedeado por preguntas de periodistas y críticas de comentaristas en torno a si le pudo haber convenido a los Gigantes bajar al veloz pelotero al tercio final de la alineación.

Cada vez que se producía una critica, Blanco respondía con un partido con más de un imparable, alguna carrera remolcada en un momento clave y por supuesto su gran agresividad en las almohadillas, aparte de su capacidad para jugar con enorme habilidad en los jardines. Su promedio de .260 en la temporada y de .170 en sus primeros 11 partidos de Play-Off no reflejan ni remotamente lo útil que ha sido a la novena de la Bahía.

"En mi carrera me han pasado muchas cosas que me han hecho valorar lo que es estar en un equipo de Grandes Ligas, no solamente como jardinero central y primer bate, sino como pelotero en general y hasta como recoge bates", formuló Blanco, que a sus 30 años de edad ya ha defendido tres uniformes en la meca de la pelota porque previamente estuvo con los Bravos de Atlanta y los Reales de Kansas City.

"Es tremendo contar en nuestro equipo con un tipo como Grégor que ha tenido experiencia como primer bate", elogió el dirigente de los Gigantes, Bruce Bochy. "Era nuestro cuarto jardinero, pero cando perdimos a Pagán necesitábamos ayuda, no solamente en el tope de la alineación sino también en el bosque central".

No conforme con cumplir con la misión encomendada, Blanco, que luego de una campaña invernal de receso volverá a jugar en Venezuela con los Tiburones de La Guaira en la temporada 2014-15, ha sido de utilidad enorme a los Gigantes.

"Ha amortiguado el golpe que sufrimos por la pérdida de Pagán", indicó Bochy. "Es fabuloso a la defensiva y un buen primer bate. Puede hacer muchas cosas que son valiosas para el equipo. Puede tocar bien la bola, participar en las jugadas de bateo y corrido, robar bases. De manera que tuvimos el lujo de tener este año dos jardineros centrales y primeros en el orden de bateo que sacaron la cara por el equipo".

Entre esas cosas pequeñas estuvo ese tremendo toque de Blanco en el tercer juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional que derivó en un error del lanzador zurdo Randy Choate y como consecuncia de ello los Gigantes dieron un paso en firme a la Serie Mundial al dejar en el terreno a su fiero adversario.

"Siempre lo he dicho, tú puedes ser impactante en un juego sin ni siquiera pegar un hit", filosofó en ese momento Bochy.

Tanto admiraba a Lofton, que una de las cosas que suele hacer Blanco es tirarse en la primera base de cabeza al tratar de apuntarse un sencillo por el cuadro, algo que ejecutaba con frecuencia el otrora grande de las Ligas Mayores que no le es muy recomendable a la juventud.

No obstante, no son muchas las cosas que haga el veterano venezolano para preocupar a su equipo, sino más bien todo lo contrario ya que su aporte a los Gigantes le convierte en una especie de amuleto para la novena de Bochy.

Por cierto que Blanco comenzó también exitosamente el miércoles el segundo partido de su carrera como primer bate al convertirse en el 19no pelotero que arranca un juego de Serie Mundial con un cuadrangular y el primero desde que Dustin Pedroia lo hiciera con los Medias Rojas de Boston en 2007.