San Luis superó lo insuperable para derrotar a L.A.

San Luis superó lo insuperable para derrotar a L.A.

LOS ANGELES - Situación del juego: Clayton Kershaw con ventaja de 6-2 en el séptimo inning. Ganador de 21 juegos en la temporada regular y considerado por la gran mayoría como el mejor lanzador de la actualidad.

Victoria segura para los Dodgers, ¿verdad?

Pues no.

Contra todo tipo de lógica, los Cardenales explotaron para anotar ocho carreras en el séptimo inning del Juego 1 de la Serie Divisional entre San Luis y Los Angeles, seis de las cuales fueron contra Kershaw. Los batazos grandes fueron un doble de tres carreras de Matt Carpenter frente al zurdo y un enorme cuadrangular de tres vueltas que disparó Matt Holliday ante el derecho dominicano Pedro Báez. Y aunque los Dodgers enseñaron una buena garra al anotarle una vuelta cada uno al dominicano Carlos Martínez, Randy Choate y Trevor Rosenthal, los visitantes salieron con el triunfo por 10-9.

"La verdad es que fue un juego bueno, obviamente no en el pitcheo, sino con el bateo de ambas partes", dijo el receptor de los Cardenales, el boricua Yadier Molina. "Fue un juego de playoff. Son dos equipos que están compitiendo fuerte. Estoy bien contento de que nosotros pudimos ganar".

Cuando Kershaw se subió a la lomita para el séptimo episodio, pocas personas pudieron haber pronosticado que el seguro Cy Young de la Nacional este año iba a dejar escapar esa clase de ventaja. Llegando al viernes, el zurdo de 26 años tenía marca de 36-0 de por vida con por lo menos cuatro carreras de apoyo y 67-0 con seis o más.

"Me siento horrible", dijo Kershaw, quien terminó con un total de ocho hits permitidos-incluyendo dos vuelacercas-y ocho carreras concedidas. "Es una atroz sensación defraudar a tu equipo. Me apoyaron con carreras de ventaja y no pude preservarla. Como lanzador abridor, es tu juego para perder y lo perdí".

En un momento del partido, Kershaw había retirado a 16 bateadores en forma consecutiva, pero no logró completar esa fatídica séptima entrada. Después de pasar de los 100 pitcheos y estar en serios problemas, el as convenció a su manager Don Mattingly de que podía sacar el último out del inning.

"Fueron decisiones bastante fáciles, realmente", dijo Mattingly, cuyo relevo intermedio se vio bastante tambaleante durante el último mes de la temporada regular. "Es difícil sacar a Clayton. Una vez retiró a (Pete) Kozma, ahí fue que fui a hablar con él. Una vez sacaba a (Oscar) Taveras, le iba a dar la oportunidad de medirse a Carpenter".

Con las bases llenas, Carpenter-el mismo que castigó a Kershaw en el decisivo Juego 6 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional el año pasado y que había conectado jonrón en su turno anterior el viernes-luchó un turno en que se encontraba con 0-2 en el conteo para dar en 3-2 un doble contra la pared del jardín central-derecho que limpió las almohadillas y "noqueó" al zurdo estelar.

"Hubo un momento durante ese turno en que sentí las mismas emociones del año pasado", dijo Carpenter. "Fue un turno bien similar. Trataba de ser competitivo y mantener la línea en movimiento.

"Vi un pitcheo que pude manejar y le di a los canales. Fue una jugada importante para nosotros".

De su parte, Holliday le puso punto final a la entrada con su bambinazo 13 de por vida en postemporada, para empatar a Alex Rodríguez y al venezolano Miguel Cabrera por el séptimo lugar entre los jugadores activos.

"Estábamos abajo 6-2 y tratamos de embasar gente, simplemente seguir jugando", dijo Holliday. "Todo el mundo decía, '¿Vamos a ver qué pasa? ¿Qué otra cosa podemos hacer?'

"Seguimos luchando y dimos algunos hits", continuó el veterano. "El béisbol es un juego loco y pudimos regresar. Fue una tarea enorme".

Fue un reto tan grande porque el abridor de San Luis, Adam Wainwright, permitió 11 hits y seis carreras en apenas 4.1 entradas, en lo que se suponía iba a ser un gran duelo con Kershaw.

"Estoy tan orgulloso de nuestro equipo hoy", dijo Wainwright. "No podría estar más orgulloso de ser un Cardenal de San Luis.

"Estuve bien mal y esos muchachos me salvaron completamente. Esos muchachos nunca se dan por vencidos. Siguieron picando contra el mejor pitcher del juego para lograr la victoria en un lugar bien difícil para jugar. Fue grande".