Defensa de Molina es factor esencial para San Luis

Defensa de Molina es factor esencial para San Luis

SAN LUIS -- Yadier Molina volvió a jugar a fines de agosto, recuperado del desgarro de un ligamento del pulgar derecho y el receptor puertorriqueño acabó convirtiéndose en el pelotero clave para que los Cardenales de San Luis intenten alcanzar la serie de campeonato de la Liga Nacional por cuarto año seguido.

"Se pasa mal estar sentado dos meses y ver al equipo salir a jugar sin mí, pero al mismo tiempo, estaba confiado que iba a regresar y lo logré", dijo Molina el domingo, luego que los Cardenales repitieron como campeones de la división Central de la Liga Nacional. "Ahora, fíjense donde estamos. Es una bonita sensación".

El aporte del bate de Molina no ha sido un factor vital en su regreso. Al terminar con promedio de .288, el boricua vio cortada una racha de tres campañas seguidas por encima del porcentaje de .300 y no sacude un jonrón desde junio.

Remolcó ocho carreras, con cinco dobles y un mediocre porcentaje de embasado de .292 en sus últimos 27 juegos, pero detrás del plato ha vuelto ser supremo. Dee Gordon, el veloz segunda base de los Dodgers, tendrá que tener mucho cuidado con el brazo de Molina en la serie de primera ronda de la Liga Nacional que arranca el viernes en Los Ángeles.

"Me fascina verlo detrás del plato, esas pequeñas cosas que hace todo el tiempo", comentó el mánager Mike Matheny. "Tiene una magnífica capacidad de llevar el ritmo del juego".

Cuando Albert Pujols se fue como agente libre, luego que los Cardenales ganaron la Serie Mundial en 2011, Molina se convirtió en el eje del equipo. Quedó tercero en la votación al Jugador Más Valioso de la Nacional el año pasado y figuró cuarto en 2012.

De los diez equipos en la postemporada, los Cardenales fueron los que menos carreras anotaron en la campaña, así que las habilidades de Molina detrás del plato son ahora más esenciales que nunca. Molina tiene una colección de seis Guantes de Oro, todos ganados de manera consecutiva, y ha sido fundamental en el surgimiento de los jóvenes abridores Lance Lynn y Shelby Miller.

Lynn aprendió a no desplomarse tras una mala jugada defensiva o si un umpire es demasiado exigente con la zona de strike.

Miller se tiene más confianza con su repertorio secundario de lanzamientos.

El cerrador Trevor Rosenthal también se ha beneficiado, sintiéndose con la seguridad para emplear pitcheos con cambio de velocidad que le permiten neutralizar a los bateadores que puede tenerle le medida tomada a su formidable recta,

Mientras Molina se recuperaba de la cirugía por la lesión que sufrió al arrastrar su mano en la tierra al deslizarse, Tony Cruz y A.J. Pierzynski se combinaron para sacar a sólo seis de los 30 corredores que se fueron en robo.

En 107 juegos este año, apenas 44 se atrevieron poner a prueba el cañón de Molina y tan solo 21 lograron quedar a salvo.

Gordon lideró las mayores con 64 robos, pero en siete juegos ante los Cardenales fue sacado out en uno de sus dos intentos.

"Es uno de los peloteros más recios que he visto en las mayores", afirmó el gerente de los Cardenales John Mozeliak.

Molina debutó hace una década. Matheny, ganador de cuatro Guantes de Oro como receptor, recuerda el día que los Cardenales estaban de gira en Pittsburgh y quedó descartado por una dolencia del oblicuo. Molina, si bien era inofensivo con el bate, ya era un extraordinario cátcher defensivo. Es el más joven de un trío de hermanos que llegó a las mayores, dejando atrás los logros de Bengie y José.

"Creo que todo el mundo lo sabía. Yo me percaté temprano (de su calidad)", dijo Matheny. "Tenía toda la justificación sobre los demás para salir a jugar y actuar que ya sabía más que los demás, porque esa era la realidad".

Lo que el manager no estaba seguro era si Molina sería un bateador de primera categoría, usualmente como el quinto bate en el orden ofensivo.

"No podría decir que eso sería así", resaltó Matheny. "Pensaba que iba a ser un mejor bateador que yo, y un mejor bateador que la mayoría de los receptores habituales".