Paul Konerko, todo un ícono de los Medias Blancas

Paul Konerko, todo un ícono de los Medias Blancas

CHICAGO - El casillero de Paul Konerko se encuentra en la parte frontal del clubhouse local del U.S. Cellular Field, ocupado anteriormente por figuras como Frank Thomas y Jim Thome.

Eso es al lado de los buzones de correo de los jugadores, a los que un sinnúmero de tarjetas y cartas le han llegado a Konerko para agradecerle sus aportes en los Medias Blancas durante los últimos 16 años.

El zurdo Chris Sale, al tocársele el tema del inminente retiro de Konerko, mira hacia el capitán del equipo con un aspecto travieso.

"Estoy contento de que se vaya, por fin', bromeó Sale con una amplia sonrisa. "Ya estoy poniendo mis cosas ahí".

Es cierto que Sale podría cambiar de casillero para el 2015, pero él mismo sabe que nadie podrá "reemplazar" a Konerko en los Medias Blancas.

De alguna manera, este clubhouse siempre perteneció a Konerko. Él era el capitán, nombrado así por el entonces manager del equipo, el venezolano Ozzie Guillén, antes de la temporada del 2006.

Konerko era el líder. Era quien dio el jonrón con bases llenas que impactó a toda una ciudad en el Juego 2 de la Serie Mundial del 2005, año en que el primera base fue parte del primer título de la franquicia. Fue él que durante el desfile de campeones, le dio la bola del último out de la serie al dueño de los Medias Blancas, Jerry Reinsdorf.

Lo hizo todo a su manera, sin necesidad de fama ni elogios.

"Fue la cara del béisbol de los Medias Blancas, como jugador de posición, durante un período muy exitoso", dijo el gerente general del equipo, Rick Hahn, quien calificó a Mark Buehrle como la cara de la escuadra desde el punto de vista del pitcheo. "A Paulie siempre se le recordará con cariño debido a lo que logró dentro y fuera del terreno y como modelo a seguir.

"No creo que pueda yo decir nada que no se haya dicho ya en términos de su profesionalidad, su consistencia y su liderazgo".

El paso de Konerko por Grandes Ligas no se define por los puros números. Pero llegando al viernes, las estadísticas son bastante impresionantes: Un total de 439 jonrones, 1412 empujadas, OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .841, promedio de .279, 2,340 hits y…de 13-9 en intentos de robo.

"Cada hit salía a los jardines", dijo el amigo y ex compañero de equipo de Konerko, Brian Anderson, quien se burlaba de manera amistosa de la falta de velocidad del veterano. "La última vez ue P.K. dio hit dentro del cuadro fue en el año 2 mil y nunca".

Anderson se refiere a Konerko como un mentor mientras ambos jugaron juntos del 2005 al 2009. Dejando de un lado el sarcasmo, el ex jardinero habla de los méritos de Konerko para el Salón de la Fama: Sus números, habidos de la manera correcta, deben hacer del toletero un candidato para Cooperstown.

Por supuesto, Konerko sería el primero en argumentar en contra del tema del Salón de la Fama. Los logros individuales nunca fueron su meta.

"La clave es tener una idea clara de lo que es importante de verdad", dijo Konerko. "Todo lo otro es divertido y uno lo goza de vez en cuando, pero lo importante es hacer tu trabajo. No importa cómo te vaya o si eres convocado a los Juegos de Estrellas. El trabajo siempre fue el mismo. Nunca vi cómo debieran cambiar las cosas. Hay que ser el mismo.

"Hay muchas distracciones que te pueden hacer pensar que otra cosa es importante", continuó. "Pero nada de eso afectó cómo me preparaba para el juego. Todo se trata de lo que haces entre las líneas, hacer lo que puedas para ser bueno en esas situaciones. Desafortunadamente, probablemente se haya vuelto demasiado común que le gente vea lo que se alega importante, debido a los tantos medios diferentes. Yo simplemente trato de ser yo. Mucho de los otro simple y llanamente no me interesa".

Cuando el capitán le ponga fin a su carrera el domingo, es posible que se aleje del béisbol por un tiempo. Pero su recuerdo permanecerá a través de las jugadas que hizo y los jugadores que influenció, todo en nombre de los Medias Blancas.

"Amo el juego", dijo Konerko. "Es algo grande, pero no necesito todo lo otro que de alguna u otra manera va con eso. No necesito que la gente sepa quién soy, que me vean y digan, 'Ése es fulano'. No soy así".