Sólo ganar la Serie Mundial saciará hambre de Tigres

Sólo ganar la Serie Mundial saciará hambre de Tigres

Dejen el champán para otro momento.

El miércoles por la noche, los Tigres aseguraron su pase a los playoffs por cuarta temporada consecutiva, pero no celebraron. Simplemente fue una tarea más que tacharon de su lista de quehaceres para el 2014.

Lo más importante para Detroit el miércoles fue la actuación dominante que recibieron de parte de Justin Verlander, la cual le ha dado esperanzas al club de que el diestro esté entrando en ritmo en el momento preciso. De hecho, el desempeño de Verlander últimamente hace pensar que lo que ha sido una campaña regular decepcionante a nivel personal le abrirá paso a otro octubre de puro dominio.

Verlander, quien llegó a su apertura contra los Reales el 8 de septiembre con marca de 12-12, no solamente ha ganado sus tres salidas desde entonces, sino que ha sobresalido en las últimas dos. El serpentinero ha cedido apenas dos carreras en 15.1 innings de labor en victorias sobre Kansas City, que le pisa los talones a Detroit en la División Central de la Liga Americana, y ante los Medias Blancas el miércoles, triunfo que en combinación con una derrota de los Marineros les aseguró a los Tigres un pase a la postemporada.

Pero la meta primordial de los felinos no es clasificar como uno de los Comodines ni ganar otro título divisional. Detroit sorprendió al mundo beisbolero cuando envió al jardinero central Austin Jackson a Seattle y al zurdo Drew Smyly y al prospecto Willy Adames a los Rays como parte de un canje entre tres equipos en el que el pitcher David Price pasó a los Tigres.

¿Por qué lo hicieron? Porque llegar a la postemporada ya no es suficiente. Este año, Detroit pretende ganarlo todo y ser el último equipo que celebre.

Los Tigres y sus fanáticos no han saboreado un título de Serie Mundial desde 1984 y los últimos tres octubres les han aumentado el apetito.

No hay que restarle mérito a lo que Detroit ha logrado. Al fin y al cabo, son uno de apenas dos equipos de Grandes Ligas (junto con los Cardenales de San Luis) que van a la postemporada por cuarta campaña consecutiva. Con su triunfo sobre Minnesota el jueves, su número mágico para ganar su división se redujo a dos.

Los Tigres tienen sus motivos para preocuparse, sobre todo con respecto a las últimas entradas, en las que el bullpen ha sido inconsistente. Dicha debilidad fue obvia el martes por la noche. El capataz Brad Ausmus permitió que Price cediera cinco hits y tres carreras en el noveno inning antes de darle la bola al taponero Joe Nathan con dos outs y el marcador empatado a 3. Detroit ganó con un sencillo del venezolano Miguel Cabrera en la parte baja del episodio.

Pero todo eso quedó a un lado por un momento el miércoles. Los Tigres tuvieron la oportunidad de sentirse orgullosos de que dieron un paso clave hacia su objetivo de ganar la Serie Mundial. También pudieron sentirse entusiasmados por el surgir de Verlander, quien tiene cuentas pendientes en la postemporada.

Verlander tendrá marca de 6-2 con efectividad de 2.13 en 10 aperturas en la Serie Divisional y la Serie de Campeonato en los últimos tres años, pero al igual que el resto de su equipo, ha tenido algo que demostrar desde la Serie Mundial del 2012, cuando los Gigantes le anotaron cinco carreras en cuatro innings.

Ese no era el final que el derecho y sus Tigres tenían en mente, pero ha servido para motivarlos desde el Día Inaugural.