Hace 60 años, los A's le dijeron adiós a Filadelfia

Los Atléticos de Filadelfia le pusieron fin a su lamentable estadía en el Connie Mack Stadium ayer, cuando los Yankees de Nueva York reaccionaron en el octavo inning para lograr una victoria por 4-2.

La crónica en el Philadelphia Inquirer sobre aquel partido del 19 de septiembre de 1954 describió el escenario como "una tarde gris". No especificó si eso era una referencia al clima (de lloviznas y neblina), el público discreto de 1,715 o el hecho de que los Atléticos estaban hundidos en el último lugar de la Liga Americana. Esa edición del equipo perdería 103 encuentros y terminaría a 60 juegos del primer lugar.

Tampoco se mencionó la posibilidad de que fuera el último encuentro celebrado por los Atléticos como equipo local en Filadelfia, su sede desde que fue parte de la inauguración de la Liga Americana en 1901.

Pero sí lo fue. Hace exactamente 60 años el viernes, el equipo se montó en un tren rumbo a Boston para jugar contra los Bravos.

Los Atléticos nunca volvieron a Filadelfia.

Después de aquella temporada, el equipo fue comprado por Arnold Johnson, un empresario de Chicago que trasladó la franquicia a Kansas City. El equipo cambiaría de sede una vez más, a Oakland, para la temporada de 1968.

En una de esas coincidencias del béisbol, los Atléticos volverán a conectarse con sus raíces este fin de semana con una serie contra los Filis en el O.co Coliseum.

Las raíces de los Atléticos no se han olvidado por completo. En 1902, el manager de los Gigantes de Nueva York, John McGraw, calificó de manera despectiva a los Atléticos como "Elefantes Blancos". Connie Mack, dueño y manager del equipo, adoptó de manera rebelde la imagen de un elefante blanco como logo en el uniforme de la novena.

Los Atléticos de Oakland llevan ese elefante blanco en la manga izquierda de sus uniformes desde 1988.