Báez enfrenta otra prueba en el final de la campaña

NUEVA YORK -- Javier Báez apenas era un estudiante de escuela secundaria en Florida cuando decidió que le estampasen en la nuca un tatuaje con el logo del béisbol de Grandes Ligas, el del bateador a punto de pegarle a una pelota. Esto fue mucho antes de que fuera seleccionado en el draft por los Cachorros de Chicago y de su debut en las mayores esta temporada.

¿Señal de arrogancia de alguien que se considera predestinado al estrellato o alguien sumamente confiado de su capacidad?

Ahora que el puertorriqueño de 21 años enfrente su primera crisis de falta de producción en las Grandes Ligas, los Cachorros confían que tendrá la misma determinación que le permitió repuntar ante situaciones similares cuando le tocó subir escalones en las menores.

Y esto es vital para las pretensiones de Chicago. Después de todo, Báez es uno de los integrantes de una nutrida camada de promesas con la que la franquicia confía el año próximo dar el vuelco a una sucesión de cinco temporadas con más derrotas que victorias.

Báez empezó a todo vapor tras su debut el 5 de agosto, más que nada con la potencia de su bate. El quinto de sus siete cuadrangulares viajó 434 pies para quedar depositado en el segundo nivel del Citi Field de Nueva York, un estadio con dimensiones poco favorables para los bateadores.

Pero sus estadísticas al amanecer del martes daban un saldo alarmante en cuanto a la masiva cantidad de ponches que acumula. En 140 turnos repartidos en 34 juegos, el ahora torpedero de los Cachorros se ha ponchado 62 veces, o sea un 44 por ciento. Ha recibido dos o más ponches en 20 partidos y su promedio se ha desplomado a .164.

Entrevistado por The Associated Press, Báez no se alarmó cuando le preguntaron sobre cómo iba a responder al presentarse el momento que los pitchers rivales empezarían a hacer ajustes con una receta constante de lanzamientos rompientes.

"La diferencia de estar en las Grandes Ligas es que aquí todo el mundo sabe pitchear y sabe sacarte out. Debes hacer tu ajuste y esperar tu pitcheo, el bueno", comentó Báez. "No tienes que hacer swing a los pitcheos que están en el piso".

Pese al mal momento, los Cachorros no contemplan sacarlo de la alineación al querer exponerlo al fuego en lo poco que resta de la temporada regular.

En sintonía, tanto el presidente de operaciones de béisbol Theo Epstein como el mánager Rick Rentería hablan de que el aprendizaje se asemeja al juego del gato y el ratón.

"Esta es la realidad para los jóvenes peloteros, casi sin excepciones", dijo Epstein. "Los jóvenes debutan y luego de un periodo inicial de éxito, en el que la adrenalina te empuja, la liga se adapta y explotan tus debilidades. Es un desafío hacer un segundo ajuste para neutralizar esos puntos flojos y que la liga vuelva a hacer el ajuste. Es un constante juego del gato y ratón... Es lo que necesita Javy. Podrá irse al receso de temporada reflexionando al respecto".

Báez es consciente: "Hay que tener paciencia, tengo que obligarles a que tiren por el plato", acotó.

En Triple A, este año, Báez cerró mayo con promedio de .224, pero bateaba para .260 y 130 ponches en 388 turnos cuando fue subido a las mayores.

Fue lo que también valoró Rentería al ser consultado por AP.

"Su potencial es enorme. Es agresivo en el plato, pero es algo que desde las menores venía trabajando para mejorar".

Báez comenzó en las mayores como segunda base y ahora está en el campocorto, su posición natural, luego que el titular Starlin Castro se lesionó un tobillo.

Para los Cachorros, es la oportunidad perfecta de poner a prueba la versatilidad del boricua, un valor agregado al considerar que el equipo también cuenta con Addison Russell, otro cotizado prospecto en Doble A. Alguien entre los tres podría ser transferido o simplemente trasladado de posición.

"Puedo jugar otras posiciones y eso me ayuda mucho. Sinceramente, no hay una que sea mi favorita, me gustan las dos (torpedero o intermedista). En donde me pongan, hasta en los jardines, yo voy a dejar lo mejor de mí", dijo Báez. "Esto es un negocio y los Cachorros saben lo que hacen. Estamos cerca de ser un gran equipo".