Un maestro de la "vieja escuela"

Un maestro de la "vieja escuela"

Un maestro de la
WASHINGTON - Davey Johnson tenía 11 años sin dirigir un juego de Grandes Ligas cuando los Nacionales de Washington le dieron las riendas de su equipo a mediados del 2011. A sus 68 años, Johnson no era la opción más convencional para asumir el puesto de manager.

Pero como han sido muchas de las decisiones tomadas por el gerente general de los Nacionales, Mike Rizzo, ésta le ha salido muy bien. La calma y la confianza de Johnson han caído como anillo al dedo a un grupo de peloteros jóvenes.

"Básicamente, se trata de dejar que los jugadores se sientan cómodos", dijo Johnson. "Muchos de ellos aún están en el proceso de aprendizaje. Todos son bien competitivos. Lo único que necesitan es un poco de orientación de vez en cuando. Son los peloteros que ganan los juegos. Lo he dicho 100 veces. Ellos entienden que voy a tratar de ponerlos en la situación indicada para que puedan ser los mejores jugadores posibles."

Cuando llegó a la capital, Johnson no tenía nada que probar. Y por su experiencia de 50 años en el béisbol profesional, podía entender con igual eficacia tanto a las estrellas nacientes como a los veteranos establecidos.

"No tengo nada en contra de los managers que hemos tenido en el pasado", dijo el tercera base de Washington, Ryan Zimmerman. "Pero Davey llegó con muchos logros del pasado. Ha hecho todo lo imaginable como jugador y como parte de la gerencia de un equipo."

Como pelotero joven, Johnson jugó en Baltimore para Earl Weaver, con el que chocaba bastante. Weaver bromeó una vez que Johsnon tenía la costumbre de llevarle sugerencias para la conformación de los lineups.

"Y en todas él era el tercer baste", contó Weaver.

Como manager, Johnson tuvo bajo su mando a Dwight Gooden y Darryl Strawberry, celebrando con ellos un título de la Serie Mundial en 1986 con los Mets.

Johnson también llevó a la postemporada a los Rojos y los Orioles en la década de los 90, con un método que consistía de inteligencia, humor y un sarcasmo ocasional. Hay pocos pilotos mejor que Johnson en el arte de manejar un juego y conformar una alineación. Los jugadores saben que él será honesto con ellos.

"Es de la vieja escuela", dijo Zimmerman. "Todo el mundo utiliza ese término. Si llegas al estadio y estás en salud, jugarás. Si te va mal durante una semana o dos, él no va a entrar en pánico, sino que hablará contigo y tratará de ayudarte. No te va a abandonar. Debido a su lealtad con nosotros, todo el mundo aquí hará lo que sea por él."

Con tanta atención sobre Bryce Harper y Stephen Strasburg este año, Johnson ha estado bajo el radar y su toque mágico ha pasado algo desapercibido.

Los Nacionales llegaron a su partido del jueves con el mejor récord de Grandes Ligas, 84-52, y con ventaja de 7.0 juegos sobre los Bravos en el Este de la Liga Nacional. Son un equipo inteligente, eficiente y sólido en los fundamentos. En términos de comunicarse con sus jugadores y ponerlos en una posición para triunfar, ningún manager ha hecho mejor trabajo que Johnson.

"Ha mantenido una mano firme y estable con el equipo más joven de la liga", dijo Rizzo. "La verdad es que él nos ha guiado hasta la posición en que nos encontramos."

Rizzo se ha rodeado de hombres experimentados en el béisbol, como Bob Boone, Roy Clark y su padre, Phil Rizzo, un respetado evaluador de talento.

Ese fue el rol que tenía en mente Mike Rizzo para Johnson en noviembre del 2009. Cuando Jim Riggleman renunció como dirigente 18 meses después de eso, Rizzo le pidió a Johnson que se hiciera cargo del equipo.

"Es una persona de extrema confianza", dijo Rizzo. "Ha hecho todo lo que uno puede hacer en este juego. Ha sido estelar como jugador. Ha ganado la Serie Mundial como jugador y manager. Dio 43 jonrones en una temporada y ganó Guantes de Oro. Sabe comunicarse con estos jugadores. Estos peloteros quieren llegar a donde él ya ha estado. Tiene el respeto de todos. Ellos saben que cuando él dice algo, lo está diciendo por su bienestar."

De su parte, Johnson dijo que no se unió a los Nacionales con la idea de dirigir al equipo. Pero el puesto le ha sentado bien.

El veterano de la cueva ha escuchado lo que quieren decir sus pupilos. Johnson ha ayudado a Bryce Harper, de 19 años, a ajustarse a la vida en Grandes Ligas. Cuando Johnson convocó una reunión hace unos días luego de cinco derrotas consecutivas, aparentemente contó unos cuantos chistes y trató de que los muchachos se relajaran.

"¿Me estoy divirtiendo? Sí", dijo Johnson. "Me gusta triunfar a los muchachos. Sé que la gente cree que todo se trata de ganados y perdidos. En realidad, se trata de ver a los jugadores establecerse y convertirse en los peloteros que pueden ser. Ese es el deleite de dirigir o ser coach."