Por un resurgir del béisbol boricua

Por un resurgir del béisbol boricua

Por un resurgir del béisbol boricua
Las selecciones más altas que ha producido Puerto Rico en la historia del draft amateur representan tanto la esperanza como la realidad del béisbol en la Isla del Encanto.

A Carlos Correa, el primer jugador elegido en el 2012, lo entusiasma la oportunidad de inspirar a otros jóvenes puertorriqueños a jugar pelota. Por otro lado, José Berríos, el primer seleccionado en la ronda suplementaria este año, sabe que tiene su oportunidad con los Mellizos en parte porque su hermano dejó pasar la suya.

Correa, el primer jugador puertorriqueño seleccionado número 1 en el draft amateur, comprendió la magnitud de su logro desde el momento en que los Astros de Houston lo eligieron.

"La gente en Puerto Rico se puso como loca", dijo Correa. "Fue obvio lo importante que era para ellos y espero que los muchachos jóvenes piensen igual. Espero ser una inspiración para los jovencitos para que trabajen con más empeño que nunca".

Berríos, el 32do jugador seleccionado en el draft amateur del 2012, sabe muy bien lo que les sucede a muchos peloteros boricuas hoy en día. Su hermano mayor, Angel, era un lanzador talentoso que se distrajo cuando llegó a la escuela secundaria.

"Tenía novias, se iba de parranda, cosas así", dijo Berríos. "No hacía nada malo, sino que simplemente se alejó del juego".

Eso mismo, dice el coach de pitcheo de Clase A Elizabethton del sistema de los Mellizos, el venezolano Iván Arteaga, le ha sucedido a muchos jugadores boricuas desde 1989, el primer año en que la isla estuvo sujeta al draft amateur.

"En la comunidad latinoamericana se ha estado hablando de esto durante años", dijo Arteaga. "El draft amateur ha entorpecido a Puerto Rico. Los jugadores ya no son agentes libres y no pueden firmar tan jóvenes e ir a las academias. Si quieren ser observados por los escuchas, tienen que ir a la escuela segundaria y a la universidad y jugar allí'.

Y una vez que llegan a esa atapa, ya no piensan tanto en el béisbol.

"La pelota no es su boleto para ir a los Estados Unidos como lo es para los muchachos dominicanos porque ya están ahí", dijo Arteaga. "No necesitan pasaporte ni visa para ir a Nueva York. El béisbol no les hace falta".

Los Expos de Montreal firmaron a Arteaga en 1993 y éste lanzó seis campañas en ligas menores. En esa época, dice, muchas de las estrellas de la Gran Carpa eran boricuas y la mayoría volvía a casa para participar en la pelota invernal.

"Iván Rodríguez y Juan Igor González quizás idolatraban a Roberto Clemente y lo veían jugar en el béisbol invernal allí", dijo Arteaga. "Esta generación de jugadores no tiene una figura así. Los peloteros de Grandes Ligas ya no regresan. Los jóvenes no tienen un ejemplo a seguir".

El mismo Correa corrobora ese argumento al confesar que el jugador que más ha admirado desde niño es Derek Jeter, el campocorto de los Yankees, nacido en Nueva Jersey. Pero a sus 17 años de edad, Correa ya es bastante astuto y sin dudarlo elogia a un Salón de la Fama boricua.

"También le tengo respeto a los ligamayoristas puertorriqueños", agregó. "Derek Jeter y Roberto Alomar son los dos jugadores que más trato de emular".

La Liga Puertorriqueña de Béisbol aún existe, pero su breve suspensión en el 2007-08 representó el punto más bajo del béisbol en la isla. Ahora la liga lucha por mantenerse a flote con apenas cuatro equipos. Puerto Rico tampoco tiene las academias que todos los clubes han establecido en la República Dominicana. Correa optó por lo más parecido cuando decidió asistir a la Puerto Rican Baseball Academy and High School.

"El viaje era de una hora, ida y vuelta, pero aprendí a jugar de la manera correcta y a respetar el juego", dijo Correa.

Por otro lado, Berríos se dio de cuenta a los 14 años de edad que su recta lo podía llevar más lejos en el béisbol que a su hermano.

"Tiré a 89 millas por hora en la prueba y decidí trabajar duro para mejorar y no cometer el mismo error de mi hermano", dijo Berríos. "Iba a poner todo mi empeño en convertirme en pelotero profesional".

La dedicación de Correa y Berríos desde temprana edad obviamente les ha rendido dividendos. Ambos comenzaron sus carreas profesionales en la Liga de la Costa del Golfo y fueron ascendidos a la Liga de Novatos de los Apalaches a principios de agosto.

Ambos parecen entender que la importancia de su éxito en el béisbol transciende lo individual; se trata de que la pelota puertorriqueña vuelva a brillar en el escenario internacional.

"Me enorgullece ser un ejemplo a seguir para los niños de mi país", dijo Correa. "Ahora mismo espero que todos vean lo que pude hacer para que trabajen duro en la escuela y en el terreno, para que tengan la oportunidad de ser seleccionados en el draft también".

Si quieren jugar béisbol profesional, ése es el único camino disponible.