Dedicado en todas las facetas

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SAN LUIS -- El coach de bateo de los Cardenales, Mark McGwire, tiene una frase para describir a jugadores como Jon Jay -- muchachos que llegan a la jaula de bateo o al salón de video y hacen su trabajo sin perder el tiempo. No se preocupan cuando no están llegando los hits y no buscan mucha ayuda porque con frecuencia solucionan las cosas por su cuenta.

McGwire se refiere a Jay como un pelotero de "bajo mantenimiento".

"Hace su trabajo y no pierde tiempo en otras cosas", señaló McGwire. "Eso es maravilloso.

"No hay nada mejor para un instructor de bateo que tener un bateador que sea su propio coach", continuó. "Simplemente se conoce a sí mismo".

El trabajo fuerte de Jay lo tiene bateando .383 (de 60-23) desde el 2 de agosto. Pero para el guardabosque miamense de padres cubanos, la temporada ha estado llena de altibajos.

Después de tener promedio de .343 en sus primeros 27 encuentros de la campaña, Jay estuvo fuera de acción desde mediados de mayo hasta finales de junio debido a una dislocación del hombro derecho. El jardinero solamente bateó .213 en 24 partidos tras su regreso, y para el 1ro de agosto su promedió había caído a .282 - el punto más bajo desde su segundo encuentro del año.

"Siento que recuperé mi timing", declaró Jay. "Solamente trato de salir y mantener las cosas simples. Un turno a la vez, un lanzamiento a la vez".

Durante el mal momento de Jay en el plato, con frecuencia se le preguntaba si los efectos de su lesión en el hombro lo afectaban en su swing. En el caso del guardabosque, su swing comienza con un dramático impulso con las manos, mientras las trae de su hombro y de vuelta hasta extenderlas hacia la pelota.

Como el dirigente de San Luis, Mike Matheny, lo indicó: el swing de Jay tiene "varias piezas que se mueven".

En aquel momento, Jay expresó que todo se sentía en ritmo y ahora reitera que nada ha cambiado. Según él, los batazos simple y llanamente están encontrando huecos en el terreno. McGwire respaldó lo dicho por Jay y dijo que sería difícil para cualquier jugador entrar en ritmo después de no tener actividad durante un mes, sin importar la clase de swing.

"Hubo varios momentos en que paró y volvió a arrancar. Eso es duro, especialmente para un joven", manifestó McGwire. "Comprendió su problema y trató de resolverlo. Todos pasan por estas cosas. Se trata de cómo buscas solucionarlas para salir adelante."

Ahora que salió del bache, Jay viene llenando el vacío en la parte alta de la alineación de los Cardenales. El torpedero dominicano Rafael Furcal ha encabezado el lineup por gran parte de la temporada, pero problemas en la espalda limitaron su producción a finales de julio.

A Jay se le pidió que fuera la chispa de la alineación y ha sido el primer bate en 11 de los últimos 12 compromisos de San Luis.

"No todo el mundo puede ser un primer bate", dijo Matheny. "Ha hecho un buen trabajo al cambiar su mentalidad y su responsabilidad. Ha tenido un buen ritmo en el plato".

Mientras el bate de Jay ha estado frío y caliente en diferentes momentos de la temporada, su guante ha sido tan consistente como cualquiera en Grandes Ligas. Jay no ha cometido un error en 76 partidos como jardinero central, y sus espectaculares atrapadas han sido algo frecuente ante los aficionados en el Busch Stadium.

"Todos los espectadores están impresionados con sus atrapadas", manifestó McGwire. "Pero nosotros hemos visto eso antes".

"Tiene excelentes instintos apenas se batea la pelota", indicó Matheny. "Nuestra defensa en los jardines mejora bastante con él".

Tal como lo hace en la jaula de bateo, Jay expresó que aprovecha las prácticas de bateo del resto del equipo estando en los jardines lo más posible. Ese es el momento en el que Jay estudia la trayectoria de la pelota en ese día y practica sus rutas hacia la franja de advertencia.

Dichos ejercicios rinden dividendos en situaciones durante el juego, cuando Jay también dirige al resto de los guardabosques. Para estar en posición junto a sus compañeros en las esquinas de los jardines, Jay dijo que tiene en cuenta el plan de juego del receptor boricua Yadier Molina, lo que sus lanzadores quieren hacer y cómo los bateadores tratan de contrarrestar dichos planes.

"Debes saber cómo jugar contra tu oponente, saber lo que los lanzadores tratan de hacer contra el bateador y saber cómo reaccionar", explicó el jardinero puertorriqueño de los Cardenales, Carlos Beltrán. "Creo que sabes cómo jugar contra tus oponentes al estar en la Gran Carpa por varios años, así que está haciendo un gran trabajo".

En el plato y en los jardines, Jay ha aprendido a ser su propio coach, lo que ha rendido dividendos para San Luis en esta campaña.

"Cuando estoy en las praderas o en la jaula de bateo, siempre trato de pensar que todo lo que hago es con un propósito", indicó Jay. "Siempre trato de trabajar fuerte para mejorar cada día".

"Quiero ser un jugador completo".