Todo un éxito en la cueva

Todo un éxito en la cueva

Todo un éxito en la cueva
Don Mattingly luce tan cómodo en el puesto que es difícil recordar que hubo un momento en que la gente pensaba que le quedaría grande la responsabilidad de ser un manager de Grandes Ligas. Su contratación de parte de los Dodgers provocó muchos comentarios, ya que jamás había dirigido a ningún nivel.

Mattingly también tenía la condición de ex jugador estelar-algo que a veces perjudica a los managers, ya que se piensa que el juego fue fácil para ellos y que no entienden las dificultades que pueden tener sus pupilos. Mattingly fue a seis Juegos de Estrellas por los Yankees y su número fue retirado por el equipo, al lado de los de Babe Ruth, Lou Gehrig y muchos otros.

Es decir, tal vez Mattingly no tenía la capacidad de ser paciente con los peloteros que no son tan buenos como lo fue él.

El actual capataz de los Dodgers era medio callado. Muchos candidatos a manager de Grandes Ligas se hacen disponibles para la prensa, para hacerles saber lo mucho que saben de béisbol.

En la práctica, lo único que hizo Mattingly fue hacer lo suyo como coach de bateo de Joe Torre en Los Angeles, dedicándose al trabajo de una manera que fue un preludio de lo que sería como piloto de los Dodgers.

"Estuvo ahí para mí durante mis peores tiempos en el 2010", dijo el jardinero central del equipo, Matt Kemp. "Hablábamos por teléfono. Hablábamos en el estadio. Él sabe lo que hay que decir, los botones que hay que oprimir."

Casi dos años después de su contratación, Mattingly ha despejado todas las dudas. Sus Dodgers han superado una serie de lesiones y, cuando Clayton Kershaw completó una barrida de los azules ante los Gigantes, Los Angeles estaba empatado en la cima del primer lugar con San Francisco al mejorar su récord a 56-47.

La realidad es que la mayoría de las interrogantes acerca de Mattingly como manager fueron resueltas en el 2011, cuando los Dodgers se vieron muy motivados a pesar de estar fuera de la pelea y a pesar de la incertidumbre que rodeaba a los dueños del equipo.

Después del 7 de julio del año pasado, los Dodgers tuvieron récord de 45-28 y ganaron 10 de sus últimas 11 series de la temporada. De paso, Mattingly se ganó el respeto de sus jugadores.

Los peloteros de los Dodgers señalan la atención a los detalles, la intensidad y la organización como los fuertes de su dirigente. Pero al final, es la decencia de Mattingly lo que lo ha hecho una figura querida en el clubhouse.

Mattingly es un hombre sereno que trata a la gente como todos queremos ser tratados. A las fanáticos les encanta debatir lineups y estrategia, pero los managers pueden contratar a ayudantes para todo eso.

Si un manager no puede compartir con sus jugadores como ser humano, si no puede convencerlos a que jueguen duro todos los días y a que pongan el equipo por encima de lo individual, no tiene posibilidades de triunfar.

"Es el prototipo del 'manager de los jugadores'", dijo el receptor de los Dodgers, A.J. Ellis. "Nunca he jugado para alguien como él. Empieza cada entrenamiento de primavera con la promesa de que nunca va a olvidar lo difícil que es este juego. He tenido coaches que de alguna manera olvidan eso. Es un juego bien, bien difícil."

Lo único que pide Mattingly a cambio es un esfuerzo consistente. El piloto apoya a los suyos. Aun cuando Kemp se lesionó, Mattingly hizo saber a sus pupilos que todavía tenían el talento para ganar.

"Desde los entrenamientos nos dio la mentalidad de que íbamos a llegar al estadio con la actitud de que íbamos a ganar", dijo el abridor de los Dodgers, Chad Billingsley. "No vamos a regalar los outs. Vamos a luchar hasta el último lanzamiento. Como puedes ver, hemos tenido algunas reacciones con dos outs durante la temporada. Eso es crucial. Batallamos cada turno, cada juego. Él enfatiza eso todos los días. Siempre nos inculca la idea de que tenemos que hacer todo lo posible para ganar."

También hay cierta tranquilidad que rodea a Mattingly, algo que inspira calma y confianza. Los jugadores se ríen de él cuando le grita a los árbitros, porque es una faceta de su personalidad que rara vez observan.

"Creo que más que otra cosa es importante ser yo mismo", dijo Mattingly. "Mayormente lo que ves es cómo soy. No siempre estoy calmado por dentro, pero se trata de una temporada larga. Sé que esto es una lucha día por día. No puedo dejar que salgan las emociones ni volverme loco si perdemos unos juegos. Cuando sigues perdiendo, te molesta más y más. Pero tienes que entender que tienes otro juego mañana. Si pierden un partido difícil a la medianoche y en ocho horas tienes que volver al estadio, no vale la pena ponerte tan emocional."

Mattingly luce como alguien con muchos años dirigiendo y disfrutándolo.

"Me encanta", dijo el capataz. "Es un reto. Es lo mismo para mí que para estos muchachos. Creo que por eso me gusta. Es esa batalla diaria de estar listo y preparado día tras día, sin bajones. Es lo mismo que para un jugador, pero el control. No puedo salir a hacer una jugada."