Prueba de fuego para el japonés

Prueba de fuego para el japonés

Prueba de fuego para el japonés
Cuando se registró el último out de lo que quizás haya sido el último juego de Ichiro Suzuki en Seattle, y definitivamente su último de esta temporada, el japonés volteó para saludar a los fanáticos en las gradas del jardín derecho.

Después de eso, Ichiro se dirigió al jardín central, donde le chocó la mano a Curtis Granderson y a Andruw Jones antes de abrazar al resto de sus nuevos compañeros en los Yankees. La despedida en el Safeco Field ya terminó y ahora un nuevo comienzo - con la emoción del ambiente de playoff que Ichiro tanto añoraba - le espera en el Yankee Stadium el viernes por la noche.

"Obviamente, sólo he estado aquí como visitante, pero como jugador contrario, los fanáticos se meten contigo un poco", dijo Ichiro por medio de un intérprete. "Y de alguna forma lo disfruté - disfruté eso con los aficionados. Ahora que estoy con el equipo local, no sé qué esperar ni cuál será la reacción".

Vale apostar por aplausos, y muchos. El lunes, Ichiro pasó a los Yankees a cambio de los lanzadores de liga menor D.J. Mitchell y Danny Farquhar. La llegada del guardabosque de 38 años de edad sólo hará más intensa la serie con los Medias Rojas.

La motivación de Ichiro por cambiar de costa es la posibilidad de ganar una Serie Mundial. Durante el receso del Juego de Estrellas, le quedó claro que no tenía cupo en un equipo joven de los Marineros que está en proceso de reconstruir y los ejecutivos de Seattle juraron no interponerse en su camino.

La primera prueba del japonés será la rivalidad más famosa del béisbol.

"Sólo la he visto por televisión", dijo Ichiro. "Sé que hay mucha tradición en esos juegos. Hace unos días, no pensaba que iba a estar en esta situación, vistiendo este uniforme y que estaría jugando contra los Medias Rojas".

El viernes por la noche en el Bronx, Ichiro quizás hasta sienta una descarga de adrenalina que opaque la melancolía que experimentó durante sus tres días como visitante en Seattle.

"Cuando lo veía, a veces pensaba que era como una pelea - no que realmente estuviesen peleando, sino un ambiente de combate físico", dijo Ichiro.

Dichas batallas podrían representar un cambio refrescante. Algunos escuchas creen que Ichiro se crecerá de acuerdo con su ambiente y que su porcentaje de embasarse de .288 con Seattle este año es un reflejo del equipo que lo rodeaba.

El manager de los Yankees, Joe Girardi, es de los que creen que un cambio de ambiente puede mejorar el rendimiento de un jugador.

"Creo que en muchos casos puede ayudar a los muchachos", dijo Girardi. "Hace un par de años, adquirimos a Lance Berkman y éste fue clave para nosotros en la recta final. Se encendió y creo que con Ichiro podría pasar lo mismo".

De lo que los Yankees están seguros es que, después de 11 años y medio de ser tratado como lo que Alex Rodríguez perfectamente describió como una "estrella del rock" en Seattle, a Ichiro no le será nada difícil acostumbrase al resplandor de la Gran Manzana.

"Creo que le va a encantar Nueva York y que a Nueva York le va a encantar él", dijo Rodríguez. "Es una inyección de energía para él y una inyección de energía enorme para nosotros. En general fue un movimiento espectacular por nuestra oficina central. Esa es una de las ventajas de jugar para este club".

Fue imposible mirar la alineación que entregó el coach de la tercera base de los Yankees, Rob Thomson, el miércoles - con Ichiro bateando primero y Derek Jeter segundo - y no preguntarse qué efecto eso hubiese tenido en la Liga Americana unos años atrás.

Lucía más bien como un lineup para el Juego de Estrellas, pero los Yankees no pretenden contar con el Ichiro de antaño que bateaba 200 hits todos los años. Con un promedio de .261 en 98 juegos esta temporada después de un desempeño similar en el 2011, los Yankees no pretenden que Ichiro sea la bujía de su ofensiva.

"Creo que cada año todo el mundo espera que dé 200 hits y que anote 100 carreras; creo que él está acostumbrado a eso", dijo Girardi. "Quizás al unirse a nuestro lineup no sienta tanto el peso de esas expectativas".

De hecho, lo más que los Yankees esperan es que Ichiro les brinde lo que perdieron cuando el veloz Brett Gardner sufrió una lesión en el codo derecho en abril que le puso fin a su temporada. Se imaginan a Ichiro aportando velocidad en las bases y una defensa sólida en los jardines.

"Sin faltarle el respeto al lugar de donde viene, llegar a un ambiente y a una cultura en la que estás en el primer lugar y la expectativa es que tengas éxito, su responsabilidad cambia drásticamente aquí", dijo Rodríguez. "Simplemente queremos que sea Ichiro, que se divierta y que haga lo suyo. No tiene que llegar y tratar de hacer más de la cuenta".

Ese quizás sea el caso, pero nadie debe sorprenderse si Ichiro da algunos momentos memorables en el camino. Cuando salga al terreno en el Bronx como Yankee el viernes, puede esperar una bienvenida calurosa de parte de la afición.

"Acabo de ser cambiado a los Yankees. No es como si hubiese estado aquí todo el año", dijo Ichiro. "Por lo tanto, cuando vaya al Yankee Stadium, obviamente si los fanáticos me reciben de esa forma, estaré agradecido. Pero necesito probarme y tengo que jugar a un nivel que los aficionados puedan disfrutar y apreciar. Siento que cuando llegue, quiero demostrarles a los fanáticos de lo que soy capaz".