Transformación trascendental

Transformación trascendental

Transformación trascendental
En aquellos primeros días de septiembre del 2009, en un equipo que iba camino a sólo 75 victorias en la temporada, parecían no tener tanta importancia. José Bautista estaba a un mes y medio de cumplir los 29 años, con una decepcionante cantidad de cuatro jonrones y un futuro incierto en Toronto.

Durante esos tiempos, el dominicano había sido puesto en waivers. No sabía que los Medias Rojas lo habían reclamado, pero que al final los jefes en Boston decidieron no hacer un cambio por él con Toronto. Hay que recordar que Bautista, gracias a la Regla 5, había pasado de Pittsburgh a Baltimore a Tampa Bay a Kansas City a los Mets y de regreso a Pittsburgh en cuestión de nueve meses. Así que el no ser canjeado a Boston representaba una especie de estabilidad.

Bautista había tenido campañas de 16 y 15 jonrones con los Piratas, con OPS (porcentaje de embasarse más slugging) alrededor de .700. Pero en septiembre del 2009, sus cuatro jonrones y su falta de timing con el levantar y bajar de su pie izquierdo lo hacían un pelotero del montón.

"Cito Gaston (manager de Toronto en ese momento) y (el coach de bateo) Dwayne Murphy siempre me decían que dejara de pensar en bajar el pie a tiempo", dijo Bautista. "Me decían que me concentrara en ver la bola salir de la mano del pitcher. Que pensara de modo sencillo-ver la bola y darle duro. Ver la bola y darle duro.

"Pero siempre me preocupaba por el timing", continuó el toletero. "Tenía tanto tiempo haciendo eso que fue un hábito difícil de dejar. Pero de repente lo entendí. Por fin comencé a concentrarme en ver la bola y darle, tratando de pegar duro. Cuando por fin dejé de pensar en la mecánica y sólo pensé a ver (la bola) y darle, la mecánica cayó en su lugar de manera natural."

Poca gente notó eso al principio. Bautista dio su quinto cuadrangular de la temporada el 10 de septiembre. En sus últimos 23 partidos del 2009, mientras muchos simplemente cumplían el calendario, Bautista redefinía su carrera. En aquellos 23 encuentros, disparó nueve vuelacercas. En ese trecho tuvo slugging de .629 y OPS de .976.

Ahora, a menos de tres años de eso, Bautista es uno de los estelares más destacados que van rumbo a Kansas City para el Juego de Estrellas. Desde aquel jonrón del 10 de septiembre del 2009 ante los Mellizos hasta el final de la campaña del 2010, el quisqueyano conectó 63 cuadrangulares. Desde que asimiló los consejos de Gaston y Murphy, ha disparado un total de 132, líder en ese lapso. Le sigue el dominicano Albert Pujols con 91, mientras que Prince Fielder y el venezolano Miguel Cabrera han dado 90 cada uno.

Desde ese 10 de septiembre hace tres temporadas, Bautista encabeza las Grandes Ligas en slugging con .602, seguido por Josh Hamilton con .597. Está segundo en empujadas con 307, detrás de Cabrera.

"Es la definición de un pelotero estelar", dijo el actual dirigente de los Azulejos, John Farrell. "Es un slugger y un jardinero derecho excepcional, con gran brazo. Juega el béisbol de la manera correcta."

Al compatriota de Bautista, David Ortiz, le encanta revivir un jonrón que dio el estelar de Toronto hace par de semanas en Milwaukee. Big Papi imita el cuadre abierto de Bautista y la increíble velocidad de su bate, con el que éste último conectó un cuadrangular de unos 470 pies a la banda contraria. Fue ante una recta "a mil" de John Axford. Fue uno de dos bambinazos que dio ese día, dos de los 26 que ha conectado para encabezar la Gran Carpa.

Bautista nunca ha olvidado que fueron Gaston y Murphy los que desataron la velocidad de su swing que, si se mantiene en salud, producirá tres temporadas consecutivas de 40 vuelacercas o más. Sí, se molestó cuando alguien bajo la protección del anonimato insinuó que su salto a 54 jonrones en el 2010 pudo haber sido el resultado de sustancias para aumentar el rendimiento. Pero tampoco se quejó; sus amigos y compañeros lo conocían y sabían de su talento.

El Juego de Estrellas será una celebración de muchos luminarios del béisbol, desde Justin Verlander hasta Josh Hamilton, Derek Jeter y Joey Votto...y más y más. Pero debemos reconocer a Bautista como uno de los mejores. Fuera del terreno es inteligente, pensativo y ameno. Dentro del terreno, en poco más de dos años y medio, ha conectado 41 jonrones más que cualquier otro pelotero.

Ve la bola, empieza su swing, levanta y baja la pierna y, como dice Farrell, "Todos pensamos, "¿dónde va a aterrizar esa bola?'"