Mano firme todo el tiempo

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ATLANTA - El manager de los Bravos, el cubano Fredi González, ha observado de cerca cómo entrenan algunas ramas del sistema militar de Estados Unidos, notando la dedicación a los detalles y la fuerte preparación de los soldados.

"Estos oficiales preparan a los muchachos para una batalla en la que si cometen errores, la gente muere", dijo González. "Si nosotros cometemos errores, lo peor que puede pasar es que nos critiquen en el periódico o si perdemos un juego de pelota."

Empezaron a desarrollarse las cualidades de liderazgo de González durante su infancia. Vio los sacrificios de sus padres, que lo llevaron de Cuba a Miami cuando González tenía apenas tres años, y de ahí nació su ética de trabajo.

El béisbol ayudó en la formación de González, quien recibió orientaciones de personas como el también cubano Carlos Tosca, su primer manager en liga menor; John Boles, ex ejecutivo de los Marlins que le dio una carrera en el béisbol luego de la etapa como jugador activo; y Bobby Cox, ex piloto de los Bravos que fue una gran influencia.

"(Cox) pudo cambiar su estilo de acuerdo con el equipo que tenía cada año", relató González. "El béisbol es diferente a cualquier otro deporte. En el fútbol americano seleccionas en el draft a cierto individuo que encaje en tu programa. Es lo mismo en la NBA. Cuando drafteamos a nuestros muchachos, no tenemos idea de cómo van a madurar en cinco años. Entonces, un manager en el béisbol tiene que cambiar de estilo y su forma de pensar año por año."

Desde que se convirtió en manager de Grandes Ligas por primera vez en el 2007 con los Marlins, González ha aprendido a valorar cada vez más la habilidad de adaptar a cualquier situación. Un año puede tener un roster que facilite más el bateo y corrido. Al año siguiente puede contar con un equipo que lo haga implementar más el toque de sacrificio.

Sin embargo, mientras pueden cambiar las filosofías competitivas temporada por temporada, González sabe la importancia de mantener el mismo tono y el mismo trato con sus peloteros. Esa forma consistente es importante tanto cuando el equipo está en buenos momentos como cuando pasa por rachas negativas.

"Si alguien del béisbol que no hay visto jugar a mi equipo en 10 días, no debe notar si hemos ganado siete juegos al hilo o si hemos perdido siete juegos al hilo basándose en la forma en que le hablo", expresó González. "Los jugadores valoran eso. Saben cómo se va a portar el manager y no tienen que preocuparse por eso de que, 'Oh no, este tipo no nos va a hablar hoy.' O tampoco, 'Hemos ganado cinco en fila, así que va a elogiar a todo el mundo'."

El estilo de González se ha puesto a la prueba desde que el cubano sucedió a Cox como dirigente de Atlanta luego de la temporada del 2010. Los Bravos del 2011 parecían destinados a playoffs en septiembre, antes de dejar escapar una ventaja de 8.5 juegos ante los Cardenales en la lucha por el comodín.

Cuando llegó a los entrenamientos de este año, González contestó todo tipo de preguntas sobre el colapso del 2011 diciendo que éste era un año nuevo y que no quería que sus jugadores estuvieran enfocados en lo que había ocurrido unos meses antes. Dichas preguntas intensificaron cuando los Bravos ganaron apenas dos de sus primeros 14 partidos de la Liga de la Toronja.

Mientras algunos integrantes de la organización de Atlanta lucían tensos al principio de los entrenamientos, González ayudó a sus pupilos a calmarse con su forma tranquila. Cuando arrancó la temporada regular, una vez más tuvo el piloto que luchar contra el pánico cuando los Bravos perdieron sus primeros cuatro partidos.

"No es fácil ser el mismo siempre, pero antes de salir a compartir con los muchachos, me chequeo y me digo, 'OK, sé el mismo'", relató González.

"Es fácil felicitar a (Craig) Kimbrel porque ha tenido mucho éxito", continuó. "Algunas personas pensarán que es difícil hablar con un pelotero que se encuentra en un bache de 20-0 o 35-0. Pero para mí, es con ellos que tienes que pasar más tiempo. Esos son los muchachos que necesitan de la atención del manager y del jefe. Es lo mismo en este negocio. Si el que más rinde está haciendo su trabajo, no hay tanta necesidad de hablar con él."