Proyecto a largo plazo

Proyecto a largo plazo

Proyecto a largo plazo
Hace ocho días, los Astros querían observar una vez más al torpedero de 17 años de edad, Carlos Correa. En los dos años anteriores, Houston había mandado a por lo menos ocho scouts a ver jugar al joven boricua. Varios integrantes de la organización habían conversado con sus coaches y maestros de escuela también. Dentro de todo ese proceso, empezó a notarse una cualidad con el prospecto.

Sus herramientas lucían como algo fuera de este mundo. Algunos escuchas lo comparaban con Troy Tulowitzki. Otros mencionaban a Alex Rodríguez. Aunque Correa era el jugador más joven del draft amateur, los Astros opinaron que podía estar en Grandes Ligas para su cumpleaños 20.

Más allá de su talento en el béisbol, Correa era el mejor estudiante de su grupo en Puerto Rico y había logrado 1560 en el examen SAT (Scholastic Aptitud Test). Había aprendido inglés por su cuenta y era bastante popular entre las personas que más lo conocían en la Isla del Encanto.

El draft del 2012 era poco común, debido a que no había un claro número 1 entre los prospectos más cotizados. Así lo expresó Bobby Heck, director de scouts de los Astros: "Nos hubiera encantado contar con cualquiera de los mejores cinco jugadores."

Cuando Correa aceptó una invitación del gerente general de los Astros, Jeff Luhnow, de participar en un juego simulado en Kissimmee, Florida la semana pasada, la organización de Houston sabía casi todo lo necesario acerca del puertorriqueño. Pero para Luhnow, faltaba algo.

"Quería ver cómo manejaba las rectas adentro de 92-93 millas por hora", dijo el ejecutivo.

Ese día Correa agotó entre 12 y 15 turnos y manejó una tanda de rectas adentro. Enseñó una combinación de disciplina y poder.

"Dio un solo swing en blanco", relató Luhnow. "Y eso fue a una curva fuera de la zona de strike."

Luhnow y su staff volvieron a Houston con muy buena opinión de Carlos Correa.

"Lucía como una persona que encajaba bien en esto", dijo Luhnow. "Tenía tres o cuatro años menos que la mayoría de los otros peloteros en el terreno. Pero se destacó del montón. Eso me confirmó que éste era el tipo de jugador que buscamos. Este es un pelotero de impacto que necesitamos para el futuro de esta organización. Carlos tiene posibilidades de ser un estrella."

Los que toman las decisiones en los Astros se pasaron mucho del fin de semana en el Minute Maid Park, sopesando los pro y los contra de cada uno de los mejores prospectos en el draft. En la tarde del lunes, decidieron de una vez por todas que se irían con Correa con la primera selección.

"Luce como un hombre entre muchachos ahora mismo", expresó Luhnow. "Sólo puedo imaginarme que en cinco años aquí en el Minute Maid lucirá igual."

El nuevo propietario de los Astros, Jim Crane, contrató a Luhnow como gerente general en el invierno del 2011-12 debido al trabajo extraordinario del segundo al dirigir los destinos de los Cardenales en los drafts anteriores. Sus primeros tres drafts con San Luis produjeron 24 ligamayoristas, la mayor cantidad de Grandes Ligas en ese momento.

Crane cree que las buenas organizaciones se construyen desde abajo. No cree en los atajos. Es posible que los Astros no sean un buen equipo a nivel de Grandes Ligas en los próximos dos años, pero después de eso, Crane espera que Luhnow tenga a los siderales en posición de competir durante mucho tiempo.

Entonces, Correa representa algo más grande. Para una franquicia que fue a playoffs seis veces entre 1997 y el 2005, Houston espera que la selección de Correa sea un paso importante hacia un regreso al sendero competitivo.

"Aspira a lograr mucho", dijo Luhnow acerca de Correa. "Está decidido a tener éxito. Es exactamente el tipo de pelotero que necesitamos."

En sus últimas reuniones, los Astros debatieron si debían usar su primera selección para elegir al lanzador universitario Mark Appel, al jardinero Byron Buxton o a Correa. Había otras posibilidades también. Pero mientras Appel parecía ser la opción más lógica, la gente de Houston analizaba tres factores.

Primero, Correa tenía dotes que podían medirse y otros que no. Segundo, jugaba en medio del cuadro. Y tercero, los Astros creían que el boricua llegará a dar 20 jonrones o más por temporada a nivel de Grandes Ligas.

Para una franquicia comprometida con seguir el plan, con hacer las cosas de la manera correcta, con ser metódico, Carlos Correa representaba la selección más coherente.

"Pensamos que el draft no es donde termina lo positivo (con Correa)" dijo Heck. "Creemos que eso será el Juego de Estrellas de Grandes Ligas."