Cárdenas: José Altuve, sólido en la intermedia

Cárdenas: José Altuve, sólido en la intermedia

Cárdenas: José Altuve, sólido en la intermedia
Muchos buscadores de talento beisbolista pasan por el palco de prensa y el comedor del Parque Minute Maid y, a veces tengo la oportunidad de cambiar impresiones con algunos de ellos; pero aún no he logrado hacerlo con la pareja que firmó al pequeño gigante José Altuve, segunda base de los Astros. Me refiero a Pablo Torrealba y a Wolfgang Ramos.

Estos dos expertos dieron en el clavo como se dice comúnmente al asegurar para la organización de los Astros a un hombre de Maracay, Venezuela que podría llegar a ser una verdadera luminaria del cuadro interior en las Ligas Mayores. Por el momento, Altuve, sigue causando impacto y los comentarios más halagadores en este equipo lleno de peloteros jóvenes de mucha ambición.

Torrealba y Ramos firmaron a José el 27 de septiembre de 2006. No sé si lo hicieron para agregar un cuerpo más o porque vieran en la bola de cristal lo que este chico podría hacer en el futuro. Solo los expertos por medio de instintos pueden ver en peloteros los atributos que nosotros los simples mortales no vemos.

Estoy casi seguro que a estas alturas esos buscadores o "escuchas" como también les dicen, celebran todos los días las pequeñas hazañas que a diario realiza el chico que ha venido a Houston a inyectar una chispa humeante que tanto hacía falta en el cuadro de los Astros.

Imagino que cuando Altuve (5' 5") se presentó como un jugador más frente al dirigente Brad Mills de los Astros, este tuvo la misma reacción que el piloto de los Yankees Bill Dickey cuando vio a Yogi Berra (5' 7") por primera vez en 1946. Y a lo mejor por allí anduvo la reacción de Torrealba y Ramos la primera vez que lo observaron.

Al poco tiempo Yogi descolló como una luminaria detrás de la receptoría de los Mulos y, con el bate en las manos sembró terror en la Liga Americana.

Altuve ingresó a las filas de los Astros en 2011. Solamente participó en 57 juegos y bateó .276 con 12 carreras empujadas, pero vino precedido de la fama de ser buen bateador en las ligas menores donde jugó cuatro años y medio. Trajo consigo el promedio total de .327, con 208 carreras impulsadas en 382 partidos. A pesar de su peso y tamaño, desembarcó 30 cuadrangulares.

Los Astros del año pasado dejaron mucho que desear en su rendimiento y perdieron 106 juegos en la campaña, pero de súbito, apareció Altuve disparando sencillos por todas partes, corriendo como un conejo y defendiendo la intermedia como un lince, con lo que cautivó la atención de los aficionados.

En muchos años yo no había visto un joven Astro que llegara tan rápido y se tomara la ciudad completamente, a sombrerazos. Lo hizo armado de solamente un bate candente, un guante seguro y una altivez propia del peloterito dispuesto a impresionar no solo a sus superiores en la organización, sino a una afición afligida, desconcertada y sin esperanza, especialmente cuando vio el éxodo de sus estrellas hacia otros equipos.

Era el noveno episodio de un partido que los Astros jugaron contra los Nacionales de Washington el 20 de julio en el Parque Minute Maid de Houston, cuando Altuve desembarcó su primer imparable de Liga Mayor. Apenas había terminado de desempacar su maleta que lo acompañó en su viaje procedente del equipo Los Anzuelos de Corpus Christi, Texas, cuando le sonrió la suerte.

Los Astros no han sufrido mucho con los hombres encargados de defender la segunda almohadilla. Para no ir muy atrás en la historia, pienso en lo extraordinario que fue Craig Biggio, que se convirtió en una figura estelar en todos los aspectos del juego. Fue un jugador completo y posiblemente un nuevo miembro del Salón de la Fama.

Otro sólido defensor de esa misma posición fue Jeff Kent que con solamente dos años en Houston (2003 y 2004) dejó buenos números y dio cátedra de cómo jugar bien.

Después de esas dos estrellas, lo que vino no tuvo impacto alguno. Es hasta ahora que Altuve aparece en el escenario, cuando el público de nuevo vira su atención a la importancia de la doble matanza y al hombre que sea la chispa en todos los juegos y establezca la diferencia con su destreza y agresividad, elementos que sobresalen y por ende obvios en la naturaleza y en la forma de jugar del venezolano. José me recuerda al ex Colt v.45 Nellie Fox (5' 9") que fuera una gran estrella en la Liga Americana.

Cuando un pelotero entra a la fase candente con el bate, hay muchas teorías que en realidad no tienen explicación clara. "Yo estoy viendo bien la bola y continúo trabajando para dominar la parte ofensiva de mi juego", dijo José. "Yo creo que las cosas me están saliendo bien; siempre busco el lanzamiento favorito para batear y, cuando lo tiran, trato de chocarla con fuerza". Altuve, a la hora de esta nota, batea .310.

Casi todos los bateadores tienen deficiencias y unos más que otros. Una de las deficiencias del bateador derecho es no hacerlo bien contra lanzadores zurdos, pero aquel que lo hace bien, no importa que el serpentinero tenga ocho brazos. "No importa por dónde venga la bola. Me siento cómodo contra ambos", dijo el beisbolista.

Es obvio que Altuve está repartiendo palo contra todos los lanzadores de la Liga Nacional y todavía no ha encontrado uno que lo haga morder el polvo este año. "Es una realidad que todos los lanzadores en las Ligas Mayores son bastante difíciles", expresó José. "Yo hago mis ajustes porque es la única manera de rendir propiamente. Es para mí un trabajo constante".

Los Astros abrigan la esperanza que el torpedero Jed Lowrie se empareje de igual a igual con Altuve en las jugadas de la intermedia. El Gerente General Jeff Luhnow tiene confianza que muy pronto estos dos peloteros harán de la doble matanza una jugada de rutina. "Yo estoy muy contento de formar parte del dúo con Jed", enfatizó José. "Todos sabemos que es un muchacho muy inteligente y, hasta ahora, gracias a Dios, las jugadas nos salen bien. Con solo saber que él está allí, yo juego con más confianza".

Formar la difícil mancuerna en la intermedia donde dos peloteros se hacen de tripas corazón para eliminar a dos hombres en dos jugadas instantáneas, es algo que se tiene que practicar constantemente además de la afinidad que debe existir entre los defensores del cuadro. Es decir, uno tiene que conocer los gustos del otro:

"Yo ya me acostumbré al estilo de Jed", señaló Altuve. "'Él hace bien todas las jugadas de rutina además de otras que son espectaculares. Esto permite que ambos defendamos al lanzador en todo momento y evitemos arremetidas del equipo contrario. Yo en verdad me siento bastante cómodo jugar con Lowrie".

Es importante para Altuve que Lowrie le pase la bola a la altura que le guste para tirar con facilidad a la primera base. "Para ultimar hasta el último detalle, aprovechamos hablar detenidamente durante los juegos primaverales", enfatizó el joven beisbolista. "Desde entonces hemos estado haciendo un buen trabajo y cada día mejoramos".

Claro que esto también trabaja a la inversa porque ambos peloteros siempre están en la misma onda. "Yo creo que a pesar del poco tiempo que tenemos de jugar juntos las dos posiciones, ya nos estamos acostumbrando el uno al otro. Yo sé como él es más eficiente y él sabe lo mismo en lo que me concierne. He aquí un ejemplo: A él le gusta que le pase la bola a la altura del pecho y con un poco de fuerza. El resultado de esta coordinación ayuda al equipo".

Desde luego ese esfuerzo no termina allí. Después de cada partido los dos peloteros se sientan en la casa club y discuten las jugadas, lo que hicieron y lo que no hicieron con el objeto de llegar al punto del dominio de la doble matanza. "Yo siempre he creído que es importantísimo que haya una clara comunicación entre dos jugadores", indicó José.

Después del arribo de Altuve a las filas de los Astros, la cueva se encargaba de colocarlo porque el chamaco no conocía las tendencias de los bateadores contrarios, pero en muy poco tiempo, desplegó el atributo de saber dónde colocarse por sí mismo. Los expertos notaron que el joven pelotero aprendió a colocarse sin ayuda, en forma natural por su propio instinto. "Me dejan en libertad para que me coloque como yo creo. Claro que cuando llego de regreso a la cueva, siempre me dan consejos".

José, también tiene luz verde para salir al robo, algo que muchos peloteros no pueden decir aunque jueguen beisbol por muchos años. "Sí. Siempre que se presente el momento, que la condición sea buena y yo considere que es el instante propicio yo decido. El club lo sabe y yo me siento bien que tenga confianza en mis decisiones", confirmó el suramericano. Altuve encabeza en robos a todos los jugadores de la segunda base de la Liga Nacional.

El primer bateador de una novena, tiene que embasarse a toda costa. Aún no se ha establecido un criterio con respecto a cuántas veces se debe embasar en 500 turnos al bate; pero el pelotero tiene que buscar la forma y, una de ellas aunque no sea muy glamorosa, es la de negociar bases por bolas. Hasta el momento, José ha negociado 12 en 177 visitas al plato este año. En 2011, cuándo no tenía la paciencia de ahora, logró solamente 5 en 234 turnos al bate.

Mills ha usado a José indistintamente en el primero y segundo lugar de la alineación este año, pero no importa dónde lo pongan, la chispa venezolana se acomoda, hace sus ajustes y arremete como un pelotero de gran experiencia.

No he notado que Brad lo haga porque el lanzador sea zurdo o derecho, pero claro, solamente él sabe su estrategia. En lo que corresponde a José, tampoco he notado diferencias o un nuevo modus operandi. "El primer bateador tiene que embasarse más", explicó Altuve. "La responsabilidad del segundo bateador es el de empujarlo a segunda o a tercera base. Yo no veo más diferencias".

Cuando el equipo anda en el camino, Altuve se vuelve un verdadero monstruo con el bate. Hasta este momento registra un fabuloso .343. El pequeño gigante reparte palo a gusto: .364 contra zurdos y, .297 contra derechos.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90.