Nueva realidad en Baltimore

Nueva realidad en Baltimore

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BALTIMORE - El manager de los Orioles, Buck Showalter, no es la figura que más disfruta ser el centro de atención. Pero el capataz, quien recientemente ganó su partido 1,000 como piloto de Grandes Ligas, ha tenido un impacto innegable en el repunte de la organización de Baltimore.

Showalter, nombrado dirigente de los Orioles el 29 de julio del 2010, ha sido Manager del Año dos veces. Históricamente, sus equipos han progresado mucho en sus segundas temporadas completas con él al frente-en cada uno de sus tres conjuntos anteriores, la mejoría ha sido de un mínimo de 12 juegos en comparación con la campaña anterior. La edición de Baltimore del 2012 no ha sido la excepción.

Los Orioles, señalados por muchos para repetir como equipo sotanero del Este de la Liga Americana, lleva marca de 28-17 en lo que va de esta temporada, el mejor inicio de la franquicia en siete años. El equipo está lanzando mejor y encabeza las Grandes Ligas en jonrones. Pero además de los números tangibles, hay una confianza palpable en el clubhouse.

De hecho, Showalter retó a su escuadra en la primavera para que rompiera el molde de los últimos 15 años.

"Con los otros equipos (de los Orioles), el mensaje era, 'OK, es bueno si nos acercamos a los .500 puntos'", expresó el cerrador de Baltimore, Jim Johnson. "Esa no era la meta aquí. Los muchachos trabajaron y se espera que rindan a cierto nivel. Se han subido las expectativas, empezando con el manager.

"Así lo hace (Showalter)", continuó el lanzador. "Los muchachos tienen que responder. Entonces los que quieren luchar y seguir aquí están aquí todavía."

Los cambios han sido evidentes desde que Showalter tomó las riendas del equipo. Pero los éxitos de Baltimore no han sido de la noche a la mañana tampoco. Ha habido una inyección de nuevo talento, sobre todo en el roster de 40. La acumulación de profundidad ha ayudado a suplementar el desarrollo de talento joven en un sistema de liga menor que anteriormente no había aportado suficiente material para el equipo grande.

Bajo el ex presidente de operaciones de béisbol, Andy MacPhail, los Orioles trasladaron sus instalaciones de los entrenamientos a Sarasota, Florida. Las renovaciones multimillonarias se completaron por fin en el 2012. Ya no había excusas en ese sentido.

"Con todo-pitcheo, bateao, defensa...si los muchachos no estaban jugando a su potencial, no iban a estar aquí", dijo el jardinero central de los Orioles, Adam Jones. "(Showalter) ha puesto el factor de responsabilidad aquí, ya que somos hombres hechos y derechos. Aquí no es el lugar para desarrollarse."

Agregó el torpedero J.J. Hardy: "Empieza en los entrenamientos, donde (Showalter) te dice claramente cómo quiere que se juegue. Es probablemente la persona más preparada que conozco, en todo. Uno siente que si juega para él, nadie lo va a superar en el manejo de un juego."

Desde que asumió el timón de Baltimore, Showalter lleva marca de 131-133. Ha dejado su sello en todos los sentidos para establecer la continuidad y para espera la excelencia.

"Son tantas las veces, sea en una reunión o hasta en el dugout, cuando uno dice, 'Eso ya no es suficiente'", expresó Showalter. "Creo que los jugadores están empezando a darse cuenta de eso. Si se te pide que cumplas algo, sabes lo que es y lo que no es. No es nada personal. No siempre se trata sólo de talento. Si practicamos algo, no puedes bajar el estándar. Pero no sólo es lo que yo espero, sino lo que ellos esperan ahora. Quiero que ellos esperen más de sí mismos. No se trata de mí en todo."

El roster de los Orioles del 2012 está integrado por jugadores que han ganado en otras organizaciones y otros-como Johnson y Jones-que están cansados de estar en el sótano del Este. Cada derrota provoca ira y decepción, muy diferente a los chistes callados y risitas del pasado. Además, cada problema se ha confrontado de manera directa, como le gusta a Showalter señalar.

Los coaches, cátchers del bullpen y otros asistentes ya no se encuentran en el clubhouse de la casa, para dejar a los jugadores a "gobernarse" y vivir juntos los altibajos de una temporada de 162 juegos.

"Es un gran arquitecto de organizaciones", dijo el gerente general de los Orioles, Dan Duquette, acerca de Showalter. "Creo que es algo bien positivo para la organización."

Mientras más tiempo esté en la pelea Baltimore, más altas estarán las expectativas. A esta altura, una temporada de .500 sería una decepción. Así mismo sería dejar de clasificar. No importa que la ciudad y la fanaticada no ve playoffs y ni siquiera una temporada ganadora desde 1997. Nadie hubiese pronosticado que los Orioles estarían a esta altura de la campaña. Pero Showalter no quiere aflojar ahora.

"Hay mucha gente que quiere que los Orioles jueguen bien", dijo el dirigente. "Hay una conexión con la ciudad y la gente.

"Les dije (a los jugadores): 'Si desafían las expectativas y ahora les va mal, la gente (no va a seguir apoyándolos). No hay elogios por lo que han hecho hasta ahora. No, ustedes crearon un semi-monstruo aquí. Entonces, la idea debe ser, 'Que siga'."