Largo camino hacia el éxito

Largo camino hacia el éxito

Largo camino hacia el éxito
NUEVA YORK - Si alguien sabe de altibajos en el béisbol, es Andrés Torres.

El jardinero boricua de los Mets ganó la Serie Mundial con los Gigantes en el 2010, pero no antes de ponderar irse a jugar en una liga independiente o a México por lo poco alentadora que lucía su trayectoria en Grandes Ligas.

En una rueda de prensa con los medios de habla hispana en el Citi Field, Torres habló acerca de las dificultades que ha enfrentado como pelotero profesional. Entre lágrimas, describió en particular su batalla con una condición conocida como trastorno de déficit de atención e hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés) que calificó como un enorme obstáculo a principios de su carrera.

Torres, un ex atleta de campo y pista que no se interesó por el béisbol hasta que tenía 17 años de edad, debutó en la Gran Carpa con Detroit en el 2002, el mismo año que, según él, fue diagnosticado con ADHD. La falta de concentración que produce dicha afección y su renuencia a recibir tratamiento, explicó, estuvieron entre los motivos por los cuales pasó tanto tiempo en ligas menores.

"Yo decía, 'no tengo que tomar medicamentos porque yo soy un buen atleta. Yo trabajo fuerte'", recordó Torres. "Pero los años pasaron, 2002, 2003, 2004. Hasta el 2007 yo estaba arriba y abajo".

Torres dijo que comenzó a tomar medicamentos en el 2007 al sentirse "desesperado" después de varias temporadas en los sistemas de los Tigres, Rangers, Medias Blancas y Mellizos, años en que no hallaba la consistencia. Al poco tiempo de empezar el tratamiento notó una mejoría y, después de campañas exitosas en ligas menores con los Tigres y los Cachorros, firmó con los Gigantes en el 2009. En el 2010, su mejor temporada hasta la fecha, bateó .268 con 16 jonrones en 139 partidos y fue una pieza clave del campeonato de San Francisco.

La lucha de Torres contra el ADHD es el tema de un documental en inglés, por estrenarse próximamente, titulado "Gigante", un proyecto que el puertorriqueño apoyó como parte de un esfuerzo por crear conciencia acerca de esa condición.

Por su parte, el mánager de los Mets, Terry Collins, dice que el equipo trata de hacer que el juego sea menos complicado para Torres con el fin de que el boricua se pueda concentrar en los aspectos más importantes.

"Tratas de asegurarte de que las cosas sean simples", dijo el capataz. "No tiene que aprenderse muchas señas, para así poder enfocarse en hacer su trabajo fundamental. No tiene que preocuparse por el bateo y corrido y otras jugadas.

"Le simplificamos las cosas a Andrés para que simplemente pueda jugar y usar su energía para atrapar bolas en el jardín central y embasarse y anotar carreras. No se tiene que preocupar por la seña de robar bases. Tiene luz verde. Todo el mundo en el béisbol sabe que cuando eres uno de los tipos más veloces del juego estás libre de correr y eso es lo que hace".

Torres pasó a los Mets de los Gigantes en diciembre junto con el relevista dominicano Ramón Ramírez a cambio del también boricua Ángel Pagán. Está bateando .241 con un cuadrangular y 10 remolcadas en apenas 15 juegos este año, ya que pasó tiempo en la lista de incapacitados tras lesionarse la pantorrilla izquierda en el Día Inaugural.

A pesar del mal pronóstico que pesaba sobre los Mets aun antes de que comenzara la temporada 2012, Torres afirma que adoptó una actitud positiva ante el cambio y que confía plenamente en las posibilidades de su nuevo club.

"Puedes tener a los mejores peloteros del mundo, pero si no hay química, si no hay unión, yo pienso que se puede ganar, pero es difícil", dijo Torres. "La unión y el apoyo en las buenas y en las malas tienen que estar ahí. Yo soy un chamaco que trato de estar siempre positivo. Me vaya bien o me vaya mal, yo estoy en el equipo.

"Cuando nosotros (los Gigantes del 2010) ganamos la Serie Mundial, siempre estuvimos unidos. Nos dábamos apoyo. Hay que creer. A veces dicen, 'tú vas a jugar con uno de éstos equipos fuertes de Grandes Ligas, los mejores', pero todos somos hombres y allá en el terreno hay que meter mano, como yo digo. Hay que jugar duro. Hay que jugar con corazón. Después de que tú hagas las cosas con el corazón, cosas buenas pasan. Nosotros tenemos tremendo equipo aquí (en los Mets). Y yo digo que estamos jugando bien. Falta ver lo que pasa. Hay unión".

A sus 34 años, Torres es uno de los jugadores de más edad en un roster repleto de jóvenes. Su experiencia, según Collins, lo hace muy valioso en el clubhouse.

"Siempre quieres tener en tu equipo a muchachos que hayan triunfado porque saben triunfar", dijo el piloto. "Se trata de un tipo que ha jugado en la Serie Mundial y ha ganado un campeonato, lo cual significa mucho para los jugadores jóvenes".