Por una mejor comunicación

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Por una mejor comunicación
Al primera base de los Rojos, Joey Votto, le encanta darle un batazo por los canales. Pero este año tiene un proyecto adicional-eliminar la barrera del idioma en el clubhouse de Cincinnati.

Votto, Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en el2 010, llegó a la conclusión de que si quería forjar mejores amistades con sus compañeros de equipo-dentro y fuera del terreno-tenía que eliminar la falta de comunicación entre él y los peloteros cuyo primer idioma es el español.

La mayoría de los jugadores latinoamericanos han aprendido el inglés con variados niveles de éxito, pero Votto ha decidido hacer un esfuerzo por aprender el español. Contrató a un profesor particular para el invierno, además de comprar el programa Rosetta Stone.

"Fue algo que me interesó", dijo Votto. "Continúo aprendiendo. Es un hobby divertido de aprender. Es bueno poder comunicarte con tus compañeros."

En Tampa Bay, la superestrella Evan Longoria ha tratado de aprender el español de una manera menos formal, dependiendo del dominicano Carlos Peña como su "mentor" en el proceso.

"Es una herramienta valiosa saber hablar el español", dijo Longoria. "Pensé conseguir Rosetta Stone. Pero aquí tenemos a Carlos, quien es un gran profesor. Es buenísimo contar con alguien que esté dispuesto a enseñarte y luego interactuar. El béisbol es un juego internacional. Para mí, es más divertido tratar de interactuar con nuestros peloteros latinoamericanos en su idioma, porque es útil."

Las varias décadas de scouteo y desarrollo en América Latina han hecho que los jugadores latinoamericanos sean uno de los ingredientes más prevalentes en el béisbol de Grandes Ligas. Para el Día Inaugural del 2012, 203 de los 856 peloteros en roster-es decir el 23.7%--eran nacidos en América Latina.

La gran mayoría de ellos, casi el 80%, vienen de la República Dominicana o Venezuela, donde muchos equipos han establecido academias.

El manager de los Rojos, Dusty Baker, ha hablado español durante la mayor parte de su vida. El criado en el sur de California fue obligado a aprenderlo por su madre, y ahora sabe hablarlo bastante bien con sus peloteros latinoamericanos cuando surge la necesidad. De hecho, ha hecho entrevistas totalmente en español.

"Se requirió de tres años de clases en la escuela secundaria, con la mano de mi madre ahí mismo", relató Baker. "No lo supe valorar hasta que jugué pelota invernal. Estaba agradecido con mi mamá, sobre todo cuando yo era el único (norteamericano) que podía hablar con las muchachas bonitas. En esos momentos tenía 19 años. No tenía idea de lo beneficial que sería más adelante en mi vida.

"Me ayudó de verdad en la pelota invernal, donde no tienes otra opción que hablar español, sobre todo en ciertos países. En México y Venezuela, son poca gente que entiende el inglés. Ni los perros. Tuve que hablarles a los perros en español."

Como la mayoría de los equipos, los Rojos brindan clases de inglés a sus prospectos de habla hispana, además de programas adicionales por computadora. Pero Cincinnati ha tomado el paso adicional de ofrecer esos mismos programas en español a cualquiera de su finca que quiera aprender. Hasta ahora entre cinco y 10 jugadores ha aceptado esa ayuda con el español.

En los Padres, el director de desarrollo de jugadores, Randy Smith, le ha pedido a sus coaches de liga menor a aprender el español, pero sin obligación alguna. La lógica era la siguiente: si el club le está pidiendo a los muchachos dominicanos aprender el inglés sobre la marcha, ¿por qué no hacer un esfuerzo por aprender el idioma de ellos?

"Es algo que pensaba que era importante para hacerlos eficientes a la hora de hablar con los muchachos en la República Dominicana, o con los que acaban de llegar (a Estados Unidos) y no tienen un buen comando del inglés todavía", dijo Smith en una entrevista en el 2010.

A nivel de Grandes Ligas, el roster de Cincinnati cuenta con seis jugadores latinoamericanos-justo el promedio de Grandes Ligas. Ese grupo incluye al cubano Aroldis Chapman--quien habla muy poco inglés-y al as dominicano Johnny Cueto, quien habla inglés con sus compañeros pero usa un intérprete para hacer sus entrevistas con los medios. Los infielders Wilson Valdez (dominicano) y Miguel Cairo (venezolano) hablan con los reporteros en inglés.

A través de sus clases, Votto se ha dado cuenta lo difícil que puede ser aprender un segundo idioma y hablarlo ante la prensa.

"Es muy intimidante", dijo el primera base. "Nunca quieres que te citen mal. No quieres verte mal. Puedes pasar vergüenza si haces un intento en un idioma que no es el tuyo."

Cairo ha hallado admirables los esfuerzos de Votto de aprender su idioma.

"Es bueno que quieran aprender y entender lo que estamos diciendo", dijo Cairo. "Crea un mejor ambiente y un mejor clubhouse cuando saben lo que estamos diciendo."

Agregó el dominicano Joel Peralta, compañero de Longoria en Tampa Bay: "No sólo valoramos el esfuerzo que están haciendo, sino también que a ellos les conviene."

Como en muchos otros clubhouses, los jugadores latinoamericanos de los Rojos se juntan en los sofás y andan juntos fuera de los estadios. De su parte, Votto se ha acomodado a compartir con ellos de una manera que hace un año tal vez no hubiese sido posible.

"Estoy llegando a eso", dijo Votto, quien estará en Cincinnati hasta el final del 2023 después de firmar un contrato de 10 años y US$225 millones con los Rojos el mes pasado. "No significa que siempre me vaya a dar a entender, pero puedo sostener una conversación básica con ellos. La mejor forma de sostener las conversaciones es establecer una base a través de un aprendizaje formal."

En cuanto a Longoria, el tercera base de los Rays reconoce que le falta bastante para dominar el español, pero que ha recibido algunos elogios de los peloteros latinoamericanos con los que ha tratado de comunicarse.

"Es curioso ver la reacción de los peloteros de otros equipso cuando puedes tener una conversación simple", relató Longoria. "(Digo), 'Hey, ¿cómo estás?' Y ellos dicen, 'No sabía que hablabas español.' O, 'Está bien tu acento, como que has estado practicando.' Eso es bastante bueno. Definitivamente, es una muestra de respeto. O una muestra de que te importa su cultura y no se trata sólo de un juego estadounidense."

Votto, oriundo de Toronto, se crió bilingüe porque Canadá reconoce tanto el francés como el inglés como idiomas oficiales. Encontró muchas similitudes entre el francés y el español.

"Tienen algo que ver", dijo. "Es el único motivo por el que he tenido éxito (con el español)."

Los esfuerzos por aprender el español están extendiéndose en el equipo de Cincinnati, jugador por jugador. Votto le dio al jardinero Jay Bruce una copia de su programa de Rosetta Stone. Hasta ahora Bruce ha estudiado sólo 30 minutos con otro programa, pero sí quiso hacer un esfuerzo en serio.

"Es algo que definitivamente creo que ayudará, y también estado en Estados Unidos hoy en día", dijo Bruce. "Sé un poco y sé que sueno ridículo ante (los latinoamericanos). Me sé algunas palabras y puedo comunicar mi punto, sobre todo en el mundo del béisbol."

Está por verse si un equipo de peloteros que habla dos idiomas juntos puede ganar juntos. Pero tampoco hace daño.