Con la conciencia tranquila

Con la conciencia tranquila

Con la conciencia tranquila
KISSIMMEE, Florida - Los Tigres tenían media escuadra en el clubhouse, esperando que terminara de llover en el Osceola County Stadium. Lo que no esperaban era la presencia de Carlos Guillén.

Pero ahora, la diferencia era que el venezolano se veía bien lejos de querer uniformarse. Allí estuvo con una camisa y gorra de golf, luciendo como alguien que ya se había acomodado al retiro.

Para alguien que luchó por llegar al terreno--sin mucho éxito--durante los últimos cuatro años, era muy buena señal. Cuando el veterano anunció su retiro hace unos días en los entrenamientos de los Marineros, lo hizo con la conciencia tranquila.

"Quiero jugar este juego", dijo Guillén, "pero si juego, quiero hacerlo en salud. No es divertido estar en el training room todos los días. Por eso tomé esta decisión."

La próxima decisión podrá esperarse. Al preguntársele sobre su próximo paso, el venezolano no vaciló en contestar.

"Voy a Disney World", dijo. "Voy a llevar a la familia y pasarla bien con mis hijos."

Guillén no estuvo aquí en condición de jugador tratando de mantenerse en el béisbol, como lo había hecho en años anteriores con lesiones en sus rodillas, un hombro, la espalda y finalmente un problema en una pantorrilla.

Sus dos hijos están de vacaciones en la escuela y, dijo el ahora ex grandeliga, quieren verse con sus viejas amistades lo más posible mientras estén aquí. Entre otras personas, querían saludar a Miguel Cabrera.

Fue lo mismo para Guillén, ahora que Cabrera vuelve a la tercera base. La última vez que trató de hacer eso fue en el 2008, cuando Guillén jugaba en la inicial. Ese experimento duró menos de un mes, antes de que ambos intercambiaran posiciones en el cuadro.

Guillén cree que puede funcionar este movimiento.

"A él le gusta el reto", dijo Guillén acerca de su compatriota Cabrera. "Si tiene el reto, va a hacerlo mejor.

"Tiene las habilidades y los instintos para jugar béisbol", continuó. "Empezó su carrera como torpedero, y luego se trasladó al jardín izquierdo. Jugó en la tercera. Entonces por eso es uno de mis favoritos."

La visita de Guillén también le dio la oportunidad de conversar con el manager de los Tigres, Jim Leyland, acerca de su próximo paso profesional. Leyland dijo hace unos años que Guillén tenía las condiciones para ser dirigente si así lo quisiera, y aún ve lo mismo.

"Es un pelotero inteligente, de buenos instintos", dijo Leyland. "Creo que sería una gran adición a cualquier organización. Pero hay que quererlo hacer."

Posiblemente quiera hacerlo en algún momento Guillén, pero no parece estar listo ahora mismo.

"Tal vez, no sé", dijo al respecto. "Creo que (quizás) en el futuro. Hay que ir paso por paso, pero con pasos pequeños. Uno no quiere ir demasiado rápido.

"Sé que aprendí mucho de mis manager, incluyendo a uno de los mejores, Jim Leyland. No es un trabajo fácil. Algunas personas no entienden el tiempo que pasas en el terreno de juego durante la temporada y también el invierno. Creo que cuando tomas esa decisión, tienes que estar 100% seguro de que eso es lo que quieres."

Hasta hace poco, las decisiones de Guillén eran automáticas. En su apogeo y cuando en salud, el venezolano era uno de los infielders más productivos de Grandes Ligas. Fue convocado a tres Juegos de Estrellas y una vez empujó 100 careras. Tuvo la mejor cifra de Wins Above Replacement (Victorias por encima del Reemplazo, o WAR por sus siglas en inglés) en el equipo de Detroit del 2006 que llegó a la Serie Mundial. Por más distantes que hayan parecido aquellos años, se creía que un Guillén en salud aún podía ser un Guillén productivo.

"Tu cuerpo te lo dice", dijo. "Conoces tu cuerpo. Llevo mucho tiempo jugando este juego. Conozco mi cuerpo. Estuve en Arizona por tres semanas y las cosas no se sentían bien. Trabajo duro en la temporada baja para seguir jugando, pero es diferente cuando juegas todos los días. Es diferente cuando fildeas rodados todos los días. Es diferente si no estás corriendo al 100% todos los días durante las prácticas de bateo."

Guillén aún tiene la oportunidad de aportar al béisbol a un nivel completamente diferente. Muchas veces ha hablado sobre un deseo de ayudar a desarrollar el juego en Venezuela, sea como evaluador de talento o instructor. Fundó una academia para jugadores entre los 14 y 16 años en su ciudad natal de Maracay, tratando de preparar a los peloteros para el ajuste cultural en Estados Unidos.

Luce como alguien listo para dedicarse a esa tarea en un futuro cercano.

"Creo que es muy importante para cualquier persona, cualquier muchacho que quiera jugar béisbol, saber lo que vas a enfrentar en el futuro", dijo Guillén. "Porque a veces no sabes cuando llegas hasta aquí, Por eso abrimos nuestras puertas hace un año, dos años."

Guillén ve la continuación del impacto venezolano en el juego, por supuesto, con grandes peloteros como Cabrera. En el Osceola County Stadium, aun con una escuadra dividida, vio un equipo con talento para ganar una corona con nombres como Prince Fielder, Alex Avila, Brennan Boesch, Austin Jackson y el dominicano Jhonny Peralta.

"Para él, este conjunto podría ganar la Serie Mundial.

"Buen lineup. Buen pitcheo. Buen manager", dijo Guillén. "Y es joven. Ya no está Magglio (Ordóñez). Ya no está Carlos Guillén."

De su parte, el venezolano Ordóñez aún pretende jugar. Pero en el caso de Guillén, está claro que éste sí está listo para el retiro.