Cachorros creen en su capacidad de reacción en el Juego 3 de la SDLN

Cachorros creen en su capacidad de reacción en el Juego 3 de la SDLN

CHICAGO -- ¿A alguien le sorprende que los campeones defensores de la Serie Mundial estén disputando la serie más pareja de esta postemporada?

Nadie debería estarlo. Así es que funcionan los Cachorros desde que llegó Joe Maddon. Su mejor versión aparece cuando tienen la espalda contra la pared.

Que los Cachorros no hayan podido mantener la ventaja el sábado en Washington encaja perfectamente en el guión que han venido escribiendo desde el 2015. Así, empatados 1-1, disputarán contra los Nacionales el Juego 3 de la Serie Divisional el lunes en Wrigley Field.

Tendrán que ganar al menos un juego entre el tercer duelo contra Max Scherzer el lunes o un posible Juego 5 contra Stephen Strasburg el jueves si quieren mantener vidas las posibilidades de defender la Serie Mundial que, con tanto drama de por medio, ganaron el pasado noviembre en Cleveland.

No se trata de una tarea sencilla, pero tampoco lo fue vencer a lanzadores como Corey Kluber, Clayton Kershaw, Johnny Cueto y Gerrit Cole.

"Aquí nadie tiene que sentirse presionado por enfrentar a Scherzer", dijo el receptor venezolano Willson Contreras. "Tiene que lanzar strikes. Tiene que lanzar la bola cerca de la zona. No me importa a quién estemos enfrentando".

Kyle Schwarber le da el crédito a Maddon, a la directiva encabezada por Theo Epstein y a veteranos como Jon Lester, John Lackey y Jason Heyward por crear el ambiente que ha permitido que la novena del norte de Chicago tenga éxito.

Maddon ha marcado diferencias desde que se lo arrancaron a los Rays para acabar con la maldición. Había mucho escepticismo en Arizona cuando asumió las riendas en los entrenamientos primaverales del 2015, y encaró la situación rápidamente.
En una famosa entrevista aquel año, un reportero de ESPN le preguntó a Maddon sobre la triste historia de los Cachorros, todo eso sobre la cabra Billy, el rolling que se le fue Leon Durham entre las piernas y el juego de Bartman.

Maddon no volteó los ojos, ni dijo que todo aquello eran tonterías. Dijo que podía entender cómo los fanáticos podrían estar esperando lo peor. Pero después añadió lo siguiente: "Yo no funciono en esa frecuencia".

Y después de muchas décadas de comedias y llantos, este equipo tampoco baila al ritmo de esa tonada.

Entre 1984 y la llegada de Maddon, los Cachorros tuvieron récord de 1-11en juegos de eliminación directa en postemporada. Bajo el mando de Maddon, su foja en ese tipo de cotejos es de 7-1, incluidos tres seguidos ante los Indios en la Serie Mundial.

Estos muchachos saben como perder un juego y seguir adelante. Maddon cree que los Cachorros usaron su momento más bajo en la postemporada -la barrida ante los Mets en la Serie de Campeonato del 2015- como un aprendizaje.

"Eso sin duda causó que muchos de los chicos madurasen más rápido", dijo Maddon. "Eso nos ayudó a crecer, a ser mejores".

Maddon quedó encantado con la actitud de sus peloteros y su cuerpo técnico la noche del sábado durante el vuelo a Chicago, después de los dramáticos jonrones de Bryce Harper y Ryan Zimmerman que coronaron la remontada 6-3 de los Nacionales. Los Cachorros estuvieron a dos outs de darle una ventaja de dos carreras al cerrador Wade Davis, pero nunca llegó a salir del bullpen.

"Yo pienso que hemos sido muy buenos en eso de ser golpeados un poquito en la mandíbula y a pesar de eso seguir adelante", dijo Maddon. "Espero que pase eso mismo ahora".

De alguna manera, ya lo demostraron en el Juego 1 cuando vencieron a Strasburg.

"Por los primeros cinco, seis innings, fue el pitcher más complicado del planeta y fuimos capaces de anotarle", dijo Schwarber. "Así es que tiene que ser. No había pánico en nuestro dogout. Uno tiene que ser capaz de mantenerse enfocado y cuando veas un pitcheo al que le puedas dar con fuerza, darle".