La reconstrucción de los Tigres comenzó en serio en 2017

Su última carrera por el título de la división se descarriló por las lesiones

La reconstrucción de los Tigres comenzó en serio en 2017

DETROIT - Los Tigres del 2017 bien podrían ser recordados como el final de una era del béisbol de Detroit, una década de ganar-ahora con un equipo que no podía ganar más. La temporada también podría resumirse como el verano en que los Tigres plantaron las semillas para su próxima etapa de contención.

De cualquier manera, fue un verano marcado por una de las mayores transiciones que los Tigres han enfrentado en 15 años. Un cambio de modelo de negocio levantado alrededor de grandes inversiones para atraer a las estrellas probadas por un modelo de desarrollo construido alrededor de adquisición y de prospectos talentosos para el éxito futuro.

"Hemos tenido una gran carrera aquí por casi 10 años construyendo esta organización, y hemos tenido algunos buenos años ganadores", dijo el gerente general, Al Avila. "Pero, como la mayoría de las cosas, todo llega a su fin. Es algo difícil, pero es algo necesario para poder ganar en el futuro".

Sin embargo, antes de marcharse algunas de las estrellas favoritas de Detroit dejaron su huella, como los intentos de juego sin hit de Justin Verlander, las lágrimas de J.D. Martínez y Justin Upton a mediados de verano. Y al final, Matthew Boyd hizo su intento de escribir con letras de oro su propia historia y recordó que, incluso en tiempos difíciles, los Tigres podrían tener buenos momentos.

1. Las lesiones cobran peaje

Los Tigres detuvieron su esfuerzo de reconstrucción en un intento por llegar a la postemporada con el mismo equipo que se quedó corto en 2016, sabiendo que necesitaban bastante para competir contra los Indios por la división o tomar el control del comodín. Aunque desde los entrenamientos de primavera, las lesiones les impidió despegar.

La ausencia de J.D. Martínez en el comienzo de la temporada resultó costosa. Su intento de atrapar una pelota deslizándose durante los entrenamientos de primavera se convirtió en un viaje a la lista de lesionados con el ligamento de Lisfranc en el pie torcido. Miguel Cabrera estuvo activo cuando inició la temporada, pero molestias en la ingle lo envió a la lista de lesionados en abril, y una lesión sufrida en la espalda durante el Clásico Mundial de Béisbol lo afectó durante toda la temporada. Ian Kinsler estuvo afectado por una tensión de la corva durante la mayor parte de la primera mitad, aterrizando en la lista de inhabilitados a finales de mayo. El novato jardinero central JaCoby Jones fue a la lista de lesionados con una laceración en el labio. Jim Adduci, la sensación a comienzos de la temporada, tuvo un parón interrumpido por una lesión en el oblicuo, que le costó dos meses. Un latido cardíaco irregular interrumpió y luego puso fin a la temporada de Víctor Martínez.

2. Upton se bajó de la montaña rusa

En 2016, Upton pasó la mayor parte de su primera temporada en Detroit con problemas antes de guiar al equipo a competir por el comodín durante las últimas seis semanas. Pero en su segunda temporada, desde el comienzo tuvo rachas calientes que duraron más tiempo. Tras conectar de 16-2 en sus primeros seis juegos, bateó para promedio de .340 (de 53-18) con cinco jonrones durante el resto de abril, en mayo se ponchó 40 veces, luego en junio bateó para .305 con 27 remolcadas.

Cuando Upton terminó agosto con 27 impulsadas, se había establecido como uno de los bateadores más temido en la alineación de los Tigres y uno de los principales productores de la Liga Americana. Y acababa de cumplir 30 años. Con eso en mente, y la posibilidad de que renunciara a su contrato al final de temporada los Tigres consideraron que era mejor canjearlo antes que perderlo sin nada a cambio. Así que el 31 de agosto los Tigres lo negociaron por un par de prospectos.

3. El clásico Verlander se convierte en Verlander de Houston

Durante la mayor parte de la primera mitad de la temporada, Verlander tuvo una serie de contratiempos con sus joven mecánica y su cuerpo más viejo después de cumplir 34 años antes de los entrenamientos de primavera. Llegó al Juego de Estrellas con algunas joyas en su currículum, incluyendo tres actuaciones de siete entradas y una carrera permitida, pero tuvo efectividad de 4.73. Entonces, al igual que en 2015, su mecánica hizo clic a fines de julio, y otra vez se convirtió en un abridor dominante.

Verlander deslumbró a los Orioles en Baltimore el 4 de agosto; seis días después, en Pittsburgh no permitió hit hasta la sexta entrada. Volvió a hacerlo ante los Dodgers el 20 de agosto. Era demasiado tarde para que los Tigres entraran a los playoffs, pero esas actuaciones llegaron a tiempo para algunos equipos que buscaban reforzar su rotación antes de la carrera de postemporada. Un mes de especulaciones sobre si Verlander sería canjeado culminó en drama nocturno el 31 de agosto, con Verlander aceptando el cambio a Houston. Estaba lejos del primer signo de que los Tigres entrban en proceso de reconstrucción, pero definitivamente fue el más grande paso.

4. Boyd se quedó cerca del no-no

Los días en que los aficionados de los Tigres estaban al borde de sus asientos en los intentos sin éxito de un no-hitter parecían más lejos que nunca cuando Verlander fue canjeado. Pero el joven zurdo Boyd, que había sido enviado a Triple-A Toledo a mediados de la temporada, armado con un breaking ball devastador y un cambio de velocidades engañoso se enfrentó a los White Sox en una tarde de mediados de septiembre.

Cuando Boyd subió al montículo para la novena entrada, una multitud sorprendida estaba de pie, vibrando ante lo que hubiera sido el primer no-hitter por un lanzador de los Tigres después que Verlander lograra la hazaña en 2011 en Toronto, y el primer juego sin hit en Comerica Park en una década. Pero a un out, Tim Anderson conectó un doble, pasando la bola sobre la cabeza de Nicholas Castellanos hacia el jardín derecho.

5. La reorganización de los Tigres

Las señales de advertencia de que la carrera sin éxito de Detroit durante una década estaba por terminar y que el equipo necesitaba ser reconstruido estaban a la vista durante los pasados tres años. Avila estaba listo para iniciar el proceso durante la temporada baja, pero no encontró los paquetes de prospectos con los que quería justificar el desmantelamiento del equipo. Una vez que los Tigres llegaron a julio con un puesto de postemporada aparentemente fuera de alcance, Avila dio la vuelta al interruptor.

Algunas estrellas veteranas fueron negociadas a finales de agosto, y se fortaleció el sistema de ligas menores que casi no contaba con jugadores de posición. Siete de los 16 mejores perspectos en las clasificaciones de MLBPipeline.com del sistema de los Tigres fueron adquiridas en canjes durante el verano. No será suficiente para evitar un doloroso proceso de reconstrucción en el futuro, pero ayuda a proporcionar una base a los Tigres que tratarán de regresar a la contienda en pocos años más.

Finalmente, el manager Brad Ausmus fue informado con un poco más de una semana para el final de la temporada que no le renovarían el contrato. Un equipo con una nueva apariencia estará buscando una nueva voz, y el equipo en transición tendrá que contratar a un nuevo guía en una de las tareas más difíciles por delante.