Pase de Rockies a la postemporada doblemente especial para Carlos González

Pase de Rockies a la postemporada doblemente especial para Carlos González

DENVER - El venezolano Carlos González, jardinero derecho de los Rockies, participó en dos celebraciones el sábado en el Coors Field, una después que la derrota de los Cerveceros les dio el segundo Comodín de la Liga Nacional antes de que saliesen a jugar, y otra mucho más especial y desatada tras la caída contra los Dodgers en un juego que ya no tenía importancia.

Pero fue el momento de paz entre ambas fiestas lo que más recordará González.

González la botó contra Clayton Kershaw en el primer turno y después salió del juego en el sexto tras irse de 3-2. Siendo el único pelotero que queda de aquel club del 2009, la última versión de los Rockies que había ido a la postemporada, y lidiando además con las emociones porque está en el último año de su contrato, CarGo se retiró solo al clubhouse, que ya había sido preparado para la fiesta con plástico protegiendo los casilleros.

"Me vine a cambiar y me encontré con todo esto", dijo González. "Me recordó mucho al 2009. Fue muy especial. Estaba aquí solo, tratando de absorber todo lo que me estaba pasando".

"Los demás estaban todos jugando y yo estaba aquí sonriendo conmigo mismo".

Los Rockies jugarán el miércoles Chase Field contra los D-backs en el Juego de los Comodines de la Liga Nacional. El ganador se enfrentará a los Dodgers en la Serie Divisional desde el viernes en Los Ángeles.

Dentro de la cueva, nadie estaba en ánimas de aguar la fiesta debido a la derrota ante Los Ángeles.

"Yo siempre asumió que Milwaukee iba a ganar y que nosotros también íbamos a necesitar ganar", dijo el cerrador Greg Holland. "Con fortuna, perdieron y tuvimos que preocuparnos más".

"Esto solo va durar un par de horas, pero por esto es que uno juega", dijo el estelar tercera base Nolan Arenado en medio de la algarabía del clubhouse.

Arenado, que ganó el campeonato con Estados Unidos en el Clásico Mundial de Béisbol, ahora tiene la mira puesta en la Serie Mundial.

Antes del juego, pero después de saber de la derrota de los Cerveceros que les había dado el pase, Arenado había porque razón a diferencia de la fiesta tras ganar el CMB ahora no iba a vestir eso lentes protectores que usan los nadadores.

"No quiero usarlos con los Rockies, quiero sentir esa sensación de quemadura en los ojos", dijo Arenado. "Realmente necesito celebrar. Eso es lo que voy a hacer con mis muchachos".

Antes y durante el juego, los Rockies pudieron compartir con un Coors Field que se llenó por 14ta vez en la campaña. Arenado y el jardinero central Charlie Blackmon, seguro ganador del título de bateo de la Liga Nacional, estuvieron entre los jugadores más ovacionados.

"Estábamos pidiendo una oportunidad y aquí estamos, colándonos a última hora", dijo Blackmon. "No lo hubiese querido de ninguna otra manera".

Se trata del cuarto viaje a la postemporada para los Rockies en sus 25 años de historia, siempre como Comodín.

Este equipo es una creación del gerente general Jeff Bridich, que asumió las riendas al terminar la temporada 2014, y del manager Bud Black, en su primer año con la organización.

El pitcheo fue la clave. Bridich, que venía de ser jefe de desarrollo de peloteros, hizo énfasis en tomar lanzadores en las primeras rondas del draft y en cambios. También consiguió a un veterano probado en postemporada para cerrar juegos, Holland, y en un pelotero capaz de jugar varias posiciones como Ian Desmond. Durante la campaña llegaron el receptor Jonathan Lucroy y el relevista derecho Pat Neshek.

"Haber estado tantos años en la organización tiene sus ventajas, entiendes el tipo de personal con el que cuentas, gente que tiene la misma meta y que está dispuesta a poner el tiempo y el esfuerzo, personas que creen unas en otras", dijo Bridich. "No todo lo resolvimos internamente. Tuvimos que tomar algunos riesgos, y lograr que la gente también terminase creyendo en esas cosas que estábamos haciendo".

Black, que dirigió a los Padres entre 2007 y el 2015, también es un ex lanzador (ganó la Serie Mundial para los Reales en 1985) y un ex coach de pitcheo (otro título con los Angelinos en 2002) que encaja perfectamente en la nueva filosofía de la organización.

"¿Qué puedo decir yo del aporte de todos en este equipo?", se preguntó Black. "Que esto no es solo cosa de un grupo".