Con su título divisional, los Astros ponen la mira en metas más grandes

Con su título divisional, los Astros ponen la mira en metas más grandes

HOUSTON -- En esos momentos finales, Justin Verlander hizo algo que nunca había hecho antes. Algo que se había prometido hacer si algún día volvía a estar en una posición así.

Esta vez, iba a recordar cómo se veía y cómo se sentía todo el ambiente. No quería olvidar ni las caras, ni las emociones. Una carrera de 13 temporadas en las Grandes Ligas le han enseñado que días como éste son raros.

Esa era la razón por que la que estaba vistiendo este uniforme el domingo por la tarde, cuando tomó la pelota y los Astros ganaron el título de la División Oeste de la Liga Americana venciendo por 7-1 a los Marineros en Minute Maid Park.

Al final, con los fanáticos parados esperando el gran momento y sus compañeros en el último escalón del dugout, Verlander hizo todo lo que pudo para disfrutar el momento.

"Pasa tan rápido, y además lo puedes olvidar rapidísimo", diría luego. "Siento que ésa es una de las cosas que he aprendido con los años".

Eso fue lo mismo que les dijo A.J. Hinch, el manager de los Astros, a sus pupilos después del juego. Este es un día que posiblemente van a recordar toda la vida.

"Uno nunca sabe si va a estar en un equipo mejor", dijo Hinch. "Tienes que disfrutarlo, porque hacer esto es difícil.

"Me encanta ser el manager de estos muchachos", continuó el piloto. "Es muy gratificante poder crear una cultura y ver a los jugadores desarrollar su química y ver todo funcionar en una temporada en la que siempre nos mantuvimos en el mismo rumbo.

"Estos muchachos son especiales para mí como manager y como persona. Poder verlos celebrar, verlos felices y logrando lo que lograron es algo que no voy a olvidar".

Todavía hay razones para seguir jugando antes de que comience la postemporada. Los Astros (91-58) están en una dura pelea con los Indios (93-57) por el mejor récord de la Liga Americana y no piensan quitar el pie del acelerador para los últimos 13 juegos de la temporada.

Pero el domingo no se trató de eso. Se trató de ganar la primera división para la franquicia en 16 años con un grupo de jugadores cuya marca de fábrica es una ofensiva extremadamente profunda, además de la energía y unión del grupo.

"Este es el equipo más talentoso con el que he estado involucrado", dijo el gerente general de los Astros, Jeff Luhnow. "No veo la hora de saber qué nos trae octubre".

Lo que hicieron para coronarse el domingo es lo que les gustaría ver en los playoffs. Un Verlander dominante que ponchó a 10 y permitió una sola vuelta en siete innings y que ahora ha permitido sólo dos rayitas limpias en 21 episodios con Houston.

El novato Derek Fisher los pondría arriba con un jonrón y luego el venezolano Marwin González, George Springer y el puertorriqueño Carlos Correa le seguirían los pasos con sus respectivos cuadrangulares para abrir la pizarra.

La adquisición de Verlander, concretada el 31 de agosto minutos antes del límite para poder incluir a los jugadores en el roster de postemporada, le trajo energía y optimismo a la franquicia tras un mes en el que dejaron récord de 11-17.

"Este es uno de los equipos más talentosos en los que he estado, y he estado en algunos equipos súper talentosos", dijo Verlander. "Pero al final del día, tienes que ganar la Serie Mundial".

El dominio de los Astros puede verse en la tabla de posiciones. Se montaron en lo más alto de la División Oeste de la Liga Americana el 14 de abril y en un momento crearon una ventaja de 18.0 juegos. Se coronaron tras 156 días seguidos en el primer lugar y en su partido número 149, un récord para la franquicia.

Su talento fue puesto a prueba una y otra vez. En algún momento tuvieron a cuatro de sus cinco abridores regulares en la lista de lesionados. Jugaron para foja de 20-22 mientras Correa estuvo en la lista de lesionados.

Houston encabeza las Grandes Ligas con 815 carreras anotadas y .824 de OPS. Y en una época de muchos ponches, los Astros son una rareza: terceros en las Mayores con 221 jonrones y a la vez el equipo que menos se poncha con 987.

La energía de Springer fue la bujía. La pasión de Correa mantuvo la marcha y la excelencia de José Altuve nunca bajó su intensidad.

Pero a la misma vez, recibieron aportes desde cada rincón del clubhouse, desde González con sus 22 jonrones mientras abría juegos en cinco posiciones distintas hasta la explosión del tercera base Alex Bregman en su primera temporada completa en la Gran Carpa.

Un derecho, Brad Peacock, ayudó a rescatar la rotación durante las lesiones de tantos compañeros suyos, mientras que otro, Joe Musgrove, se convirtió en un relevista dominante.

El Huracán Harvey los obligó a jugar una serie como locales ante los Rangers en Tampa Bay. Cuando regresaron a una ciudad golpeada, los Astros se remangaron la camisa y ayudaron en la reconstrucción de Houston.

Cuando a Hinch le preguntaron cómo habían hecho sus jugadores para olvidarse de la tragedia y concentrarse en jugar pelota, respondió: "No quiero que olviden nada. Esta es nuestra ciudad".

La celebración del domingo tenía años en construcción. Cuando el empresario local Jim Crane compró el club en el 2011, desarrolló un plan para que los Astros se reconstruyesen sobre la base de la juventud y el desarrollo de jugadores.

Mantuvo ese plan y recibió la primera recompensa en el 2015 cuando ganaron Houston ganó una plaza como Comodín y un viaje a la Serie Divisional ante los Reales. El de ahora es un paso más.

"Este ha sido un esfuerzo, desde lo más alto hasta lo más bajo, de gente haciendo su trabajo", dijo Luhnow. "Y no estamos satisfechos. Esta es una gran celebración para algo grande que se ha logrado, pero en realidad éste es el comienzo del próximo paso para nosotros".