Justin Verlander sería justo lo que les hacía falta a los Astros

Justin Verlander sería justo lo que les hacía falta a los Astros

HOUSTON - Justin Verlander les brinda a los Astros una presencia que no tenían antes. Es una presencia propia de la recta final, una presencia especialmente para octubre.

Esto es importante, sobre todo para un equipo joven. Los Astros ya tenían presencia estelar con el venezolano José Altuve, George Springer y otros. Ahora tienen otro elemento, una estrella con brillo de 13 temporadas de experiencia.

Los campeonatos se ganan con talento y trabajo en equipo, pero también hacen falta aplomo y valentía. Verlander, adquirido de los Tigres por prospectos el jueves justo antes de la hora límite de la medianoche ET de jueves a viernes, fue figura clave en cinco equipos de postemporada de los Tigres.

De hecho, Verlander ha iniciado 16 partidos de playoffs/Serie Mundial. Ese conocimiento del béisbol de octubre es importante. Es un pitcheo a la vez, un inning a la vez. Es una lucha física y mental del principio al final.

Más allá de eso, Verlander, de 34 años de edad, está forjando su propio legado digno del Salón de la Fama. Es un ex ganador del Cy Young de la Liga Americana que ha terminado segundo o tercero en las votaciones de dicho premio en cuatro ocasiones. El derecho también fue Jugador Más Valioso de la Americana en el 2011. Ha sido convocado al Juego de Estrellas seis veces, ha encabezado el Joven Circuito en entradas lanzadas en tres ocasiones y ha sido líder de ponches en cuatro campañas diferentes-incluyendo la temporada pasada con 254, la segunda mayor cantidad en su carrera.

Hubo un momento hace un par de años en que parecía que todos esos innings y todas esas aperturas de alto estrés habían contribuido a un declive del brazo derecho de Verlander, quien tuvo problemas. Pero durante todo ese trayecto, el veterano insistía en que estaría bien y que le quedaba mucho en el tanque.

Verlander tenía razón. Le enorgullece que los últimos pitcheos de sus salidas sean los más duros. En un Juego de Estrellas, su entonces compañero de equipo Prince Fielder lo retó a alcanzar las 100 millas por hora en el primer episodio-y lo hizo. '

Ahora la recta de Verlander se encuentra entre las 95 y las 97 millas por hora. Su slider es de unas 89. Ahora, tirando más curvas, el diestro ha sabido manejar el arte de "congelar" a los bateadores con ese pitcheo rompiente.

En las últimas tres temporadas, Verlander lleva efectividad de 3.38 en 82 aperturas, la sexta mejor de la Liga Americana en e se trecho, a poco de su nuevo compañero de equipo en Houston, Dallas Keuchel.

El WHIP (bases por bolas más hits por inning lanzado) es el quinto mejor del circuito en ese lapso. Sólo Chris Sale, Chris Archer y Corey Kluber llevan más ponches en ese tiempo. Y últimamente, Verlander se ha visto dominante, permitiendo dos carreras o menos en cinco de sus seis salidas en el mes de agosto.

Ahora los Astros pondrán a Verlander y Keuchel, uno detrás del otro, al frente de su rotación para las series de postemporada. Dado lo bueno que se ve el pitcheo de los Medias Rojas y los Indios ahora mismo, esa nivel de calidad será necesario.

Este cambio por Verlander fue bien importante para Houston, puntero de su división pero que no ha jugado su mejor béisbol en los últimos dos meses.

Por eso hubo tanta decepción cuando los Astros no hicieron cambios de impacto antes del 31 de julio, fecha límite para canjes sin que los jugadores pasen por waivers.

Desde ese momento, los Astros llevan marca de 11-17. No hay peligro de perder su ventaja en el Oeste de la Liga Americana, división que encabezan por margen de 11.5 juegos. Pero Houston ha tenido problemas en varias áreas, incluyendo una rotación que tuvo efectividad de 4.83 en agosto, el número 20 de Grandes Ligas.

Hasta que ejecutó el cambio por Verlander, el gerente general de los Astros, Jeff Luhnow, simplemente esperaba el retorno del torpedero boricua Carlos Correa y del derecho Lance McCullers Jr. para motorizar al equipo.

Pero al fin y al cabo, el ejecutivo sabía que hacía falta otra cosa. Luhnow venía hablando con su homólogo en Detroit, el cubano Al Ávila, durante varias semanas acerca de Verlander.

Primero, había que platicar sobre los dos años y US$56 millones restantes en el contrato del veterano. Luego había que decidir cuánto cedería Luhnow del sistema de liga menor de los Astros para adquirir a Verlander. Esa fue la parte clave para Luhnow, desde que negoció con otros equipos al tratar de adquirir a lanzadores como el colombiano José Quintana, Sonny Gray, Brad Hand y Zach Britton.

Mientras tanto, los Indios y los Medias Rojas se acercaban a los Astros por el mejor récord de la Liga Americana. Eso también motivó a Luhnow.

Los Astros tendrán un emotivo regreso a casa el sábado, cuando volverán a una ciudad de Houston devastada por las inundaciones del Huracán Harvey para jugar una doble-cartelera contra los Mets.

Ahora hay un motivo extra para estar emocionados. Ahora Houston tiene un mejor equipo de pelota, más preparado para la postemporada.