Los Mets esperanzados de cara al 2018, pese a todo este año

Los Mets esperanzados de cara al 2018, pese a todo este año

Sin hacer demasiado ruido, los Mets enviaron un mensaje el lunes, el último día para hacer cambios sin el proceso de waivers. Y si bien no todo el mundo lo escucharon, dentro de la industria del béisbol sí se recibió con claridad.

Los Mets están tratando de sobrevivir esta temporada, en la arrancaron la jornada del sábado nueve juegos por debajo de .500 y muy lejos de cualquier pensamiento de postemporada. Pero Nueva York, sin embargo, no está ni remotamente cerca de empezar un proceso de reconstrucción. Por mal que las cosas pueden haber salido este año, los Mets tienen razones para creer que pueden convertirse otra vez en un equipo contendor en poco tiempo.

El punto quedó demostrado por el hecho de haber adquirido al reconocido relevista AJ Ramos de los Marlins, después de haber enviado al potencial agente libre y primera base Lucas Duda a los Rays a cambio de prospectos.

¿Y eso es gran cosa? Seguro que sí, lo es. Con Ramos firmado por una temporada más, los Mets pueden soñar con un bullpen para el año entrante construido alrededor del dominicano Jeurys Familia como cerrador, Ramos como preparador del camino y el zurdo Jerry Blevins como otra opción.

Un equipo que no tenga esperanzas en su futuro no hace un cambio por un relevista que esté a una sola temporada de la agencia libre.

Un equipo sin esperanzas no decide a principios de agosto subir a su mejor prospecto, el campocorto Amed Rosario, y ponerlo de una vez en el lineup. Un equipo sin esperanzas no tendría en sus planes subir a su segundo mejor prospecto, el primera base Dominic Smith, para que se encargue de cubrir el hueco que dejó la salida de Duda en primera. Caso cerrado.

En el béisbol no hay garantías, ni nada que se la parezca. Los Mets lo descubrieron este año, cuando una serie de lesiones acabó con una rotación joven que había sido presentada como una de las mejores de Grandes Ligas. Pero Nueva York no se ha dejado cegar por las decepciones del 2017. Los Mets siguen viendo a su núcleo de jugadores como una razón de optimismo de cara al 2018.

Piénsenlo bien. De los siete nombres que se barajaban en la temporada muerta para estar en la rotación, sólo Jacob deGrom ha hecho 21 aperturas. Steven Matz, quien tiene 2-4 y 5.50 de efectividad en 10 salidas, es el único otro que está en el roster activo.

Los otros cinco (Matt Harvey, Noah Syndergaard, Zack Wheeler, Robert Gsellman y Tommy Milone) se lesionaron. Y Familia había lanzado en apenas 11 juegos cuando le diagnosticaron un coágulo en una arteria en el hombro derecho.

¿Estarán todos de vuelta para armar la tan ansiada rotación con la que los Mets sueñan desde hace dos años? Probablemente no, pero si cuentan con tres o cuatro completamente saludables, tendrán una tremenda base sobre la cual construir al resto del equipo.

Habrá algunos huecos que tapar, pero combinando la salida de Duda (US$7.25 millones) con los salarios que se irán vía agencia libre con la partida de los patrulleros Curtis Granderson (US$15 millones) y Jay Bruce (US$13 millones) y el segunda base Neil Walker (US$17.2 millones), los Mets tendrán aproximadamente US$52.45 millones liberados.

Para los fanáticos y la directiva, eso no hace que los problemas de este año sean más llevaderos. Sin embargo, al menos hay una promesa de que vendrán tiempos mejores. Y rápido.