En medio de los elogios, Iván Rodríguez se mantiene humilde siempre

En medio de los elogios, Iván Rodríguez se mantiene humilde siempre

COOPERSTOWN, Nueva York - Iván Rodríguez no lo reconocerá.

Otros están convencidos.

Los miles de aficionados que le tienen aprecio a Rodríguez y lo verán ser exaltado al Salón de la Fama el domingo saben que es verdad.

Se puede argumentar que Rodríguez, quien se unirá a sus compatriotas puertorriqueños Roberto Clemente, Orlando Cepeda y Roberto Alomar como inmortales de Grandes Ligas, es el mejor receptor en la historia del béisbol profesional.

Pero Rodríguez es demasiado reservado y humilde para ponerse a pensar en eso.

"Creo que recibes elogios cuando juegas duro y le tienes respeto al deporte y te importan las 45,000 personas que te están viendo jugar", dijo Rodríguez. "Eso es lo que le digo a los muchachitos jóvenes hoy en día. Deben salir a dar lo mejor de ellos y hacer todo lo que esté a su alcance para hacer el mejor papel posible. Pero más que nada, cada vez que se ponen el uniforme, deben tenerle respeto y tratar de ayudar al equipo a ganar".

El Salón de la Fama ha festejado a Rodríguez, Jeff Bagwell y Tim Raines todo el fin de semana. Hemos repasado sus estadísticas y revivido cómo comenzaron sus trayectorias como ligamayoristas. Pero los números reflejan solamente parte de la historia de Rodríguez.

Rodríguez llegó al Salón de la Fama porque es uno de los mejores jugadores en la historia. Este fin de semana, también está demostrando su calidad fuera del terreno de juego. Su mensaje es simple: Tú también puedes llegar a ser Salón de la Fama en la vida si te dedicas.

En el caso de Rodríguez, su esfuerzo resultó en unas de las carreras más impresionantes en la historia de Grandes Ligas. El cátcher fue convocado a 14 Juegos de Estrellas y ganó 13 Guantes de Oro por su proeza defensiva. Fue el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1999 y finalizó su carrera con promedio de bateo de .296 y 311 cuadrangulares.

El boricua ayudó a los Rangers a ganar tres títulos divisionales, en 1996, 1998 y 1999, y ganó la Serie Mundial con los Marlins en el 2003.

"Como jugador, siempre estaba pensando en [la defensa]", dijo Rodríguez. "Nunca le di mente al bateo. Siempre me concentraba en la defensa - bloquear, tirar, atrapar al corredor en primera, en tercera. Ese era el aspecto principal de mi juego. El bateo vino después. Creo que el motivo por el que sumé casi 3,000 imparables es porque nunca le di mente. Me ponía los guantes de bateo y salía al círculo de espera, practicaba y luego hacía swing. Como saben, no negociaba pasaportes. Ponía la bola en juego. Y cuando pones la bola en juego, pueden pasar muchas cosas".

Cosas como llenar de orgullo a una isla entera.

"Como puertorriqueño, amo a mi isla con todo mi corazón. Estoy muy agradecido por todo el apoyo que me han bridado a lo largo de mi carrera y hasta el día de hoy", dijo Rodríguez. "Le tengo mucho amor y respeto a la isla y a todo aquel que se encuentra allí. Pero no es Puerto Rico solamente. Quiero a todos aquellos en el Caribe y Latinoamérica que han estado conmigo. Es un honor ser latino. Es un honor ser de Puerto Rico".