Con angustia, los peloteros viven la crisis en Venezuela

Con angustia, los peloteros viven la crisis en Venezuela

NUEVA YORK -- La bandera tenía siete estrellas, como en los viejos tiempos, y la exhibieron invertida. El mensaje estaba claro.

"Cuando la pones al revés es un símbolo de protesta", explicó el cátcher de los Piratas Francisco Cervelli tras desplegar una bandera de Venezuela previo a un partido contra Arizona en mayo. Y el repudio hacia las autoridades aumenta si tiene siete estrellas, no la octava que le agregó el gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez.

Con Venezuela sumida en una oleada de protestas en medio de una feroz crisis económica, entre los peloteros venezolanos de las Grandes Ligas aflora un sentimiento antigubernamental que buscan expresar de distintas maneras para solidarizarse con sus compatriotas.

"Nuestro país está necesitado de ayuda y queremos mostrarle que estamos apoyándole", afirmó Cervelli.

Uno de los más populares gestos de condena al actual gobierno del presidente Nicolás Maduro es el uso de una bandera invertida, algo que surgió en otra oleada de protestas en 2014.

Cervelli posó con la bandera invertida junto con sus compatriotas Felipe Rivero, José Osuna y el coach Heberto Andrade. Y se aseguraron de que la insignia tuviese siete estrellas y no incluyese la octava que incluyó Chávez en 2006 aludiendo a la incorporación de una octava provincia a la gesta de la independencia.

"Yo crecí viendo la de siete, pero Chávez cambió todo", señaló Rivero, que fue quien consiguió una bandera de siete estrellas a través de Amazon.

Los peloteros venezolanos siguen con angustia los acontecimientos en su país, en contacto diario con sus familias, y pendientes a las redes sociales y noticieros.

Las protestas llevan cuatro meses, dejando al menos 90 muertos, y cientos de heridos y detenidos. Todo en medio de una galopante crisis económica en la que inflación alcanza tres dígitos, el presupuesto es deficitario y se registra escasez de alimentos, medicinas y otros bienes básicos.

Venezuela es el segundo país extranjero que más jugadores tiene en las mayores, sólo detrás de República Dominicana. Los 76 que comenzaron la actual temporada representan una cifra récord al inicio de una campaña en los rosters de los 30 equipos.

Miguel Cabrera, el máximo referente del béisbol venezolano y ganador dos veces del premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana, se ha pronunciado mediante videos. En uno para la cadena ESPN salió rodeado por sus compañeros venezolanos de los Tigres de Detroit y otros de los Rangers de Texas.

"Queremos un mejor país, queremos una solución. Queremos que alguien con poder salga adelante y le dé un parado a esto porque no podemos seguir viviendo la vida así, matando, luchando por algo que no vale la pena", dijo Cabrera.

Pero Cervelli se ha convertido en el más activo de todos. Escribió un "SOS Venezuela" en la mancha negra que los jugadores se ponen bajo los ojos para protegerse del brillo de la luz del sol durante los juegos. También ha organizado el envío de comida y productos de higiene.

Con 31 años, Cervelli podría vivir tranquilo. Esta campaña es la primera del contrato de tres años por 31 millones dólares garantizados que firmó con los Piratas. Planea casarse pronto con Migbelis Castellanos, una ex Miss Venezuela.

Lo que ocurre en su país, sin embargo, le desvela.

Cervelli aún tiene parientes en Venezuela, pero sus padres se mudaron el año pasado a la vecina Colombia por estar "cansados de las carencias". Sus abuelos regresaron a su natal Italia al no encontrar medicamentos para sus diversos tratamientos.

"No es que yo quiera ser un líder de nada, de eso no se trata", aseveró Cervelli. "Venezuela es un país que está en el piso, hay que hacerlo de nuevo".

El deterioro económico y la inseguridad también influyen en que los jugadores eviten ir a Venezuela al final de la temporada. Muchos procuran traer a sus familiares más cercanos a Estados Unidos en forma permanente.

Yangervis Solarte, infielder de los Padres de San Diego que enviudó el año pasado, trajo a su madre Yanmili para cuidar a sus tres hijas. Pero su padre Gervis y su tío Roger Cedeño, ex pelotero de Grandes Ligas, siguen en Venezuela.

"He hecho mi vida en Estados Unidos, pero no dejas de preocuparte con los que están allá", subrayó Solarte. "Cuando llamas a tu país y escuchas la preocupación, que no tienen esto y lo otro. Estamos cansados".

Solarte advierte la situación de jugadores que apenas comienzan sus carreras y no tienen los mismos recursos que las grandes figuras.

"Los peloteros que están hablando tienen contratos millonarios", señaló. "Estos muchachos que son novatos, es algo diferente. Con o sin contrato, estás pensando en tu familia".

Cervelli confía en una pronta solución y poder ir a Venezuela "sin necesidad de guardaespaldas y carros blindados".

Pero no piensa renunciar a su activismo.

"Esto no va parar, no es una lucha que va a durar un solo día. Lo menos que puedo hacer es decir que estoy con ustedes y es alzar mi voz bien fuerte porque mi país necesita ayuda. Teníamos el país perfecto, pero míralo ahora... está hecho pedazos", lamentó.