En Sus Palabras: Manny Machado sobre su crianza y su fundación

En Sus Palabras: Manny Machado sobre su crianza y su fundación

Me llamo Manny Machado y soy el tercera base de los Orioles de Baltimore. Sé quién soy y de dónde vengo. La lealtad es importante para mí. Muy importante.

Para mí es un orgullo pertenecer a los Orioles. Crecí en esta organización y Baltimore es una ciudad que conozco bien, así es que por eso es que haré todo lo que pueda para ayudar a los niños de esta comunidad. Claro, Miami es mi primera casa. Allí nací y allí me criaron, por lo que siempre estaré vinculado a Miami. Algún día espero hacer algo bien importante para esas comunidades de la Florida que me dieron una mano cuando era un niño, pero mi corazón me dice que debo empezar aquí en Baltimore, así que eso es lo que voy a hacer.

Este es el cuarto año de mi evento BaseBOWL, que fue creado para ayudar a la Baltimore City Foundation y a los niños de las zonas pobres de la ciudad que juegan pelota. Al final del día, lo importante es tratar de ayudar a los otros con cosas y experiencias que nunca tuve cuando era pequeño. Ahora, estoy en una gran posición para poder darles una mano a los pequeños de mi comunidad.

Elegir el boliche fue una decisión fácil. Es divertido, perfecto para toda la familia y nada peligroso. Nadie se va a lesionar y es un deporte que pueden jugar los niños. Me gusta que los niños practiquen cualquier tipo de deporte, porque lo importante es que se alejen de los problemas. Pero créanme, no van a mejorar nada en boliche si me ven a mí jugando. Lo mío es el béisbol. Ni siquiera llevo la cuenta, sólo lanzo la bola de boliche. Es un deporte divertido, seguro, pero no es lo mío. Si me ves jugando vas a pensar, "ese tipo es pelotero, no jugador de boliche".

En Baltimore ya tengo raíces. Y estoy orgulloso de todas mis raíces. Decidí jugar por la República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol porque allá nació parte de mi familia y quería celebrar eso. Quería regalarle a mi familia algo que nunca pudiesen olvidar.

Mi abuelo Francisco Núñez, quien ya falleció, fue quien me inspiró a ir cada día al terreno de béisbol y mejorar. Fue él quien me ayudó a enamorarme del juego y estoy agradecido por el tiempo que pasé a su lado cuando estaba vivo. Yo sé que me está viendo desde allá arriba.

Lo hice por mi familia. Esa es mi herencia. Ponerme la camisa de Dominicana representó lo mismo para ellos que para mí. Fue un torneo increíble para mí. Disfruté cada momento y sé que mi familia también.

Bueno, quizás no disfruté nada cuando Adam Jones me robó aquel jonrón en San Diego, pero fue una tremenda jugada. Les digo una cosa: Adam Jones es un tremendo pelotero, pero nunca lo he visto hacer una atrapada así, ¡y me la hizo a mí! Fue una locura. Quizás debió dejarla caer. Somos compañeros, ¿no? Pero en serio, yo sé el tipo de jugador que es y sé que se entrega íntegro en cada juego. Estaba jugando tan duro como yo, así que uno tiene que respetar eso.

Es ese deseo lo que hace fuerte a nuestro equipo. Queda mucha pelota por delante y hemos estado jugando muy bien. Para nosotros, el cielo es el límite. Tenemos una gran rotación, un gran lineup y un gran cuerpo de pitcheo. Sólo tenemos que seguir haciendo las pequeñas cosas y con suerte podremos celebrar cuando termine la temporada.

No tengo suficientes palabras para hablar de mis compañeros. Todos fueron a apoyar a los niños de Baltimore después de un día muy largo y caluroso -un domingo- en el que además perdimos el juego. No tenían que hacer eso. Entonces, fue algo especial para mí. Ellos saben que es por los niños. Y todos nosotros, en el fondo, somos niños.

Viendo hacia atrás, yo sé que hubiese agradecido cualquier tipo de ayuda que me hubiese permitido ser un mejor pelotero. Me habría encantado cualquier cosa que me hubiese hecho sentir como alguien especial. Sí, soy mayor que estos niños, pero sigo siendo alguien joven. Veo mucho de mí en ellos. Y espero que cuando me vean a mí, también vean a alguien como ellos.