Los Indios de Cleveland tuvieron un 2016 que nadie olvidará

Los Indios de Cleveland tuvieron un 2016 que nadie olvidará

CLEVELAND -- Los Indios querían brindarle a la ciudad de Cleveland su segunda caravana en un año tras el título de los Cavaliers en la NBA. Y contra todos los pronósticos, con un roster lleno de jugadores lesionados, por poco lo logran.

Después de todos los obstáculos que superó la Tribu, la imagen de los Cachorros celebrando en el Progressive Field no era el final feliz que los fanáticos locales tenían en mente. Pero al fin y al cabo, hay mucho optimismo en que estos Indios tienen el material para pelear de nuevo por la Serie Mundial en el 2017.

"Todas esas experiencias que vivieron muchos de nuestros jugadores nos beneficiarán en el futuro", dijo el presidente del club, Chris Antonetti. "Ya no habrá novedades para nadie. Este grupo ha experimentado todo lo que se puede experimentar en el béisbol, incluido un épico Juego 7 de la Serie Mundial".

Terry Francona ganó el premio al Manager del Año de la Liga Americana por su magistral trabajo al frente de los campeones de la División Central, que conquistaron con 94 triunfos. En su primera temporada completa, el campocorto puertorriqueño Francisco Lindor fue convocado al Juego de Estrellas y se ganó un Guante de Oro. El as Corey Kluber y el jardinero Tyler Naquin terminaron terceros en la votación al Cy Young y al Novato del Año de la Liga Americana, respectivamente. Y para coronar un memorable 2016, la Tribu acordó por tres años con el cañonero dominicano Edwin Encarnación, quien promedió 39 jonrones y 110 empujadas por campaña en las últimas cinco temporadas.

Aquí les dejamos cinco aspectos que sobresalieron durante la inolvidable temporada 2016 de los Indios:

5. Miller time
El 31 de julio, Cleveland mandó a cuatro prospectos a los Yankees para obtener a Andrew Miller, uno de los mejores relevistas de Grandes Ligas.

"Cedimos mucho, pero el objetivo de todo esto es ganar", dijo el dueño de los Indios, Paul Dolan, durante la celebración después de que el equipo consiguió su pase a la Serie Mundial. "Sospecho que en algunos años veremos a algunos de estos muchachos que cambiamos y nos preguntaremos por qué lo hicimos. Pero después miraremos el par de trofeos que tenemos y sabremos por qué".

Miller fue un caballo de trabajo durante la recta final de la temporada y un ser de otro mundo en octubre. El zurdo impuso marcas para una sola postemporada en innings (19.1), ponches (30) y presentaciones de más de un acto (10). Francona lo usó en momentos críticos, no como un cerrador tradicional. En octubre, eso significó entrar a veces en el quinto inning. Con una rotación diezmada, Miller y compañía sacaron la cara.

4. El dedo ensangrentado de Bauer
Antes de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, Trevor Bauer se cortó el dedo meñique de su mano derecha mientras arreglaba uno de sus drones, su hobby por mucho tiempo.

En el primer inning del Juego 3, Bauer empezó a sangrar por la herida en el montículo, lo que lo obligó a retirarse del juego. Pero el bullpen de Cleveland convirtió lo que parecía una situación desastrosa en un juego sensacional.

"Nuestro bullpen hizo uno de los trabajos más impresionantes que he visto en mi vida", dijo Francona.

Los relevistas completaron 8.1 innings en un triunfo por 4-2, convirtiéndose en el primer equipo en la historia de la postemporada en no tener a un solo lanzador que sacase más de cinco outs. Cleveland también impuso una marca para playoffs de la Liga Americana al usar siete pitchers en una victoria durante un juego de nueve innings.

3. Jerry y Josh Tomlin
Durante tres días en agosto, Tomlin tuvo que dejar al equipo por lo que se anunció eran razones familiares no especificadas. Después se sabría que su padre, Jerry, tuvo que someterse a una cirugía de emergencia para tratar una extraña condición arterial que lo dejó paralizado del pecho hacia abajo.

El 19 de octubre, tras casi dos meses en un hospital de Dallas, Jerry fue dado de alta, justo a tiempo para ver en vivo a su hijo lanzar el Juego 3 de la Serie Mundial en el Wrigley Field. Sentado en su silla de ruedas, vio Josh tirar 4.2 innings en blanco durante el triunfo por 1-0 de los Indios.

"Es difícil poner esto en palabras", dijo Jerry. "La forma en la que salió todo, cómo me ayudaron a estar aquí; definitivamente, es un sueño hecho realidad. Imposible que yo me perdiese esto".

2. Merritt y sus "botas"
Obligados por las lesiones, los Indios anunciaron que el novato zurdo Ryan Merritt iba a abrir el Juego 5 de la SCLA en Toronto. El delgado chico texano tendría que lanzar en el inhóspito ambiente del Rogers Centre ante una de las toleterías más poderosas de Grandes Ligas. Aún abajo 3-1 en la serie, los Azulejos se sentían confiados.

"Estoy seguro de que estará temblando más que nosotros", dijo el dominicano José Bautista acerca de Merritt.

El novato respondió con 4.1 innings en blanco para iniciar lo que sería un triunfo por 3-0 de Cleveland para llevarse la serie.

En los días que siguieron, los fanáticos de Cleveland descubrieron el registro de bodas de Merritt y su prometida y le compraron todo tipo de regalos en agradecimiento.

1. Un Juego 7 para la historia
Los Indios no habían ganado la Serie Mundial desde 1948. Los Cachorros desde 1908. Naturalmente, los rivales del Clásico de Otoño 2016 se vieron obligado a decidir todo en extrainnings en el Juego 7.

"Nos tocó perder", dijo el cerrador de los Indios, Cody Allen, tras la derrota 8-7 en 10 episodios. "Pero ésta probablemente será vista como una de las Series Mundiales más grandiosas de todos los tiempos. No hay dudas de que ahora mismo las cosas (no son de nuestro gusto), pero nos ganó un equipo muy bueno".

Es difícil resumir todo lo que pasó en esos 10 innings. Cleveland anotó dos carreras con lanzamientos descontrolados. David Ross le pegó un jonrón a Miller en el último juego de su carrera. Lindor hizo una atrapada sensacional en el noveno. Los Cachorros estaban arriba 5-1 en el quinto, pero la Tribu los puso a sudar.

"Fue como una pelea de pesos pesados", dijo el jardinero de los Cachorros, Ben Zobrist. "Golpe a golpe. Los Indios nunca se entregaron".

Rajai Davis bateó uno de los jonrones más icónicos en la historia de los Indios, empatando el juego con su palazo de dos carreras en el octavo inning ante el cubano Aroldis Chapman. Si los Indios hubiesen ganado, quizás hasta le hubieran levantado una estatua.

Pero fueron los Cachorros, sin embargo, los que terminaron coronándose.

"Perdimos. Pero nadie puede voltear hacia atrás y decir que dejamos escapar una oportunidad o que la temporada fue un fracaso", dijo Allen. "Todo el mundo escogió a los Cachorros para coronarse. Se suponía que ganarían. Nadie pensaba que iban a perder tres juegos contra nosotros. Y batallamos hasta el 10mo inning del Juego 7 de la Serie Mundial y perdimos por una carrera".