El dilema de las cláusulas en los contratos para rechazar cambios

El dilema de las cláusulas en los contratos para rechazar cambios

Los Indios habían conseguido la pieza que querían y al poco tiempo la habían perdido.

La Tribu estaba lista para sumar a mitad de la temporada pasada no sólo al relevista Andrew Miller, sino también al receptor y dos veces convocado al Juego de Estrellas, Jonathan Lucroy. Lo único que faltaba era que Lucroy aprobase la transacción entre Cleveland y Milwaukee.

Pero por cosas de la suerte, o del destino, los Indios eran uno de los ocho equipos en la lista para rechazar cambios de Lucroy, una pildorita escrita en su contrato desde que firmó una extensión con los Cerveceros en el 2012. Así, a las 10 a.m del domingo 31 de julio, preocupado porque no tenía claro cuál sería su situación con Cleveland en el 2017 cuando regresase el entonces lesionado cátcher Yan Gomes, Lucroy comunicó su decisión:

No habría cambio.

"Es difícil completar un canje", dijo el presidente de los Indios, Chris Antonetti, hablando sobre el traspaso que nunca fue. "Cuando hay que navegar otro obstáculo extra para conseguir algo, se crea otro reto grande".

Las cláusulas para rechazar cambios son un detalle interesante que normalmente salen a relucir durante la época de cambios a mitad de campaña o la temporada muerta, así que vale la pena revisar su historia.

Ron Santo fue quien empezó todo. Después de la temporada de 1973, los Cachorros trataron de canjear al futuro miembro del Salón de la Fama a los Angelinos de California. Pero la que entonces era una nueva cláusula en el Acuerdo Laboral les permitía a los jugadores con 10 años de servicio y al menos cinco con el mismo equipo vetar cualquier cambio.

Santo fue el primer jugador en ejercer ese derecho.

Con el tiempo, el poder de veto no se limitaría sólo a jugadores "10-5". Los agentes libres empezaron a pedir que se incluyesen dichas cláusulas en los contratos con sus nuevos equipos, o en las extensiones, y ahora estos instrumentos están repartidos en decenas de contratos. De acuerdo a Baseball Prospectus, actualmente al menos 63 peloteros tienen cláusulas parciales o totales para rechazar cambios.

En el caso de las listas parciales, la mayoría se puede ajustar año a año, permitiéndole al jugador que cambie de táctica con sus selecciones anuales. Y aunque se podría creer que estas cláusulas sólo incluyen a los equipos a los que un jugador no quiere ir, ése no siempre es el caso.

"Algunas veces pones los equipos a los que es más probable que te cambien", explicó un agente, "para así poder usar esa ventaja y pedir más dinero".

Se dice que el contrato de Jacoby Ellsbury es básicamente inamovible, porque el jardinero tiene poder total para vetar canjes. Y muchos rumores en el sentido de que Joey Votto saldría de los Rojos terminan muriendo porque Votto, quien también puede bloquear cualquier canje, tiene cero interés en dejar Cincinnati.

Pero también hay casos en los que esa protección anti-transacciones puede apresurar un cambio y no evitarlo.

Ryan Braun, por ejemplo, puede bloquear movimientos a 23 de los otros 29 equipos de las Mayores. Pero en mayo del año entrante obtendrá los derechos de los jugadores con 10 años en las Grandes Ligas y cinco en el mismo equipo y podrá evitar que lo muevan a cualquier otro conjunto. Eso podría ser un incentivo para que los Cerveceros lo envíen a uno de esos seis clubes (los Dodgers son uno de ellos) más temprano que tarde.

Algunas cláusulas son más creativas que otras.

El nuevo contrato de Aroldis Chapman con los Yankees le dará protección total contra cambios los primeros tres años, pero limitada los últimos dos (como garantizar solamente que no puede ser cambiado a equipos en California).

Cuando Troy Tulowitzki firmó una extensión con los Rockies, se incluyó una cláusula que especificaba que sólo podía ser cambiado una vez sin su aprobación. Cuando Colorado lo mandó a los Azulejos en el 2015, el torpedero recibió un bono de US$2 millones y protección completa contra futuros canjes.

Pero generalmente las cláusulas para rechazar cambios son un problema para las gerencias.

"Crean un reto muy grande para los gerentes generales", dijo un ejecutivo de la Liga Nacional que pidió no ser identificado. "Tienes que ser muy cuidadoso a la hora de darlas, especialmente con contratos por varios años, porque incluso si es una lista parcial te puede crear problemas. Quizás limitarla a cinco u ocho equipos te da algo de flexibilidad, pero en realidad uno no puede saber quién va a estar interesado en el jugador en un determinado año".

Otro de los inconvenientes que presentan a los gerentes es en qué momento decirle al jugador a ser cambiado.

"Es un debate interesante", dijo el mismo ejecutivo. "¿Le avisas al jugador antes y le preguntas si lo consideraría? ¿O tratas de hacer el cambio primero? Yo no quiero decirle antes a un jugador que estoy trabajando en un cambio y después no poder completar nada, porque eso podría molestarlo. Pero si la noticia (de un posible cambio) se riega antes de hablar con el jugador, entonces también quedas mal".