El béisbol en República Dominicana significa pasión y esperanza

El béisbol en República Dominicana significa pasión y esperanza

El béisbol es un idioma universal. Como cualquier otro idioma, existen diferentes dialectos y el de República Dominicana está marcado con pasión y esperanza.

"El béisbol es como una salida", dijo el vicepresidente de Operaciones Internacionales de Los D-backs Junior Noboa. "Es la meta para los jóvenes ya que ven un futuro mejor para ellos y para sus familias. Por eso le tienen mucha pasión al béisbol".

Los jugadores empiezan a desarrollar su propio sabor del juego de muy joven, sin jugar en ligas pequeñas estructuradas como en los Estados Unidos, pero juegan en las calles cerca de sus casas o en terrenos con césped.

El receptor de Los D-backs y nativo de San Isidro, Welington Castillo, empezó usando una botella de agua y un pedazo de madera como pelota y bate. Cuando finalmente pudo jugar en partidos, no era como que si se hubiera inscrito en un club local.

"Aquí sólo vas y juegas", dijo Castillo. "No tenemos muy buenos campos. Es como tener a mil personas en un campo y todos quieren practicar al mismo tiempo. No tenemos mucho para mejorar".
 
Pero Castillo agregó que la esperanza de que alguien se fijara en él y el ser firmados por un equipo de Grandes Ligas los empuja a trabajar en su oficio, aunque eso signifique dejar sus estudios. Para muchos, eso es un problema entre los dominicanos ya que aunque firmen un contrato, las probabilidades de que lleguen a los Estados Unidos, y aún más jueguen en Grandes Ligas, está en contra de ellos.

Noboa estima que de los 70 o más jugadores que están actualmente en la academia de Los D-backs ubicada en Boca Chica, República Dominicana, más o menos 10 llegarán a los Estados Unidos. Cuando se toma en cuenta que aproximadamente 30 jugadoros nuevos son firmados cada verano, es obvio que muchos de estos jóvenes terminarán haciendo algo fuera del béisbol y la mayoría de las veces mientras aún son adolescentes. Los D-backs están tratando de ayudar en ese sentido.

Siguiendo una promesa que hizo el Presidente y CEO de Los D-backs, Derrick Hall, después de una de sus visitas a República Dominicana, el equipo hace una guarantía única a cada uno de sus jugadores firmados que tendrán la oportunidad de obtener su diploma de preparatoria aún si el equipo los deja en libertad. El equipo también otorga computadoras portátiles para todos los jugadores para que puedan seguir estudiando cuando no estén en la academia.

Pero los esfuerzos de Los D-backs para ayudar a crecer a estos jugadores no terminan con el programa de educación. El Coordinador de Operaciones en Latinoamerica de Los D-backs y ex pelotero profesional, Chuy Mendoza, es producto del sistema de béisbol dominicano y entiende por lo que está pasando esta generación. 

 "Vienen aquí y pueden comer mejor, educarse, dormir mejor", dijo Mendoza. "Cuando están aquí, están en un mejor lugar".
 
Mientras Los D-backs hacen todo lo posible por ayudar a preparar a estos jugadores para sus vidas durante y después del béisbol, sigue habiendo retos importantes para los pocos talentosos que tienen la oportunidad de llegar a los Estados Unidos, específicamente la barrera del idioma.

 "El inglés fue la parte más difícil para mí. Es difícil para cualquier dominicano", dijo el lanzador dominicano de Los D-backs, Rubby De La Rosa. "Por varios días, sólo comía pan con mantequilla y agua porque tenía miedo salir a comer".

Noboa reconoce ese reto y el ajuste cultural general, después de haber pasado por lo mismo como un veterano de ocho años de Grandes Ligas.

 "Es por eso que estamos tratando, mientras están aquí, traer a más gente de nuestro personal [estadounidense] aquí para que puedan familiarizarse", dijo Noboa. "Cuando estos muchachos Latinos vayan y jueguen en su primer año en los Estados Unidos, ya para entonces van a conocer a sus manejadores o coaches lo cual les ayuda mucho".

Para los que sí logran llegar como De La Rosa y Castillo, sería muy fácil de entender si quisieran escapar de la pobreza para siempre. Sin embargo, están más interesados en ayudar a la comunidad y al país que los vio crecer.

 "Siempre es un placer para mí poder regresar y hablar con los muchachos en la academia", dijo Castillo. "Ha sido una experiencia donde he aprendido, y no quiero que cometan los mismos errores que hice o que pasen por lo que pasé".

De La Rosa agrega: "Soy el tipo que siempre estoy tratando de ayudar a mi familia, mi gente. Estoy en una buena posición para ayudar a toda mi familia, y me hace feliz poderlo hacer".

La lealtad que viene del béisbol dominicano, la fuerza que obliga a los jugadores a volver y ayudar, todo vuelve a la pasión y la esperanza. Es evidente en los jugadores, que poseen un don y un estilo diferente en el campo. Está presente en la afición, que dice Noboa le da a la Liga Invernal Dominicana un ambiente que rivaliza o mejora lo que se ve en Estados Unidos. Y luce en las calles y campos llenos de césped donde niños se apresuran en llegar después de la escuela con el sueño de convertirse en la próxima estrella dominicana en brillar en Grandes Ligas.