Los Nacionales le tienen enorme confianza a Pedro Severino

Los Nacionales le tienen enorme confianza a Pedro Severino

WASHINGTON - Nadie puede sustituír de la noche a la mañana a un receptor de la talla del venezolano Wilson Ramos, una estrella que brilla con luz propia tanto la defensiva como a la ofensiva, especialmente con miras a la postemporada, donde la importancia de cada pitcheo, de cada out, de cada jugada, se magnifica enormemente.

Pero los Nacionales de Washington piensan que otros dos latinoamericanos, el venezolano José Lobatón y el dominicano Pedro Severino, pueden evitar que la pérdida de Ramos sea una catástrofe. Por si acaso, mantienen al alcance de la mano al colombiano Jhonathan Solano.

Y Severino, apenas un novato, portará la primera antorcha al recibir la responsabilidad de abrir el Juego Uno detrás del plato, como careta del estelar Max Scherzer en el desafío frente a los Dodgers de Los Angeles, el viernes en el Nationals Park.

"Sabemos que Severino le batea muy bien a los zurdos, aunque no creo que haya visto uno como [Clayton] Kershaw", informó el dirigente de los Nacionales, Dusty Baker. "Ha trabajado con nuestros lanzadores y Lobatón está un poquito resentido [de un tobillo]. Es una de las razones por las cuales no abre el viernes.

"Solano está aquí por si acaso algo le pasa a Severino o a Lobatón", detalló Baker. "Tenemos varios peloteros que figuran en nuestra lista de reserva y se iban a practicar en la Florida, pero debido al huracán se van a quedar preparándose en Potomac [Maryland]". Con apenas 18 encuentros de experiencia -ocho como receptor abridor- en las Grandes Ligas entre las temporadas del 2015 y el 2016, Severino se ha sabido ganar el respeto de los serpentineros de los Nacionales.

"En la mayoría de los casos, a lo mejor por disponer de un novato detrás del plato uno se preocuparía por no tener sincronización con él", analizó Scherzer. "Con Severino, es completamente diferente.

"Primero que nada, es más maduro y comprende el juego mucho mejor que cualquier receptor novato que yo haya conocido", elogió el abridor del Juego Uno por los Nacionales.

"Hablamos entre aperturas y hace un trabajo fabuloso entendiendo lo que necesita para llamar un buen juego. Comprende las estadísticas en las que me fijo, entiende mis secuencias, mis señas. De hecho, me emociona trabajar con él porque es realmente tan bueno como los mejores que me han recibido".

Cuando alguien entrevista a Severino, de apenas 23 años de edad, comprende el porqué del entusiasmo de Scherzer y de los demás lanzadores de la novena de la Capital.

De Bonao, República Dominicana, Severino, que en la tierra del merengue defiende la franela de las Aguilas Cibaeñas, es un estudioso de su trabajo y ciertamente lo ayuda el cañón certero que tiene por brazo. Es el primero que reconoce que entrar a la batalla sin el caballo Ramos es un reto enorme.

"De verdad que [Ramos] se necesita en el equipo, él nos ha llevado a donde estamos ahora mismo, hizo un excelente trabajo el año entero y es lamentable lo que le ha pasado", puntualizó Severino. "No puedo coger una presión sobre conmigo mismo, porque es el mismo béisbol. Me divertiré en mi primera postemporada. No trataré de hacer más [consejo de su padre] de lo que puedo hacer".

Los instructores le han dado también valiosos consejos, especialmente después de que lo pasaron de la tercera base a la receptoría cuando apenas era un jovencito que soñaba a sus 15 años de edad con llegar a jugar en la cumbre del diamante.

"Me incomodaba cuando fallaba turnos y me dijeron 'despreocúpate, si tú no bateas no es tan específico para el receptor, pero si lo es la defensa''', recordó Severino. "Es importante cómo llamar el juego, cómo llevarlo, cómo estar en la misma página que el lanzador, cómo entenderlo, cómo tratar de leerle la mente al pitcher".

"Aparte de ser joven soy un catcher que no es tímido", comentó Severino, que se desenvuelve con sus respuestas como si tuviera la experiencia de un comentarista de televisión. "Le he recibido a la mayoría de los lanzadores de este equipo en los Entrenamientos Primaverales. Siempre me la paso haciéndoles preguntas, especialmente a los abridores que están sentados con nosotros en el banco. Hablamos sobre los bateadores, qué les gusta tirar, en que cuenta les gusta tirarlo. Me ayudan y me permiten entender".

Y que no le vayan a insinuar a Severino que los Nacionales no tienen mucho chance de ir lejos en la postemporada del 2016 debido a sus lesiones tan importantes [como las de Ramos y Stephen Strasburg] porque uno se dará cuenta que el joven quisqueyano es bien positivo.

"Si estamos aquí es porque podemos", acentuó Severino. "Tenemos muchos jóvenes con mucho talento. No tenemos la experiencia de otros equipos, pero sí el talento para lograrlo".