Bumgarner admira a Syndergaard, pero le tiene fe a sus Gigantes

Bumgarner admira a Syndergaard, pero le tiene fe a sus Gigantes

Quizás no exista ningún otro atleta en el apasionante mundo del diamante que admire tanto a Noah Syndergaard, abridor de los Mets de Nueva York, como lo hace Madison Bumgarner, precisamente el hombre que se le medirá desde la trinchera contraria por los Gigantes de San Francisco, el miércoles en el Duelo por el Comodín de la Liga Nacional.

Sin llegar a mencionar que Syndergaard es un tipo intimidante hasta cuando se pasea por el Subterráneo de La Gran Manzana ataviado como el héroe de la mitología que carga con un enorme martillo y dispone de poder sobre el trueno y el relámpago, Bumgarner sabe que el serpentinero de los Mets tiene cómo frenar en seco a cualquier ofensiva.

"Obviamente, tiene material muy bueno, tal vez el mejor de cualquier abridor en las Grandes Ligas", elogió Bumgarner, pitcher de cabecera de los Gigantes. "Tira la recta por encima de las 100 millas por hora, cuenta con extraordinario comando de su slider a 94. Usted no ve esas cosas todos los días.

"Pero le tengo toda la confianza del mundo a nuestros muchachos", subrayó el zurdo que a sus 27 años de edad ya es un veterano de mil batallas en la lomita y de paso ganador de tres anillos de Serie Mundial en el 2010, 2012 y 2014. "Estoy listo para jugar".

Ya Bumgarner sabe lo que es estar en el ojo del huracán. Salir sonriente de las situaciones más difíciles es ya una costumbre para el nativo de Hickory, Carolina del Norte, que habla con su inconfundible acento sureño y cuyo estilo de marear a los bateadores desde un ángulo bien difícil hace recordar a John Candelaria y Al Leiter, entre los pocos que trabajaron antes que él de esa manera.

Tiene una envidiable efectividad de 2.14 en 12 aperturas y dos apariciones como relevista en la postemporada, incluyendo aquel formidable encuentro como apagafuegos para sellar con broche de oro en Kansas City la corona de la Serie Mundial del 2014 para los Gigantes frente a los Reales.

Desde el 1912 ó el 1913, cuando "inventaron" el promedio de carreras limpias permitidas para definir la calidad de un pitcher en comparación a la de sus colegas, solamente el panameño Mariano Rivera (0.70), Waite Hoyt (1.83), Bob Gibson (1.89) y Art Nehf (2.05) tienen mejor efectividad que Bumgarner entre todos los que han trabajado por lo menos 75 entradas en los Play-Offs.

"Tengo que encontrar la manera de contener esa alineación", proclamó Bumgarner, que en el 2016 tuvo registro de 15-9, con topes personales para una campaña completa en efectividad (2.74), episodios (226.2) y ponches (251). "Todo el trabajo que hemos hecho se reduce a un solo juego. Ponemos gran esfuerzo para llegar a este momento en el que necesitamos cada extra de energía para jugar en octubre y hasta noviembre".

Tener que lanzar en un partido de Wild Card como visitante, en el cual el triunfador se gana el derecho de ir a una Serie Divisional de la Liga Nacional y el perdedor retorna a casa, no es algo nuevo para Bumgarner, que abrió en Pittsburgh en un encuentro en el que pintó de blanco a los Piratas en el 2014.

"Esto es realmente especial y me siento tan orgulloso de este grupo", manifestó el zurdo principal de los Gigantes. "Pasamos por tantas cosas que ayudan a un equipo a fortalecer su carácter. Atravesamos por una racha bien larga en la que las cosas no lucían muy promisorias, pero si jugamos como lo hicimos en los tres días finales de la temporada vamos a tener un buen chance de ganar".

Por supuesto, Bumgarner, seleccionado en la primera ronda del reclutamiento de talento amateur o draft en el 2007, ha pasado por bastantes situaciones en las lomitas del Béisbol de Lujo como para saber que nada se puede tomar por seguro en el mundo de la pelota.

"El béisbol es un juego raro, puedes ejecutar muy bien y te quemas, o no hacerlo y salirte con la tuya", filosofó Bumgarner. "Solamente puedes subir a la lomita a competir y tratar de darle a tu equipo el chance de ganar. Estoy realmente emocionado por esta oportunidad".