Amor eterno: Mi fanatismo por los Cachorros de Chicago

Amor eterno: Mi fanatismo por los Cachorros de Chicago

Capaz sea que la canción que más explique mi amor eterno de mi vida con mis cachorros de Chicago es la de Julio Jaramillo, Te odio y te quiero o quizás la de Amor Eterno por Juan Gabriel. Se puede decir que si uno es verdaderamente un fanático de aquellos amados ositos existe un amor profundo que hace que sus fanáticos como yo los odien y los quieran.  

Se asoma el otoño en mi ciudad natal, aquella la de los vientos, la cuna de los rascacielos y en Chicago nos comenzamos a preparar para los playoffs de las grandes ligas. Aquí como siempre recibimos los playoffs con anticipación y la ilusión que este año sea la que celebremos un banderín ya sea uno de la liga nacional y mayormente un banderín de campeón de la serie mundial. Con eso que nuestro amado club está a punto de llegar a las 100 victorias por primera vez en 81 temporadas, en las grandes ligas la ansiedad e ilusión están en lo más alto este octubre. 

Mi amor eterno con aquellos north siders comenzó a temprana edad. Recuerdo bien que mi hermano mayor, Fabian siempre miraba el béisbol por las tardes al llegar de la escuela y yo como buen hermano menor lo acompañaba a ver los juegos por WGN. No se me olvida la voz inigualable de Harry Caray quien siempre compartía la ilusión que algún día nuestros cachorritos serian campeones. Gracias a aquellos momentos y transmisiones de WGN yo ya compartía un amor por la camiseta de los pinstripes y su hogar el campo de los sueños- Wrigley Field. 

El 11 de septiembre de 1996 se me cumplió mi sueño de niño de ir a Wrigley Field. Mamá consiguió boletos para los Cubs de parte de su trabajo y la familia iría al estadio. Nunca se me olvida el día que finalmente vi el estadio histórico en frente de mí. Recuerdo el sentimiento al ver el famoso marque rojo en la esquina de las calles Clark y Addison. Fue surrealista ver el ivy en el outfield, las gradas por encima de los edificios y el famoso scoreboard por el jardín central. También fue la primera y única vez que me toco cantar, Take me out to the ball game con Harry Caray desde las gradas. Todo fue tan extraordinario y desde ese día aquel Amor Eterno tendría un significado especial para mí. 

Despues de aquella tarde en el 96 no me toco ir a otro juego de nuevo hasta el 30 de abril del 2000, pero que genial fue. Fue mi primer partido que disfrute desde los famosos bleachers. La fecha fue el 30 de abril del 2000 y fui con mi primo Jacob no sentamos en los bleachers de right field y en una tarde asoleada disfrutamos de una tarde muy agradable, aunque nuestros lovable losers perdieron el juego ante los Diamondbacks que un año después serian campeones con uno de nuestros mejores jugadores de mi generación, Mark Grace. 

La temporada que cambio mi vida como fanático de los Cubs fue la del 2003. Aquel equipo con Sammy Sosa, Moises Alou, Kerry Wood, Carlos Zambrano, Mark Prior, Alex Gonzalez etc. Ese año fue la primera vez que me enamore con un equipo cuyo los seguía de día en día. Me sabia la rotación y el lineup a diario. Ese verano me toco ir a varios juegos, pero el que siempre me viene a la mente es el cual donde descubrieron que mi ídolo de niño, Sammy Sosa fue expulsado por usar corcho en su bate. Si- sorprendente, pero yo estaba sentado en las gradas disfrutando de una hermosa noche de beis cuando el umpire famosamente recogió su bate y poco después lo expulso a la sorpresa de los más o menos 39 mil que estábamos allí esa noche. Luego meses después los Cubs ganaron su división por primera vez desde el 89 y el primer banderín de la división central al eliminar a sus rivales, los cardenales. Esos playoffs fueron de ensueño. Eliminaron a los Bravos de Bobby Cox en 4 juegos y se enfrentarían a los Marlines de Florida. Para ese entonces yo estaba en mi primer año de universidad y mi primo Jacob y yo sabíamos que teníamos que estar a lo menos afuera del estadio para el campeonato de la nacional y allí estuvimos disfrutando de la fiesta. Ese momento lo tenemos conmemorado en la segunda página del libro: Ballparks: A Panoramic History por Jim Sutton y Marc Sandalow. Vimos el juego desde un pequeño televisor que mi tía usaba para ver sus telenovelas cuando no estaba en casa. Ese día los Cubs perdieron y no regresamos hasta el famoso sexto juego de la serie, si- el famoso juego de la pelota de Steve Bartman. 

La noche del histórico sexto juego de la seria del campeonato nacional del 2003 fue justo como una noche de octubre en Chicago; fría pero confortable. La ciudad tenía ganas de celebrar pues los Cubs estaban a punto de ganar su primer banderín de la nacional en 58 años. En la lomita lanzaba Mark Prior quien había lanzado fuego esa temporada. Todo estaba en lugar para que nuestros Cubs acabaran con la maldición esa noche. Antes del partido le preguntábamos a los fanáticos con boletos, que si tenían extras que podían vender. Las cantidades eran extraordinarias como uno se imagina. Quien iba pensar que cuando le preguntamos a un señor de media edad quien estaba hablando por teléfono en su celular él nos dijo que si lo esperábamos al terminar su llamada estaríamos felices. Termino su llamada y este extraño nos dijo que dos de las personas las cuales con las que iba ir al juego no pudieron venir y los boletos eran nuestros. Se me enchino la piel y mi primo y yo nos abrazamos y creo que hasta lagrimas nos salieron. ¡Entramos al juego y los boletos eran legítimos! Pero para la séptima entrada esa emoción se convertiría en el sentimiento más pésimo en mi vida como fanático cuando al estar por delante 3-0 terminarían perdiendo el juego 8-3. Lo más memorable fue que en esa séptima entrada histórica yo no vi las jugadas porque yo estaba sentado en mi asiento por los nervios. El séptimo juego lo perdieron en Wrigley Field el próximo día y sin mentiras puedo contar que semanas después tenia sueños/pesadillas que aun los Cubs estaban en los playoffs… 

Los Cubs regresaron a ser campeones de banderines divisionales en el 2007 y 2008 pero en las dos ocasiones fueron barridos por 3-0. Yo estuve presente en el segundo juego de la serie divisional en Wrigley Field del 2008 sin saber que meses después mi regreso seria para la entrevista más importante de mi carrera. En el invierno del 2008 como varios estadounidenses yo estaba desempleado y aplique para una posición de posgrado donde sería el intern del departamento de prensa de los Cubs. Después de una buena entrevista con el departamento en el febrero del 2009 comenzó mi carrera profesional en los deportes como el intern del departamento de prensa de los Chicago Cubs para le temporada 2009.  ¡El trabajo de mis sueños! Aquel cual el esfuerzo de mis padres daría fruto. Esa temporada mientras buena para los Cubs no lograron su tercer banderín de división, pero yo si la experiencia que cambio mi vida y por eso se los agradezco a mis Cubs ya que me abrió muchas puertas. 
Como si estas experiencias serian suficiente en el 2013 un amigo de la universidad me invito al Wrigley Field para un evento para fanáticos interesados en boletos de temporada para los Cubs. Ese día me convenció y me convertí dueño de boletos de temporada. Tristemente esa temporada fue de las peores para el equipo de mi niñez. Su record final fue de (66-96). El único logro fue no perder 100 juegos por dos temporadas seguidas y no renové en el 2014. Que gusto seria tener esos asientos estos días.

La temporada pasada tristemente termino como muchas otras en angustia al otra vez ver a mis cachorritos eliminados. Lo más difícil es la ilusión que uno crea en su mente al ver el equipo llegar cercas del logro y de nuevo fracasar. Creo que con confianza puedo decir que el fanático de los Cubs es el más leal, y el que más siente el dolor del fracaso de su equipo. En estas fechas mis más cercanos amigos que son amantes de los azules como yo platicamos sobre la época que ya viene "el scary time" la época de nervio e ilusión que esta temporada será la del banderín de liga y ya después lo demás es ganancia. Porque cuando eres verdaderamente apasionado de nuestros cachorros los odias y los quieres y realmente es un amor eterno.

Sinhue Mendoza es fanático por vida de los equipos deportivos de Chicago. En su carrera ha trabajado con los Cubs, Sporting Kansas City, U.S. Soccer y actualmente forma parte de relaciones de prensa en el departamento de deportes de la Universidad de Notre Dame.