Francisco Lindor, enorme promesa hecha realidad en Indios

Francisco Lindor, enorme promesa hecha realidad en Indios

OAKLAND -- Los Indios de Cleveland siempre supieron que en Francisco Lindor contaban con un talento bien especial y que algún día podría convertirse en un hombre clave para su equipo grande, pero la clave fue esperar por el momento oportuno para que el puertorriqueño estuviera listo para impactar en la cumbre del diamante.

Una, dos, hasta tres veces, Lindor fue seleccionado para el Juego de las Futuras Estrellas, pero el teléfono desde la Tribu nunca sonaba. Cada año, se iba a la sucursal a la cual se le había asignado, pero ni el joven de Caguas, Puerto Rico, ni el alto mando de la organización, apretaron en ningún momento el botón del apresuramiento.

"De verdad es que queríamos ser cuidadosos para no subirlo demasiado rápido", comentó el dirigente de los Indios, Terry Francona. "Promover a un pelotero antes de lo debido no es realmente desarrollarlo, porque a veces puede significar un golpe para él".

Adquirido en la primera ronda -octavo en total- del draft de talento amateur en el 2011, Lindor fue conceptuado por los Indios como un pelotero con mayor potencial que el veloz serpentinero cubano José Fernández -14to seleccionado- el abridor derecho Sonny Gray (18vo) y el jugador de cuadro Joe Panik (29no), reclutados por los Marlins de Miami, Atléticos de Oakland y Gigantes de San Francisco, respectivamente. 

"Queríamos que puliera cada detalle y lo llamamos cuando probó que realmente estaba listo para subir", recordó Francona de su hoy paracorto titular. "Y probó que encaja perfectamente aquí. Va a ser uno de los mejores jugadores de la pelota. Captura la bola, la batea, corre, ha sido realmente bueno. Es todo lo que aspirábamos y probablemente más".

Ascendido a la Gran Carpa el 14 de junio del 2015, Lindor disfrutó de un final de temporada tan brillante que casi, casi le arrebata el premio Novato del Año de la Liga Americana a su estelar paisano y colega Carlos Correa, paracorto de los Astros de Houston que lo superó en la cerrada votación respectiva apenas por 124 a 109 puntos.

¿Que hizo Lindor para merecer semejante consideración de la prensa especializada? Para empezar, demostró su pericia como paracorto seguro y fue el tercero mejor en hits (99) de las Grandes Ligas en la segunda mitad de la temporada, apenas superado por el venezolano José Altuve (102) y el arubeño Xander Bogaerts (100), de los Astros y los Medias Rojas de Boston, respectivamente.

El boricua necesitó de apenas 82 juegos para llegar a sus primeros 100 hits en las Ligas Mayores, sexto mejor total en la larga historia de los Indios. Entre los novatos de la Liga Americana, su WAR de 4.6 figuró a la cabeza, aún por encima del de Correa (4.1).

En resumidas cuentas, a sus 22 años, Lindor, un bateador ambidextro, demuestra que es más maduro de lo que sugiere el almanaque.

 "Lo más importante de mi transcurso en las ligas menores fue que me dí a entender que no era mi momento", rememoró Lindor con la humildad que le caracteriza. "Comprendí que era correcto lo que el equipo decidiera y lo que Dios quisiera, no cuando yo me sintiera listo. Eso me ayudó a entender que no importa quien yo sea, no importa quien está delante o detrás de mi, si era el momento adecuado iba a pasar.

"Me ayudó a entender que yo no soy más grande que el juego", especificó el torpedero que promedió .528 en su campaña final en la Academia Montverde, secundaria de la Florida. "Yo no soy más grande que otro en la organización. Soy un pelotero más. Si era el momento adecuado, era cuestión de aprovechar la experiencia y seguir metiendo mano".

Una vez alcanzado el objetivo de vestir una camiseta de las Grandes Ligas, Lindor se convenció de que lo crucial no es su talento físico.

"Lo que he tratado de hacer todo el tiempo es mantenerme consistente mentalmente, creo que eso es lo más grande en el deporte", acentuó Lindor. "Talento todo el mundo lo tiene. Es cuestión de quién es más fuerte mentalmente para hacer el trabajo día tras día. Doy gracias a Dios por mantenerme saludable".

Los elogios le persiguen por todas partes, especialmente ahora que cuenta con promedio de bateo por encima de los .310 en el 2016 y que ha demostrado ser habilidoso para robar bases y dar el palo indispensable a la hora buena, pero el beisbolista puertorriqueño sabe que no puede dormirse en sus laureles.

"Me he mantenido con hambre, me gustaría mejorar en todo, no quiero quedar encajado en el mismo sitio", subrayó con la convicción propia de un veterano. "Yo quiero seguir mejorando en el aspecto mental, en bateo, fildeo, aprender a correr las bases mejor, ser mejor compañero de equipo. No estoy diciendo que soy malo, pero tampoco soy el mejor.

"Si Dios me está dando la bendición de seguir creciendo todos los días, ¿Por qué no mejorar en todo", es la filosofía del atleta que en su primera campaña en las Mayores disparó tres hits en 10 ocasiones diferentes.

Algunos expertos ya conceptúan a Lindor como uno de los paracortos jóvenes más completos del momento, pero Lindor prefiere pensar más bien en lo que puede hacer para ayudar a su equipo a ganar.

 "Muchos dicen que soy completo, muchos dicen que soy un jugador defensivo nada más, pero en realidad no me pongo a pensar en eso", especificó el boricua, cuya novena favorita de la niñez era la de los Medias Rojas. "Lo que pienso es en lo que puedo hacer hoy para ayudar a mi equipo a ganar, eso es lo primordial, así sea mover a los corredores, pegar un bombo [elevado] con hombre en tercera y un solo out o tomar la bola cuando venga hacia mí".

Le emociona, por supuesto, que sus Indios cabalguen en la cima del Centro de la Liga Americana con menos de seis semanas por jugarse en la temporada regular del 2016.

"Ha sido una experiencia bonita saber que día a día estamos más cerca", expresó el mudado al área de Orlando, Florida, a los 12 años de edad. "Al principio de la temporada se conocía que teníamos buen equipo. Después del Juego de Estrellas, estando en el primer lugar y ahora, en agosto, todo el mundo sabe que tenemos la oportunidad".