Edwin Díaz, de aspirante a jardinero a dominante cerrador

Edwin Díaz, de aspirante a jardinero a dominante cerrador

OAKLAND - Los Marineros de Seattle siempre conceptuaron a Edwin Díaz como uno de sus principales prospectos -si no el mejor- de la lomita en las ligas menores, pero ni ellos mismos calculaban que la evolución exitosa del boricua fuera tan rápida.

De jardinero como juvenil, a lanzador abridor como prospecto, a relevista en la Doble-A, a especialista en los innings séptimo y octavo en la Gran Carpa, a cerrador de altos quilates, Díaz se ha desarrollado de un modo tan vertiginoso como su escalofriante recta que pasa de las 100 millas por hora.

Lanzador del año de los Marineros en las menores tanto en el 2014 como en el 2015, el egresado de la Academia Militar de Caguas, Puerto Rico, tuvo efectividad de 2.21 en 16 encuentros en el 2016 -seis como abridor- con los Generales de Jackson (AA) antes de recibir el tan soñado llamado a Seattle.

Debutante en la cumbre del diamante el pasado 6 de junio, Díaz, de apenas 22 años de edad, hilvanó una excelente efectividad de 1.80 en 24 juegos con los Marineros antes de ser elevado al rol de taponero en sustitución del experimentado Steve Cishek.

A partir del 2 de agosto, el nativo de Naguabo, Puerto Rico, dejó boquiabiertos a tirios y troyanos al salir airoso en sus primeras ocho oportunidades como cerrador de un bullpen que cambió casi totalmente su rostro desde mediados de temporada y quizás metiéndole en la cabeza de los expertos la pregunta obvia: ¿Por qué no lo subieron antes?

"Si me hubieran dicho hace como tres meses que Edwin iba a ser nuestro cerrador a estas alturas no hubiera pensado que ése iba a ser el caso", admitió el dirigente de los Marineros, Scott Servais. "Se necesita del aporte de jóvenes con los cuales uno no cuenta y que suban para ayudar a tu equipo. Ciertamente él ha sido una sorpresa muy bienvenida.

"Lo primero que me gusta de él es su conducta", elogió Servais. "Está contento, tiene una sonrisa en el rostro, quiere lanzar todos los días y hasta ahora disfruta de ésta experiencia. No se le han subido los humos a la cabeza, es el mismo tipo que apareció por acá por primera vez hace un par de meses".

Por supuesto, tener una buena disposición es parte significativa de toda función en la vida, pero para cerrar juegos exitosamente en las Grandes Ligas hace falta algo más y éso lo tiene el joven seleccionado en la tercera ronda del draft del 2012.

"Obviamente, nos gusta su brazo", apuntó el manejador de la novena del estado de Washington. "Tiene mucha vida en su recta y su slider ha venido mejorando al punto de convertirlo en un pitcher dominante".

Precisamente ese detalle, la pulitura de su slider, marcó una enorme diferencia para el apagafuegos de la Isla del Encanto.

"Cuando llegué aquí, estaba un poquito forcejeando con mi slider", reveló el derecho que alcanzó los 50 ponches en apenas 25.1 episodios, lo más rápidamente para un debutante en las Grandes Ligas desde el año 1893, de acuerdo a Elias Sports Bureau. "Comencé a trabajar con [el dominicano] Joaquín Benoit y con el instructor de pitcheo [Mel Stottlemyre Jr]. En una semana y media comencé a pegar lo que ellos me enseñaron y tengo ahora un buen slider".

Una de las cosas más importantes para el éxito de Díaz a la hora de recoger los bates ha sido tratar el noveno episodio de la forma como lanzaba en otras asignaciones previas

"Sigo pensando que es como si viniera a lanzar en el séptimo y octavo inning", explicó el serpentinero que tiene promedio superior a los 16 ponchados por cada nueve entradas. "No siento ningún tipo de presión. Vengo a hacer mi trabajo como siempre lo he hecho".

De verdad que jugar pelota ha sido un proceso de constante evolución para Díaz, que de jovencito aspiraba a ser un jardinero en la pelota profesional.

"Jugué como jardinero central hasta los 15 años y después me hicieron pitcher a los 16", rememoró el boricua. "Era buen jugador, buen atleta, sabía fildear la bola, pero no bateaba. Al principio me molestó la decisión, porque como todo joven uno quiere ser un jugador de posición, pero me dijeron que tenía buen futuro como lanzador por el buen brazo que tenía".

"Me adapté rápido", dijo el lanzallamas sobre ser abridor desde el 2013 hasta gran parte del 2015 en las menores. "Desde que hablaron conmigo me propuse que me tenía que mentalizar como relevista. Cada día aprendía cosas nuevas hasta que llegó el momento que me dije 'ahora sí me siento como relevo"'.

Todas esas experiencias le sirvieron de mucho para hilvanar lo que ha sido un 2016 de ensueño.

"Ha sido un año de buenos números, de buenas actuaciones", enfatizó Díaz, a quien no le anotaron carrera alguna en 27 de sus primeros 32 juegos con los Marineros.

A la promesa de la lomita convertida en realidad le satisface ser ahora una pieza importante de una novena que va embalada hacia un posible sitial en la venidera postemporada.

"Hasta el momento he hecho el trabajo y pienso seguir haciéndolo, me siento bien, me siento contento y el manager confía en mí", acentuó Díaz, eterno admirador del dominicano Pedro Martínez y del panameño Mariano Rivera, grandiosos del pitcheo. "Aquí hay buena energía. Estamos inspirados, queremos lograr lo que estamos buscando que es llegar a la postemporada".

Un apasionado de la comunicación con otros seres humanos, Díaz está bien contento por el amplio respaldo que le han dado todos sus paisanos, lo cual ha palpado a través de las redes sociales.

"Me siento orgulloso porque en Puerto Rico todo el mundo está pendiente de mí", proclamó el nuevo cerrador de los Marineros. "En mis redes sociales la gente me ha apoyado bastante. Es algo que yo no esperaba. Me han apoyado súper, súper bien".

Y sobre todas las cosas le agradece al Creador por ese brazo privilegiado que ahora le sirve para maniatar a sus adversarios en la Gran Carpa.

"Es una bendición de Dios porque no todo el mundo lanza así de duro", concluyó el puertorriqueño. "ÉL me dio esa oportunidad".