José Altuve ha desafiado las expectativas para llegar a 1,000 hits

José Altuve ha desafiado las expectativas para llegar a 1,000 hits

HOUSTON - Sucedió con el primer lanzamiento, una recta pegada de 93 millas por hora a la altura de los hombros.

José Altuve nunca se había enfrentado al pitcher en la lomita, el cerrador de los Cardenales, Seung Hwan Oh. Otro bateador quizás hubiese dejado pasar el primer pitcheo para tratar de fijarse en el envío y el movimiento de la recta. Pero el mejor bateador de las Grandes Ligas tenía otros planes.

"Tiene mucha confianza", dijo George Springer, uno de los compañeros de equipo de Altuve, acerca del venezolano. "No le tiene miedo a nada".

Altuve ha llegado a un punto en su impresionante carrera en el que se conoce muy bien a sí mismo. Estamos hablando de uno de los bateadores más puros y más dotados que ha pisado la Gran Carpa en mucho tiempo.

Las manos de Altuve son muy rápidas y el intermedista está bien consciente de su habilidades y sus puntos débiles. Es incansable a la hora de prepararse, tanto cuando estudia los videos como cuando pule su swing en la caja de bateo.

Cuando Oh le tiró una recta en la parte baja del noveno inning de la derrota de Houston por 8-5 el martes en el Minute Maid Park, Altuve le pegó con fluidez.

La bola llegó hasta la esquina del jardín izquierdo. No fue cualquier turno al bate, sino un momento para el recuerdo, el más importante de su carrera, pero no el último. Con su tercer imparable de la noche, Altuve llegó a 1,000 hits en 786 partidos.

Para ponerlo en perspectiva, solamente un jugador activo, Ichiro Suzuki, llegó a 1,000 hits en Grandes Ligas más rápido que Altuve. El japonés logró la hazaña en apenas 696 compromisos.

Cuando Altuve llegó a la primera base después de conectar su imparable #1,000, se removió el casco y saludó al público y luego a sus compañeros en la cueva.

"Me han bridado su apoyo", dijo Altuve. "Me han motivado y me han inspirado".

Quizás lo mejor de los 1,000 hits de Altuve es que hace que todo fan del béisbol tome un momento para reconocer lo bueno que es este muchacho.

A sus 26 años de edad, Altuve ha sido convocado a cuatro Juegos de Estrellas y está acumulando argumentos para el Salón de la Fama. El oriundo de Maracay llegó a la acción del miércoles con promedio de .365 y está en posición de sumar 200 imparables por tercera campaña consecutiva y de coronarse como campeón de bateo en la Liga Americana por segunda vez en espacio de tres años. Desde el receso del Juego de Estrellas, Altuve batea .436 y .424 en la ruta.

Antes del martes, César Cedeño se distinguía como el jugador de los Astros que más rápido había llegado a 1,000 hits al alcanzar dicha cifra en 889 partidos. Altuve lo superó por 103 juegos.

En el clubhouse de Houston, lo importante no son las estadísticas. Los compañeros de equipo de Altuve quedan maravillados con los números del venezolano, pero más valoran su contexto.

Te dirán que José Altuve va más allá de los números. Lo más admirable es su manera obsesiva de prepararse y lo importante que es para él ser un buen compañero de equipo. Siempre pone al equipo por encima de todo.

Los Astros han tenido la suerte de contar con Nolan Ryan, Craig Biggio y Jeff Bagwell, entre otros jugadores talentosos, y quizás ahora tengan a alguien superior a todos.

"Estoy orgulloso de la manera en que hace las cosas", expresó el capataz de Houston, A.J. Hinch, acerca de Altuve. "Estoy orgulloso de lo que representa. Espero que la gente que lo rodea y tiene la oportunidad de observarlo a diario sepan apreciar lo que hace y la manera en que lo hace. Lo que está haciendo es increíble y apenas estamos arañando la superficie".

Hace tres años, Altuve decidió que no estaba lo suficientemente dedicado a la nutrición y al acondicionamiento. Hizo ajustes en ambos sentidos durante ese invierno, no solamente en cuanto a la dieta se refiere, sino también en la forma en que se preparaba para los juegos, física y mentalmente.

La nueva rutina ayudó a Altuve a batear .341 en el 2014 para capturar el título de bateo de la Liga Americana y también terminar en el primer lugar en el Joven Circuito con 56 bases robadas. En el invierno, luego de otra campaña con 200 hits o más, Altuve se enfocó en su disciplina al bate y en elevar la bola con más frecuencia con ciertos conteos.

"Trabaja duro y se enorgullece de su arte", dijo Springer. "No hay muchos muchachos - si es que hay alguno - que pueda hacer las cosas que [Altuve] hace".

Altuve dijo que llegar a 1,000 hits le ha permitido reflexionar sobre lo mucho que ha logrado. Cuando comenzó a asistir a pruebas en Venezuela en el 2007, los equipos elogiaban sus habilidades pero se mostraban reacios a firmar a un jugador que mide cinco pies y seis pulgadas de altura.

Los Astros decidieron arriesgarse a darle un contrato a Altuve después de haberlo rechazado originalmente. El venezolano recompensó al club con su rápido progreso en ligas menores, ya que disputó apenas 382 partidos en el sistema de Houston antes de hacer su debut de Grandes Ligas en el 2011 a sus 21 años de edad.

Después del partido del martes, Altuve dijo que pensaba conservar la bola del juego como recuerdo de su trayectoria y de lo lejos que ha llegado.

"Es maravilloso", dijo Altuve. "El tiempo que pasé en ligas menores no fue tan fácil. Tuve que luchar para llegar a este punto. No quiero detenerme. Quiero seguir adelante. No voy a descansar hasta guiar a mi equipo a la Serie Mundial".