Bartolo por un final fuerte y con el 2017 en la mira

Bartolo por un final fuerte y con el 2017 en la mira

SAN DIEGO - Tanto ha sobresalido Bartolo Colón en su etapa con los Mets de Nueva York, su noveno equipo en las Grandes Ligas, que uno pudiera imaginarse si el veterano serpentinero dominicano planea lanzar para siempre, una pregunta que lo hace sonreír porque obviamente la palabra retiro no aparece por ningún lado en su panorama.

"Vamos a terminar esta temporada y si el Señor me da la oportunidad de volver el año que viene, me gustaría hacerlo", comentó el derecho de la tierra del merengue, que acudió a su cuarto Juego de Estrellas y primero con una novena de la Liga Nacional.

Quizás algunos lo vean como el simpático pitcher fornido que le cae bien a todo el mundo porque todavía lanza a sus 43 años de edad y porque hace sonreír a tirios y troyanos hasta cuando pega un cuadrangular, pero detrás de todo ésto luce bien firme un integrante sólido de la rotación de la novena dirigida por Terry Collins.

Ganador de 29 juegos entre el 2014 (15) y el 2015 (14), va embalado hacia otra temporada de altos quilates (7-4) en la cual su efectividad (3.28) poco o nada tiene que envidiarle a los mejores lanzadores del momento en las Grandes Ligas, especialmente abridores mucho más jóvenes de su equipo que parecen derretirse, por lesiones, como la mantequilla al contacto de un cuchillo caliente.

"Pienso que el trabajo que uno pasó en tiempo atrás nos da mucha fuerza para mantenernos en este deporte", expresó Colón, de Altamira, Puerto Plata, República Dominicana. "Después de la temporada, cojo un mes de vacaciones y después comienzo a trabajar fuerte para entonces llegar a la temporada siguiente listo para lo que sea".

Si bien es cierto que ese trabajo fuerte ha mantenido a Colón en la meca de la pelota por tantos años, la forma como encara su exigente profesión le permite ganarse el cariño de la fanaticada en los equipos en los cuales se ha desempeñado. Escribir que todo el mundo quiere a Bartolo no es ninguna exageración.

"Me imagino que [lo quieren] por todas las payasadas que hago en la lomita", respondió Colón. "Siempre me estoy riendo, nunca estoy guapo [furioso]. Les gusta verme disfrutar el juego".

Aunque varios de sus compañeros de rotación son jóvenes y veloces, la experiencia de Colón tiene mucho que aportar a todos y cada uno de ellos.

"A la juventud de los Mets, que sigan trabajando fuerte a ver si llegamos allá arriba [la Serie Mundial] de nuevo", subrayó el derecho que debutó en las Grandes Ligas con los Indios de Cleveland en 1993. "Cuando estoy lanzando, siempre me están chequeando la forma como yo pitcheo. Les digo que éste es un juego, que lo disfruten. Uno nunca sabe cuando va a ser el último día de uno jugando".

A su debido tiempo, Colón también tuvo, por supuesto, a mentores que le dijeron cosas muy valiosas para que se mantuviera por largo tiempo como serpentinero exitoso en el Béisbol de Lujo.

"Hay mucha gente que tiene nombres que debería mencionar", agradeció Colón con humildad. "El papá de Robinson Canó, que me ayudó, el mismo Tony Peña, que es como mi segundo padre. Me siento bien contento por la forma como hablaron conmigo y me apoyaron para seguir jugando en las Grandes Ligas".

En cuanto a su participación en el Juego de las Estrellas del 2016, Bartolo esperaba con entusiasmo por la oportunidad -si la misma se le presentaba- de medirse a su legendario paisano David Ortiz, bateador designado de los Medias Rojas de Boston que se despedirá de la pelota como jugador activo una vez concluída la campaña del 2016.

"Sí, me gustaría, si se da la oportunidad y estoy yo pitcheando [cuando 'Big Papi' venga a batear]", precisó el derecho quisqueyano. "Para mi sería un privilegio. El año pasado se enfrentó conmigo en Nueva York y me dio un doble".