Yoan Moncada sigue dando otro paso firme rumbo a G.L.

Yoan Moncada sigue dando otro paso firme rumbo a G.L.

SAN DIEGO -- Con apenas 21 años de edad y en solamente su segunda temporada en el béisbol profesional norteamericano, el cubano Yoan Moncada es uno de los peloteros cuyo nombre genera mayor resonancia entre todos los que van a participar en el Juego de las Futuras Estrellas.

Las razones son obvias. Firmado a un jugoso contrato por la organización de los Medias Rojas de Boston, Moncada lleva la etiqueta de ser un pelotero "que no puede fallar" como futura figura en la Gran Carpa, una especie de súper astro en proceso de germinación.

Lo que ha hecho este año en las ligas menores es una prueba más de que Moncada tiene talento en cantidades industriales. Sumadas sus estadísticas a dos niveles diferentes, promedia .312 (.415 de embasamiento) en 77 juegos, incluyendo nueve jonrones, 49 carreras impulsadas y 40 bases robadas en apenas 48 intentos. En su ascenso reciente a la Doble "A", batea .328, con cinco cuadrangulares y 15 carreras remolcadas en 16 encuentros.

Una conversación con el antillano arroja como saldo, empero, de que no siente ninguna presión por justificar los elogios y expectativas que le llueven por doquier y que simplemente es un joven que juega pelota porque le encanta hacerlo desde que crecía en su tierra natal.

"No implica presión, solamente me siento bien", declaró Moncada. "Lo mío es enfocarme a diario en los entrenamienetos y en los juegos que estoy haciendo. Todo esto es un proceso.
"Es mi primer juego de las Futuras Estrellas, ya que es mi segundo año en los Estados Unidos", prosiguió el nativo de Abreus, Cuba. "Me siento feliz, agradecido por estar participando. Gracias a todas esas personas que me han apoyado".

Como un simple muchacho valorando todas las cosas nuevas que vienen con su exigente profesión, Moncada era uno de los que más disfrutaba de la jornada de presentación de las estrellas del porvenir a las redes sociales, incluyendo sentarse un buen rato a una mesa de esos medios para captar la experiencia de usar lentes especiales con visión deportiva panorámica que están de moda.

"Se siente una cosa feliz, emocional, porque mucha gente desearía ser un pelotero profesional", comentó Moncada de su corta, pero exitosa experiencia en el deporte de paga. "No hay mucha diferencia que digamos [con la pelota que se juega en Cuba]. El nivel es un poquito mayor, pero es la misma pelota".

Tan interesante es el tema de la posición que Moncada defendería cuando llegue a las Grandes Ligas, que uno se pregunta qué pudieran hacer los Medias Rojas para acomodarlo en una alineación en la que el estelar Dustin Pedroia es la Roca de Gibraltar en la intermedia.

"La posición que me gusta es la segunda base, pero si el día que llegue a las Grandes Ligas al equipo le gustaría que defienda otra, yo asumiría esa responsabilidad", especificó el bateador ambidextro. "Lo mío es llegar al equipo [grande] en cualquier posición que sea.

"No conozco mucho [de la amplia tradición de los Medias Rojas], pero me gusta mucho la organización", conceptuó Moncada. "Tienen buenas cosas, me agrada bastante".

La amistad que le une a su paisano José Dariel Abreu, primera base y tremendo productor de carreras de los Medias Blancas de Chicago, es uno de los recuerdos y a la vez realidades que le hacen sentirse en casa en los Estados Unidos.

"Es un pelotero que me ha gustado como juega, es tranquilo y se da mucho a respetar por otros", elogió el camarero que bateó .307 en su primera temporada en los Estados Unidos, en el 2015. "He compartido en Cuba con él. Es buena persona".

A la cabeza de los peloteros que admira desde que tiene conocimiento del béisbol norteamericano figura el segunda base dominicano Robinson Canó, de los Marineros de Seattle.

"De pequeño, yo solamente veía la pelota cubana, no veía mucho de la pelota americana", recordó Moncada. "Cuando fui creciendo, fui viendo más y el que me gustó cuando llegué aquí fue Canó".

La definición de pelotero completo parece encajar perfectamente en el concepto que se tiene de esta promesa de Boston, porque custodia bien su posición, es un arma letal con un bate en la mano y para sacarlo out en las almohadillas los receptores necesitan portar un bazooka.

"Me estoy preparando para las dos cosas [la defensiva y la ofensiva]", expresó el joven de la Perla de las Antillas. "Lo que más deseo es hacer las dos parejas a la misma vez. Lo mío es seguir trabajando y el día que me llegue la hora de subir a las Grandes Ligas, allí estaré".