Gregorio Petit, prueba viviente de la perseverancia

Gregorio Petit, prueba viviente de la perseverancia

OAKLAND - Nadie piensa que Gregorio Petit vaya a sacudir bambinazos a granel con las bases llenas como el que pegó el lunes en Houston, pero ya se sabe en el mundo de la pelota que este experimentado venezolano es el clásico ejemplo de que el que persevera alcanza.

Pasajero por las ligas menores durante varias temporadas e inclusive sacudido en una ocasión por una lesión de rodilla bien difícil, Petit ha sabido reverdecer laureles y a sus 31 años de edad es actualmente una pieza valiosa del cuadro de la novena que tiene su base en Anaheim.

"En realidad, Gregorio nos ha dado un buen empujón", elogió el dirigente de los Angelinos, Mike Scioscia. "Uno se siente bien cuando le da la oportunidad a un pelotero y la sabe aprovechar plenamente".

Scioscia se refiere a la etapa de un mes entre mediados de mayo y mediados de junio, cuando el estelar paracorto curazoleño Andrelton Simmons estuvo lesionado y de paso, en gran parte de ese tiempo, también quedó fuera el veterano Cliff Pennington.

Proveniente de las ligas menores, Petit asumió con creces la responsabilidad de jugar a diario como paracorto, rindiendo no solamente a la defensiva sino también a la ofensiva. Por primera vez en su carrera, lleva más de 100 turnos al bate en una temporada y su promedio de .287 refleja que no ha sido ninguna perita en dulce para los lanzadores rivales.

"Ha ido mucho más allá de lo que esperábamos", calificó Scioscia. "Ha jugado en tercera, el campo corto y la segunda base y ha pegado unos cuantos buenos hits para nosotros. Ha jugado realmente muy bien a la defensiva.

"Estuvo a punto de integrar nuestro equipo tras los Entrenamientos Primaverales, se fue a la Triple 'A' y jugó bien a ese nivel", recordó Scioscia. "Nos ha dado un buen impulso".

Debutante en las Grandes Ligas con los Atléticos de Oakland en el 2008, el nativo de Ocumare del Tuy, en el estado Miranda -norcentro de Venezuela-, es un infielder de fildeo seguro y brazo certero que parecía bien encaminado cuando bateó .348 e hizo buen trabajo como suplente de cuadro.

El beisbolista que siempre ha defendido la popular franela de los Leones del Caracas en la exigente pelota invernal venezolana también estuvo con los Atléticos en el 2009, pero de allí en adelante pasó bastante tiempo en las menores hasta que reapareció con los Astros de Houston en el 2014 y los Yankees de Nueva York en el 2015.

Cada roletazo fildeado en una tarde calurosa en diamantes no tan pulidos como los de la Gran Carpa, cada viaje tortuoso, pudieron haber sido una eternidad para cualquiera, pero el mirandino trabajaba con gusto en pos de su entonces infructuoso intento por retornar a la Gran Carpa con las organizaciones de los Rangers de Texas, Indios de Cleveland y Padres de San Diego. Es por eso que su éxito actual debe parecerle como amanecer cada día con una refrescante copa de champaña fría en la mano.

"Es algo que premia el trabajo que uno ha venido haciendo todo el tiempo, a lo largo de toda mi carrera", expresó Petit. "No me he rendido cuando la situación se ha puesto adversa. Ha sido recompensada esa constancia.

"Se me han dado las oportunidades [con la franquicia vecina a Disneylandia] de jugar bastante", subrayó Petit. "Y uno se siente más orgulloso por haber trabajado tan duro".

El punto altisonante se produjo cuando Simmons, uno de los mejores paracortos del planeta, tuvo que ir a la lista de los inhabilitados y Scioscia pulsó el botón de Petit para que fuera su titular de emergencia.

"Era la primera vez que tenía la oportunidad de jugar todos los días [en Grandes Ligas] y la disfruté al máximo", comunicó Petit, como si estuviera saboreando con palabras el placer de haber alcanzado ese sueño. "Fue una experiencia espectacular para mí. Y todo fue porque las cosas salieron como uno quisiera que salieran, bien. Fue maravilloso, satisfactorio, gratificante".

Claro está, las aguas volvieron a su nivel cuando retornó Simmons, uno de esos paracortos a los cuales, por su enorme calidad, no se les puede hacer desaparecer ni con una varita mágica, pero Petit ya dejó constancia de que puede rendir de manera consistente en las Ligas Mayores, una etiqueta que le permitirá abrirse caminos, no sólo con la franela roja.

"Es prueba de que todavía a a los 31 años sigo siendo un muchachito, que todavía sigo jugando béisbol, que el que piense que ya no estoy por allí, sabe dónde encontrarme", indicó el venezolano. "Es como una exposición para otros equipos que en algún momento puedan necesitar a alguien como yo. Se me siguen abriendo las puertas y si es aquí mejor todavía".

Asimismo, jugar bajo las órdenes de Scioscia, uno de los dirigentes más respetados por tirios y troyanos, ha sido de gran satisfacción para el ya veterano firmado originalmente por Oakland en el 2001.

"Es un manager al que le gusta jugar muy parecido al béisbol de nosotros, como en la pelota del Caribe, con toque de bola, bateo y corrido, robo de bases", diagnosticó Petit. "Esas son cosas pequeñas con las cuales se ganan juegos de pelota. Estoy agradecido con él, me dio la oportunidad".

Una vez termine la actual temporada, Petit se llevará su guante solvente a otro sitio donde le encanta jugar: la pelota venezolana.

"Con el favor de Dios, si Él lo permite, en los planes está jugar en Venezuela, para ponerme mi camisa de los Leones y dar lo mejor de mí allá también", concluyó el jugador de cuadro ya bien curtido de experiencia a diferentes niveles del apasionante mundo del diamante.