A Ramiro Peña le encantaría emular a Juan Castro en G.L.

A Ramiro Peña le encantaría emular a Juan Castro en G.L.

SAN FRANCISCO - No es nada fácil rendir en los diamantes de lujo, especialmente si no se juega a diario. El mexicano Juan Gabriel Castro lo hizo por 17 años en las Grandes Ligas. Y su paisano, Ramiro Peña, quisiera mantenerse en la cima en un rol similar.

Castro, actualmente en el cuerpo técnico de los Dodgers de Los Ángeles como instructor de calidad, se cuenta entre los admiradores de Peña, al recordar su propia carrera y a la vez quisiera que el hoy integrante de los Gigantes de San Francisco viera cristalizado su sueño.

"Si te digo que no lo extraño [jugar], te voy a echar mentiras", comentó Castro, luego de su jornada de trabajo en el terreno. "Quisiera ser joven de nuevo para seguir viviendo por siempre ese sueño, pero sabemos que las facultades del cuerpo ya no te dejan hacerlo".

Fundamentalmente un paracorto, Castro jugó en 1,103 partidos en la Gran Carpa, defendiendo todas las posiciones del cuadro y hasta en algunas ocasiones patrullando los jardines. Un guante mágico fue su herramienta dorada.

Una de sus jugadas más célebres se produjo en junio de 1996 en Atlanta, cuando inició desde el campo corto y corriendo hacia los jardines la primera triple matanza de los Dodgers desde 1949, cuando aún tenían su hogar en Brooklyn.

Siempre un tremendo observador y tal vez futuro candidato a ser dirigente en Grandes Ligas, Castro sigue de cerca la carrera de sus paisanos, especialmente de jugadores de cuadro como Peña.

"Ramiro es un excelente pelotero, me da mucho gusto que regrese a las Grandes Ligas", comentó Castro, de Los Mochis, Sinaloa. "Es inteligente, trabaja duro, sabe jugar al béisbol. Para mí es un honor que él diga eso [que lo admira]".

Recientemente subido a los Gigantes, Peña, bateador ambidextro que estuvo con los Yankees de Nueva York y los Bravos de Atlanta en las Mayores, pudiera ayudar mucho a la novena de Bruce Bochy, que sufre bajas enormes por las lesiones de Kelby Tomlinson y el venezolano Ehire Adrianza.

Por bastante tiempo en esa etapa en la que los Gigantes ganaron tres Series Mundiales del 2010 al 2014, el equipo de Naranja y Negro tuvo un excelente suplente en el dominicano Joaquín Arias y Bochy apreciaría disponer de alquien que pudiera hacer un trabajo similar

"El estilo de ambos [Arias y Peña] es diferente y uno es ambidextro, pero ambos pueden jugar en cualquier sitio", precisó Bochy. "Kelby estuvo haciendo buen trabajo, especialmente contra los zurdos. Nos hace falta ayuda porque los titulares van a necesitar descanso y la banca se convierte entonces en algo bien importante".

Un ejemplo de esa ayuda se produjo el miércoles, cuando Peña pegó hit, impulsó dos carreras y se quedó jugando en el campo corto en el partido ganado por el dominicano Johnny Cueto frente a los Cerveceros de Milwaukee.

Los Gigantes cuentan con titulares sólidos en las posiciones principales de Peña, gracias al segunda base Joe Panik, el paracorto Brandon Crawford y el tercera base Matt Duffy, pero no es algo nuevo para el azteca, ya que cuando subió a los Yankees a los 23 años tuvo por delante a tres posibles futuros inquilinos de Cooperstown. "Hice aquel equipo [en el 2009], pero estaba un poco difícil", recordó el nativo de Monterrey. "Tenían [al dominicano] Robinson Canó, Derek Jeter y Alex Rodríguez y ellos no descansaban. "Traté de hacer lo mejor, en un rol al que no estaba acostumbrado todavía. Es duro cuando vienes de alinear todos los días y de repente ya no juegas, pero sí les agradezco la oportunidad de subir con ellos a las Grandes Ligas".

Con los Yankees, Peña intervino en 154 encuentros en sus dos primeras campañas y hasta se dio el gusto de permanecer en el roster de su equipo en las postemporadas del 2009 y el 2010.

Ya con el sueño de ser titular en el espejo retrovisor, Peña, que intervino en 131 partidos con los Bravos en el 2013 y el 2014, aprendió con el tiempo a ser un valioso suplente de cuadro.

"Tienes que hacer ajustes, es el rol que te toca", precisó el participante por México en el Clásico Mundial del 2013. "Poco a poco vas aprendiendo y gracias a Dios me siento bien ahora".

Mientras se ganaba el pan nuestro de cada día en la pelota profesional norteamericana desde el 2005, observaba como su paisano Castro hilvanaba una consistente trayectoria.

"Duró mucho, yo sabía que tenía tiempo jugando, pero no tanto, lo admiré mucho", recalcó el firmado por los Gigantes a contrato de las ligas menores el 7 de diciembre del 2015. "Siempre lo veía igual, en buena forma, siempre listo. Venía a jugar donde lo ponían y hacía buen trabajo.

"Hemos coincidido en Phoenix, me invitó a jugar golf, de lo que la verdad no sé nada, pero fue buena actividad", comunicó Peña. "Me dice, 'no te dejes, sigue trabajando, tú eres bueno, tú vas a durar mientras sigas trabajando, debes tratar de ser consistente'''.

Al preguntársele si le gustaría ser como Castro, el hombre que viste el número uno con San Francisco esboza una enorme sonrisa.

"Ojalá que sí pudiera durar tanto tiempo, ser considerado un buen utility", respondió Peña, bien agradecido con estar en las Grandes Ligas en un año en el que sufrió un duro accidente en el terreno y en el que estuvo a punto de regresar a la pelota mexicana.

"Ya estaba pensando en irme", reonoció Peña. "Platiqué con mi esposa [Anahi Sandoval] y nos dijimos 'Vamos a quedarnos a ver qué pasa'. Pertenezco a los Sultanes de Monterrey y estuve hablando con su gerente general. Le dije que a lo mejor llegaba en junio. Pero aquí estamos gracias a Dios".

Su turno como emergente con los Gigantes del 11 de junio fue su primero en las Grandes Ligas desde el 2014 con los Bravos, una larga espera, que incluyó jugar con la organización de los Padres de San Diego en el 2015. Entretanto, rendía en la Triple "A", con promedios de bateo de .308 en el 2015 y .304 en el 2016.

El ascenso a la Bahía pudo producirse más temprano, pero estuvo en la lista de conmoción cerebral por un impresionante encontronazo con un primera base en triple "A" que lo dejó noqueado en el diamante.

"Yo corría a la primera base y el tiro [desde la antesala] venía cerca y era abierto", relató Peña. "Se dio cuenta [el inicialista Kaleb Cowart] de que íbamos a chocar, se dobló y con el hombro me dio en la cabeza. Así como iba a corriendo, allí me quedé. Ya ni avancé nada".