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La fiesta comenzó en San Luis

La fiesta comenzó en San Luis

ST. LOUIS - Las toallas blancas estaban en el aire y los fuegos artificiales illuminaron el cielo y la música sonaba por todo el Busch Stadium como una celebración que estaba a punto de comenzar.

Muy pocos en la ciudad se olvidarán del 27 de octubre del 2006 la noche que los Cardenales fueron el orgullo de San Luis cuando los Tigres superaron por 4-2 en el quinto juego de la Serie Mundial para el primer título en más de dos décadas.

"Tuvimos fe en todos en el equipo, teníamos confianza en nuestro equipo," comentó el primera base Albert Pujols. "Pudimos aprovecharnos de algunas oportunidades en la serie entera. Me siento tan orgulloso de formar parte de esta organización. Me siento tan afortunado de tener la oportunidad de jugar en la postemporada, la Serie Mundial y nosotros somos los campeones."

Cuando el relevista Adam Wainrright ponchó al tercera base de los Tigres, Brandon Inge para el último out en la novena entrada el tiempo estuvo congelado por un momento en el estadio más nuevo de la ciudad.

"Estoy asombrado en estos momentos y lo estoy tomando poco a poco," comentó John Rodríguez. "Voy a dejar un poco de tiempo antes de asimilar estoy. De donde estaba a donde estoy ahora es un cambio bien grande, pero es un cambio bien grande."

La celebración después del partido era caótica. Era ruidoso. En el campo de juego, habían lágrimas de miembros de la familia y risas de niños de los adultos que llegaron a cima de un juego de niños. El premio del Jugador Más Valioso de la Serie Mundial fue entregado a David Eckstein, pero cualquiera de los jugadores vestidos en rojo y blanco lo podía haber ganador.

El campo corto David Eckstein bateó .364 con tres dobles y cuatro carreras remolcadas en cinco partidos en la Serie Mundial. Tenía cuatro hits, tres dobles, y dos carreras remolcadas en el cuarto partido y otros dos hits y dos impulsadas en el quinto partido.

"Es un gran honor, pero me siento que sólo estaba haciendo lo que siempre hago," declaró Eckstein. "Me siento bien afortunado. Encontré unos hoyos, pero el equipo es increíble. Yo creo que uno de los contribuyentes más importante del equipo fue Yadi Molina. Creo que él podía estar sentado aquí conmigo."

Molina, el orgullo de Puerto Rico, se une a sus hermanos José y Bengie con campeonatos. Bengie y José lo lograron en el 2002. Cuatro años más tarde, el hermano menor demostró que no es tan chico al pegar tres hits en cuatro turnos con dos carreras. El bateó .412 en seis partidos.

"Me siento tan orgulloso del equipo. Todos hicimos nuestros trabajos y nadie esperaba que podíamos conseguir este título, pero nos unimos," dijo Molina. "Ha sido increíble, la temporada entera. Sólo quería hacer mi trabajo, ajustar mis lanzamientos y contribuir al equipo."

La celebración en el campo de juego estaba observada por miles de los aficionados de los Cardenales que convirtieron al estado de lujo en un parquet. Todos estaban de pie. Todos tenían sonrisas.

Una espera de 24 años puede tener ese efecto.

"Creo que teníamos un chance y todos en el equipo pensábamos que podíamos lograr el triunfo," afirmó el jardinero Preston Wilson. "Sabíamos que teníamos un equipo que podía ganar y eso es lo que hicimos."

En el vestuario, el champán cayó en todas direcciones. El baile comenzó entre los dominicanos Pujols, Ronnie Belliard y Juan Encarnación. El veterano José Vizcaíno dio la vuelta por el vestuario como un niño en el último día de clases.

"No puedes poner en palabras lo que estamos viviendo ahora," dijo el lanzador Anthony Reyes. "No hay nada mejor que esto."

Los Cardenales ganaron la Serie Mundial por primera vez en mucho tiempo.

"Voy a disfrutar y prepararme para el próximo año," dijo Pujols después del partido. "Queríamos estar listo y no queríamos ir a Detroit. Esto es para los aficionados. Son los mejores del béisbol.

Y en el 2006, los Cardenales fueron el mejor equipo.

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