Tigres se armaron para el 2006

Tigres se armaron para el 2006

Hace apenas tres años los Tigres de Detroit perdieron 119 partidos pero muchos pensaban que era cuestión de tiempo para que eso se volteara totalmente.

La gerencia general comandado por Dave Dmbrowski empezó a hacer cambios a partir de 2002 pero sabían que tomaría algo de tiempo engranar la maquinaria porque hacía falta agregar algunas piezas. La palabra del dueño del equipo Mike Ilitch de que construiría un equipo ganador atrajo a dos de las principales figuras como lo son Pudge Rodríguez y Magglio Ordóñez. Ambos ahora están contentos de haber aceptado las ofertas que les hicieron para traerlos aquí.

"Me siento honrado de estar en éste clubhouse. La gente se preguntaba que venía yo a hacer en un equipo perdedor. Esto es lo que hace el beisból tan divertido. Uno nunca sabe lo que puede pasar", dijo Rodríguez en la última práctica del equipo antes del Clásico de Octubre.

En cambios con otros equipos llegaron Bonderman (2002), Guillén (2004), Neifi Pérez (2006), Plácido Polanco (2005) y Nate Robertson (2003).

Del Draft llegaron Brandon Inge (segunda vuelta 1998), Curtis Granderson (tercera vuelta 2002), Joel Zumaya (undécima vuelta 2002) y Justin Verlander (primera vuelta 2004).

De waivers vinieron Alexis Gómez (de Texas 2004) y Craig Monroe (de Texas 2002).

Como agentes libres se hicieron de los servicios de Fernando Rodney (1997), Omar Infante (1999), Marcus Thames (2003), Iván Rodríguez (2004), Todd Jones (2005), Magglio Ordóñez (2005) y Kenny Rogers (2005).

Por Regla V adquirieron a Wilfredo Ledezma (de Boston 2002).

Y la última pieza del rompecabezas fue la adquisición del manager Jim Leyland que tanto éxito brindó a los Piratas de comienzos de los noventa y a los Marlins de 1997. El experimentado y comprobado ganador le imprimió al equipo el deseo de ganar y así lo hicieron desde el inicio de la temporada. Hubo malos momentos que fueron superados aunque terminaron como wild card cuando los Mellizos les arrebataron el primer lugar de la división que tanto tiempo ostentaron.

"Cuando llegamos a este equipo nos dimos cuenta de inmediato que se tendrían que hacer cambios drásticos si queríamos realmente ganar. Salimos de peloteros buscando la piezas que pensamos eran necesarias e hicimos muy buenas selecciones en el draft, en waivers y en el mercado de agentes libres. Fue un trabajo duro pero ahora tenemos un excelente grupo de jugadores que quieren y saben ganar", dijo Al Avila.

El equipo lejos de desanimarse asumió con gallardía el reto de enfrentar a los Yankees en Nueva York. Luego de perder el encuentro inaugural ante la ofensiva yankee, los Tigres se impusieron en los siguientes tres partidos para dejar en el camino a los favoritos dirigidos por Joe Torre. El pitcheo y los batazos oportunos fueron la clave.

Les tocó enfrentarse a los Atléticos siendo visitantes en los dos primeros juegos, pero los felinos de la ciudad de los carros no se amilanaron y barrieron la serie de campeonato en cuatro partidos en los cuales dominaron todo el tiempo. Otra vez tanto el bateo en el momento preciso como el pitcheo abridor y relevista fueron la razón de tan dominante triunfo.

En el cuarto juego, Magglio Ordónez celebró en grande el cumpleaños de su pequeño hijo (Magglito) con dos jonrones. El primero empató las acciones a 2 y el segundo conectado en el noveno con dos compañeros en las bases dejó en el terreno a Oakland para titularlos como Campeones de la Liga Americana.

La victoria fue celebrada ruidosamente ya que significaba el final de una espera de 22 años desde la última vez en que Detroit estuvo en una Serie Mundial.

Al igual que en el 84, los Tigres lucen favorecidos en este magno evento contando no solamente con el bateo, la defensa y el pitcheo sino con una adecuada banca que sacó la cara en momentos en los cuales fue usada y de quién se espera haga lo mismo en esta serie.

En las calles se puede observar el entusiasmo de la gente de la ciudad con pancartas en edificios, puentes, carros, restaurantes, bares y autobuses referentes a la participación del equipo de la casa en la serie. También sobresalen las camisetas del equipo colocadas a las principales estatuas y monumentos del centro de Detroit.

El liderazgo de Carlos Guillén dentro y fuera del terreno, el profesionalismo de Magglio, el manejo del cuerpo de lanzadores de Pudge, la animosidad de Plácido Polanco, la mezcla de juventud y experiencia del cuarteto abridor, la combinación de zurdos y derechos en el bullpen, el cerrojo Todd Jones y una increíblemente ruidosa afición sedienta de triunfos le dan a los Tigres la ventaja ante un equipo de San Luis que parece no tener lo necesario para evitar el triunfo felino.

Pareciera que "El año que viene de los Tigres" es 2006.