Salvador Pérez demuestra su liderazgo con el apoyo de Ned Yost

Salvador Pérez demuestra su liderazgo con el apoyo de Ned Yost

NUEVA YORK -- Algunos receptores de Grandes Ligas, por muy buenos que sean, no reciben el visto bueno de sus dirigentes para llamar totalmente su propio juego, ni controlar al 100% a sus lanzadores, pero el venezolano Salvador Pérez se siente afortunado de contar con el respaldo pleno del manager de los Reales de Kansas City, Ned Yost.

"Él nunca me da señas, las señas las llamo yo", proclamó Pérez a una pregunta de LasMayores.Com. "Aquí él me dio la oportunidad desde el primer día, [me dijo] 'yo no voy a llamar pitcheos, yo no voy a llamar nada, ese es tu trabajo, si estás aquí es por algo'. Gracias a Dios las cosas han salido bien".

Alguien pudiera imaginarse que la personalidad agradable y llevadera de Pérez lo ayuda mucha en su perfecta relación con los lanzadores de los Reales. El venezolano está de acuerdo con eso, pero revela que no necesariamente es todo sonrisas en el terreno de juego.

"A veces hay que separar cosas, en el terreno es diferente", expresó Pérez. "Uno no puede estar tan contento. Si le están cayendo a palos [a su lanzador], no le voy a decir [con una risita]'sí, todo está bien'. Allí uno pone la mano dura, habla fuerte".

Por sobre todas las cosas, ayuda mucho al careta venezolano saber que él es el general de cinco estrellas y que tiene como dirigente a alguien que sabe al 100% de lo que está hablando, por haber sido Yost un receptor de Grandes Ligas con los Cerveceros de Milwaukee, Rangers de Texas y Expos de Montreal.

"Eso me ayuda mucho, porque él sabe lo que es estar detrás del plato", especificó Pérez. "Tenemos buenas relaciones. Hablamos durante el juego. Él me pide su opinión y yo se la doy".

El hecho de que un receptor sea su propio jefe en todo tipo de situaciones no es algo definitivo en cada equipo de las Grandes Ligas. Sin insinuar que todo es absolutamente correcto en una u otra forma de pensar, esto pudiera depender de las características de trabajo que se imponga cada novena.

"Creo que el juego está cambiando", apuntó el manejador de los Mets de Nueva York, Terry Collins, a la pregunta de LasMayores.Com sobre el interesante tema. "Dejamos que los receptores llamen bastante del juego, pero nosotros decidimos una determinada cantidad de pitcheos desde la banca.

"Se presentan ciertas situaciones en las que, de acuerdo a la estrategia trazada antes del juego, Dan [Warthen, instructor de serpentineros de los Mets] desea que se tire determinado pitcheo. No queremos que se presente un momento en el que se tire un lanzamiento que no sea el adecuado para ese momento. Debemos entender que el hombre que está en la lomita necesita ejecutar sus pitcheos con determinación. Y si no está de acuerdo con lo que se le pide, ese envío va a ser mediocre".

Lo que hace tan interesante este tópico es que otro dirigente u equipo pudieran tener una opinión totalmente opuesta y ese es el caso -por lo menos con Pérez- del punto de vista de Yost.

"Pienso que nuestro trabajo como dirigentes e instructores es enseñarles a sus peloteros cómo jugar pelota", indicó Yost. "Cuando 'Salvy' [Pérez], 'Hoz' [el primera base Eric Hosmer], 'Moose' [el antesalista Mike Moustakas] subieron, sabíamos que había que darles oportunidades para que se equivocasen, para que pudieran aprender a ser mejores peloteros.

"Y desde el primer día me he mantenido con la propuesta de que 'Salvy' llame su propio juego", puntualizó Yost. "De la misma manera, creo que muchos dirigentes quieren controlar el corrido de bases. Yo no. Quiero que 'Salvy' lo haga".

En otras palabras, Yost no es amigo de la filosofía de darle un pescado frito a todo el que tenga hambre, sino más bien enseñarle a pescar bien, para que siempre pueda alimentarse por su cuenta.

"Usted les brinda [a sus peloteros] la libertad de jugar pelota", analizó Yost. "Si les gusta su estilo de jugar y usted les abre las puertas para que lo practiquen, creo que tendrá más éxito".

Afortunadamente en el caso de los Reales, todo ese aprendizaje no ha caído en un saco roto con Pérez, que administra muy bien el estilo de juego de Kansas City y por eso el catcher titular de la novena que estaba el domingo por la noche a una victoria de su primera corona de la Serie Mundial desde 1985 es un general de cinco estrellas detrás del plato.