Alcides Escobar es nervio motor del ataque de los Reales

Alcides Escobar es nervio motor del ataque de los Reales

NUEVA YORK -- Cuando Ben Zobrist llegó a los Reales de Kansas City el pasado 28 de julio, era evidente para el otrora versátil pelotero de los Atléticos de Oakland que el paracorto venezolano Alcides Escobar pasaba por un período de agotamiento con los eventuales campeones de la Liga Americana.

Pero el hombre que usualmente es alineado detrás del primer bate de los Reales de Kansas City en la actual postemporada no necesitó tampoco mucho tiempo para percatarse de que Escobar es uno de esos peloteros capaces de crecerse a la hora buena.

"Era obvio que [Escobar] estaba un poco cansado, especialmente en septiembre", explicó Zobrist a una pregunta de LasMayores.Com. "Y jugó bastante. Le dieron un par de días libres ese mes, pero no creo que hubiese recibido muchos antes de eso".

Y no es que la temporada regular hubiera sido un fiasco para Escobar. Todo lo contrario. Alcides tuvo un promedio de bateo de .290 antes del descanso del Juego de las Estrellas, evento para el cual fue proclamado paracorto titular de la Liga Americana.

El adjetivo de nervio motor de los Reales se lo ganó merecidamente Escobar por el hecho de que los Reales tuvieron un impresionante registro de 82-49 en encuentros en los cuales el venezolano fue alineado como primero en el orden.

"Creo que la postemporada le ha dado la oportunidad de rejuvenecerse", analizó Zobrist al referirse al paracorto venezolano. "No era fácil hacerlo en septiembre porque teníamos como 10 juegos de ventaja. En la semana final, los Azulejos de Toronto comenzaron a presionarnos en lucha por el mejor récord de la Liga Americana. Algunos de nuestros peloteros fueron capaces de subir su volumen y él fue uno de ellos. Y ciertamente lo ha elevado a nivel de estruendo en la postemporada".

Por muy halagueños que sean los comentarios de Zobrist para el jugador de cuadro de la patria de Simón Bolívar, se quedan cortos para definir lo mucho que ha significado Escobar para los Reales en la Fiesta de Octubre.

Después de batear para .257 en la temporada regular con Kansas City, el nativo de La Sabana, en el estado Vargas en el Litoral Central venezolano, Escobar promedió .286 en la Serie Divisional frente a los Astros de Houston y eso apenas era el preludio de lo que les esperaba a los lanzadores rivales.

En la Serie de Campeonato, Escobar fue proclamado el Jugador Más Valioso del evento al hacer trizas de los serpentineros con porcentaje de .478, con cinco carreras impulsadas y seis anotadas.

La Serie Mundial, que favorece 2-0 a los Reales al trasladarse la competencia a La Gran Manzana, la comenzó con un cuadrangular dentro del parque, en la victoria de los Reales frente a los Mets por 4-3 en 14 episodios.

"Increíble, yo estaba listo para hacerle swing al primer pitcheo que tirase [Matt Harvey] en strike", declaró Escobar. "Nunca había conectado un jonrón dentro del parque en mi vida y mira cuando lo vine a lograr".

No hace mucho, este pelotero de 28 años de edad crecía en la organización de los Cerveceros de Milwaukee, con la esperanza de hilvanar una carrera en las Grandes Ligas. Un hombre, el hoy dirigente de los Reales y entonces manager de los lupulosos, Ned Yost, le tenía gran confianza al invitarlo a los entrenamientos de la novena grande.

Yost vislumbraba que con el tiempo Escobar se iba a convertir en exactamente lo que es hoy en día el paracorto titular de los Reales.

"Siempre por mi mente pasó que algún día iba a llegar a las Grandes Ligas", recordó Escobar. "Ellos confiaron mucho en mí. Cuando estaba en la Clase 'A' media y Clase 'A' fuerte, me llevaban siempre a los juegos de los Entrenamientos de las Grandes Ligas.

"Fui prospecto #1 en Doble 'A' y Triple 'A', trabajé bien fuerte para ganarme ese puesto [con los Cerveceros] y pude ser el titular en 2010", rememoró el torpedero. "Simplemente me dieron un año porque necesitaban un pitcher [el estelar Zack Greinke] y me enviaron aquí [a Kansas City]".

Yost no es el padre biológico de Escobar, que es primo de aquel excelente abridor y relevista en las Grandes Ligas llamado Kelvim Escobar, pero ha sido como una especie de papá adoptivo. "Es muy buena persona, para mí es como un padre, porque lo conozco desde 2004 cuando llegué a los Estados Unidos", agradeció Escobar. "Siempre me ayudó, siempre me aconsejaba y me brindó muchas oportunidades".

Aquel bebé beisbolero se ha convertido en el paracorto que ha ayudado a Yost a avanzar como piloto a dos Series Mundiales al hilo.

Y las cosas le han salido bien a Escobar con el madero hasta en ocasiones en las que parecía estar en desventaja en el plato. Por ejemplo, en el quinto episodio del Juego 2, Yost le pidió un toque de bola frente al veloz abridor Jacob deGrom para adelantar a dos corredores embasados y Alcides produjo fouls en sendos intentos fallidos de sacrificarse, antes de sacudir el imparable que en ese momento remolcaba la carrera del empate.

"Es increíble, no es fácil tocarle a deGrom, porque la recta se le sube muchísimo", contestó Escobar después del partido del miércoles, en el que impulsó dos rayitas. "En esa situación tenía dos strikes, me dije 'tengo que hacer buen swing' y pegué el hit".

Por allí se abrieron los grifos de un racimo de cuatro anotaciones que dirigió a los Reales a su segundo triunfo en igual número de noches, esta vez con una gran faena del dominicano Johnny Cueto. "Estoy orgulloso de participar en dos Series Mundiales consecutivas, eso es algo que nunca se me va olvidar", apuntó Escobar.

La única "mancha" en la actuación de Escobar es una molestia en un pie, sufrida al anclar en la tercera base en el primer juego, pero informó que eso no es nada del otro mundo. "Bien, gracias a Dios, me resbalé un poco, pero no es nada grave", reveló el paracorto de los Reales.